Un continuo diálogo entre educadores católicos y musulmanes dio un giro importante el 25 de junio cuando los Emiratos Árabes Unidos enviaron un avión con 50 toneladas de ayuda humanitaria a una ciudad peruana abrumada por la pandemia de COVID-19.

Según Vatican News, el avión llevaba máscaras, guantes, oxígeno, y ayuda alimentaria que serán distribuidos por el Vicariato Apostólico de Iquitos en la Amazonía peruana.

Iquitos, una ciudad de cerca de medio millón de habitantes, es la capital de la región de Loreto. Según el Ministerio de Salud peruano, al 16 de junio, la región tenía 7.781 casos de COVID-19 y 316 personas habían fallecido.

Monseñor Guy-Réal Thivierge, secretario general de la Fundación Pontificia Gravissimum Educationis, dijo a Vatican News que la ayuda enviada a Perú es resultado de la colaboración entre el Vaticano y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) después de la visita del papa Francisco a Abu Dhabi en 2019 y, especialmente, del documento sobre fraternidad humana y cooperación interreligiosa firmado por el Papa y el jeque Ahmad el-Tayeb, gran imán de al-Azhar.

La fundación, que promueve la educación, y sus socios de diálogo en los Emiratos Árabes Unidos tenían previsto celebrar un seminario en la primavera, pero la pandemia obligó a que este fuera cancelado.

Sin embargo, monseñor Thivierge señaló que en su lugar diseñaron un proyecto conjunto. "Este proyecto es una ayuda concreta para la Amazonía, pero también es un proyecto en el que cristianos y musulmanes están aprendiendo a trabajar juntos, a servir juntos, y a construir un nuevo mundo juntos".

"Poblaciones enteras se enfrentan no solo a la pandemia, sino también a la pobreza, que la cuarentana ha intensificado", acotó. "En esta situación, la prioridad es la supervivencia, por lo que primero debemos satisfacer las necesidades básicas (alimentos y suministros de salud) y luego pasar a las necesidades educativas. Es un enfoque que abre un camino hacia la educación integral".

A principios de mayo, el padre agustino Miguel Fuertes, administrador del Vicariato Apostólico de Iquitos, dijo a Catholic News Service: "No hay oxígeno, no hay camas (de hospital), no hay equipo de seguridad para el personal, y no hay mucho personal, porque muchos (trabajadores de salud) se han enfermado y algunos han muerto", incluyendo cuatro médicos.

La región ya estaba luchando contra un brote de dengue cuando se produjo la pandemia, llenando los hospitales con pacientes con COVID-19, mientras que otros con síntomas aparentes morían en sus hogares. (CNS)