Un movimiento mundial de indignación colectiva en contra del racismo, que ha acaparado muchos de los debates tanto en las redes sociales como a nivel institucional y gubernamental, se desató el verano pasado a raíz de la muerte de George Floyd, a manos de la policía de Minneapolis.

En uno de esos recientes debates jóvenes adultos católico dialogaron sobre el futuro del antirracismo y de la Iglesia católica en un panel organizado la Iniciativa sobre el Pensamiento Social Católico y la Vida Pública de Georgetown University y la Arquidiócesis de Washington.

La panelista de origen nigeriano Ogechi Akalegbere, voluntaria de ONG’s y directora del podcast “Tell Me, If you Can podcast”, destacó la importancia de luchar por la justicia social sirviéndose del paralelismo existente entre los vocablos activismo y aliado, ambos para referirse a aquel que camina junto a quien sufre injusticias y anima a la persona de color.

Geralt Smith, Jr., director de la escuela St. Thomas More Catholic Academy, señaló la importancia de concienciar y sensibilizar a los alumnos acerca del actual sistema de opresión: “Para poder entender las diferencias entre los seres humanos tenemos que admitir que somos parte del problema y hacer algo al respecto”.

Robert Boxie, capellán de Howard University y sacerdote residente de la Basílica Nacional de la Inmaculada Concepción, se refirió a cómo lidiar con el hecho de que el clero no siempre haya sido receptivo con las personas de color. 

En ese sentido, agregó “Tengo que enfrentarme a los desafíos que implica el ser un hombre negro en una comunidad predominantemente blanca, y no permito que nadie cuestione mi fe, mi intelecto, mi ética laboral ni mi catolicismo. Debemos entender que el hecho de estar bautizados significa que todos somos iguales ante el Señor, y que los sacramentos tienen el poder de la reconciliación, es decir, que debemos tomarnos el tiempo necesario para reflexionar, discernir, confesar los pecados del cuerpo de Cristo y ver cómo hemos llegado a ser cómplices de este racismo”.

Shannen Dee Williams, profesora adjunta de historia en la Universidad de Villanova se refirió al racismo y a la supremacía blanca como una realidad que convive dentro y fuera de la Iglesia cristiana. También habló de la historia de los negros católicos, la cual precede a la de la mayoría de católicos europeos: “El primer matrimonio cristiano que tuvo lugar en Estados Unidos fue entre una mujer católica negra española y un soldado español. Los católicos negros llevan mucho tiempo en esta iglesia y siempre han entendido el catolicismo libre de racismo”.

Todos los panelistas coincidieron con Ogechi Akalegbere en que no nos podemos quedar de brazos cruzados ante la lucha contra el racismo, y que no basta con leer libros y mirar documentales sobre este tema, sino que “tenemos que actuar conjuntamente y sentirnos incómodos con la situación para llegar a saber que estamos llevando a cabo la labor que nos toca”. 

¿Cómo se pueden abordar los esfuerzos antirracistas en las instituciones católicas? ¿Cómo se enseña o se enfoca el cambio y el trabajo que hay que hacer dentro de las estructuras de la Iglesia para cambiar sus políticas? Fueron algunas de las preguntas planteadas por los participantes, a las que la Akalegbere respondió diciendo que es clave la educación católica, ya que “cuando hablamos de la universalidad de nuestra fe, queremos cerciorarnos de que abordamos todos los orígenes étnico-culturales existentes y no solo su existencia”. 

Y añadió: “Me gusta referirme al examen de conciencia haciendo un paralelismo con lo que es una auditoría. Auditar es una manera de analizar los sistemas que existen en una organización, con lo cual, al llevar a cabo un proceso de auditoría podremos sonsacar mucha información al respeto, como por ejemplo percatarnos de todos los grupos étnicos que existen”.

El racismo es un comportamiento derivado, entre otras cosas, de un déficit de tolerancia que origina violencia. Es un problema moral que también exige un tratamiento o un remedio moral. Abordar el racismo supone un desafío que nos obliga a reflexionar sobre nosotros y sobre nuestras actitudes más profundas. 

La profesora Dee Williams cerró el debate con un mensaje de esperanza: “La muerte de George Floyd ha servido para que muchas personas se hayan mostrado interesadas en la historia y el debate sobre el racismo. Sin duda alguna, cada vez son más personas las que se están sumando a la lucha contra el racismo”.