Del mismo modo que el COVID-19, la crisis medioambiental reta a la humanidad a una transformación radical: espiritual, moral, social, económica y política, según los sacerdotes franciscanos.

"Nosotros creemos que escuchar 'las voces de la gente' de alrededor del mundo, sus luchas y aspiraciones es de importancia fundamental. El Espíritu Santo nos habla a través de ellos", dijeron los frailes en un comunicado.

La oficina de justicia, paz e integridad de la creación de la Orden de Frailes Menores organizó una reciente conferencia virtual enfocada en la crisis climática y la conversión ecológica, como parte de su campaña permanente denominada la Revolución de "Alabado Seas" (Laudato Si).

En la videoconferencia, Herlindo Morales habló sobre el oriente de Guatemala, explicó la conexión entre crisis climática y la migración: "El Monte Grande era una región muy productiva en granos (frijol, maíz, arroz). La mayoría de la gente de esa comunidad hemos tenido que irnos porque dejó de ser productiva debido a los destrozos causados por el cambio climático, hay un periodo de sequía en el invierno y dejó de producir”. 

En esa zona llamada 'el corredor seco', las familias no podían producir sus alimentos, ni el mínimo para sobrevivir y tuvieron que salir, contó.

"Tenemos que darnos cuenta del impacto que produce el cambio climático en regiones habitadas por nuestros pueblos indígenas, que son los más vulnerables a este fenómeno ambiental que los humanos hemos provocado", según Morales.

Invitó a tomar acciones para poder llevar adelante una nueva revolución que pueda marcar la diferencia, para que las familias puedan llevar a cabo un proceso de transición y adaptarse a nuevas condiciones de vida.   

Cara humana del cambio climático

Otros presentadores como el hermano Joe McKay de Australia, Junghee Min de Corea del Sur y Steeven Kezamutima de Kenia explicaron cómo la crisis climática ha afectado a las comunidades vulnerables en esos países.

El hermano McKay se conectó desde Australia para hablar del 'verano negro'. De noviembre a enero pasado tuvieron la más grande estación de incendios forestales nunca vista, que abarcó un área del doble del tamaño de Irlanda, un fenómeno sin precedentes por la proporción del incendio (46 millones de acres) y la ferocidad de las llamas, contó en un video Donna en las montañas azules australianas.

Los bomberos batallaron por 18 horas para controlar el fuego en el centro de retiro donde vive. "Recuerdo muy bien que estaba aterrorizada entre las llamas que avanzaban cercando los nueve acres". Se incendió un 80 por ciento de la propiedad, pero logramos salvar la casa y las estructuras, dijo subrayando el trauma que vivió al imaginarse que podía perderlo todo. Es el mismo trauma que vivieron miles y miles de australianos, quienes siguen con el temor de que el próximo verano sea peor.

En 'el verano negro' fueron destruidos 6.000 edificios y 3.000 casas, murieron 46 personas en los siniestros y muchos más por complicaciones posteriores.  

"Una de las más desgarradoras estadísticas ha sido que más de un billón de animales murieron en los incendios", dijo Donna. Se refirió a canguros, koalas y otras especies en peligro de extinción. 

Los pobres y vulnerables fueron desproporcionadamente afectados y aún hay sobrevivientes de la tragedia viviendo en carpas y casas rodantes porque sus casas no estaban aseguradas. "Fue terrible y esperamos que no vuelva a pasar", agregó.

Pidió que continúen abogando por la defensa del medioambiente y señaló a las corporaciones, gobiernos e industrias de combustibles fósiles como responsables de la degradación medioambiental. 

Junghee Min desde Corea del Sur se enfocó en la situación en Asia. Mostró un video de Birmania (Myanmar), donde se explica que ya no llueve en la temporada de lluvias, sino después, lo cual dificulta sembrar maníes y los agricultores tienen pobres cosechas.

Cuentan que un río se desvaneció en el poblado Kyaukdan. Los residentes dicen que era muy frío después de noviembre, ahora sigue el calor en ese mes. Afirman que sienten el doble de calor durante el verano.

Min dijo que Birmania es uno de los países más afectados por el cambio climático en el sudeste de Asia. Se ubica en el segundo lugar a nivel mundial en la escala de riesgos por el clima, debido a las largas y severas sequías. La pérdida de bosques y el cambio climático han creado zonas desérticas, lo que ha afectado la agricultura, la seguridad alimenticia y la pobreza.

Steeven Kezamutima desde Kenia dio una perspectiva desde el continente africano.

"Cientos de familias han sido desplazadas de sus hogares en la zona llamada Garissa por las inundaciones del Río Tana. Los residentes se quedaron al desamparo".

Steeven dice que la región oriental de África está impactada por las inundaciones. En ese continente la mayoría de la población vive de la agricultura y está siendo afectada por los cambios.

La encíclica ‘Laudato si’ del papa Francisco, ha surgido como una fuente de esperanza para los católicos en África. La iglesia trabaja en nutrir al nuevo liderazgo para que sea capaz de cuidar de la humanidad y de la madre Tierra.