El dominicano Franklin García, un ingeniero de sistemas que aspira a convertirse en el primer concejal latino de la capital de Estados Unidos, enfatiza la crisis de la vivienda y la seguridad ciudadana en lo que denomina una "campaña del pueblo", que promete financiar exclusivamente con pequeñas donaciones individuales.

 Al igual que el paraguayo Mario Cristaldo, quien ha emprendido un esfuerzo similar, García, de 50 años de edad y quien llegó al Distrito de Columbia en la década de 1980, se postula como independiente para uno de los dos puestos que la ley electoral municipal reserva para la minoría opositora.

 "La ciudad recibe unos 1.000 nuevos residentes cada mes y eso ha provocado una gentrificación drástica, un proceso que empuja a quienes ya estaban aquí, y especialmente las minorías, a mudarse fuera de la capital porque no pueden costear la vivienda", explicó García a Efe.

 Señaló que "la ciudad es la sede del Gobierno federal, están las agencias y el sector militar, hay organizaciones internacionales, y todo ello atrae una población con ingresos más altos, y la gente con ingresos menores tiene que irse a los suburbios".

 En los 158 kilómetros cuadrados del Distrito de Columbia viven unas 702.500 personas y hay, según la Oficina del Censo, aproximadamente 319.600 unidades habitacionales de las que 58 por ciento son ocupadas por inquilinos.

 El precio medio de la unidad habitacional en esta ciudad es de 617.000 dólares, y 41 por ciento de las viviendas disponibles tienen en el mercado un coste superior al medio millón de dólares.

 "Hay programas como el de protección de alquileres, creado en la década de 1970, o el programa de cupones conocido como Sección 8. Pero, por ejemplo, en este último hay 40.000 personas en la lista de espera; la gente tiene que esperar años antes de tener una vivienda", indicó García.

 El aspirante a concejal mencionó también el programa “Mi Casa”, dirigido por Fernando Lemos, que "utiliza el concepto de cooperativa para convertir un edificio en una cooperativa que hace dueños a los inquilinos".

 En cuanto a la seguridad ciudadana, García recordó que en la década de 1980 el Distrito de Columbia, o Washington DC, tenía fama de ser la "capital del crimen" con unos 500 homicidios al año, y agregó que "ahora estamos, por suerte, lejos de esos números ya que el año pasado tuvimos unos 160 homicidios".

 Pero enfatizó que estas no son cifras aceptables para la capital de una nación desarrollada. "Si usamos la medida de homicidio por cada 100.000 habitantes, Washington está en crisis. Los países europeos no muestran un índice al nivel que tenemos aquí", apuntó.

 "El crimen es un asunto social", dijo el aspirante, y señaló que "la ciudad tiene ocho distritos y siempre ha habido esta disparidad, por ejemplo entre el Distrito 3, donde casi el 90 por ciento de la población es blanca, y el Distrito 8, donde casi el 95 por ciento de la población es afroamericana".

 Agregó que "mientras que el índice de desempleo, especialmente entre los jóvenes, es bajo en el Distrito 3, en el Distrito 8 había llegado al 24 por ciento y está ahora en el 13 por ciento ".

 García subrayó que la ciudad gasta por estudiante en las escuelas mucho más que otras ciudades similares, "pero no producimos la calidad de educación que esperamos".

 Expuso que "una de las respuestas que la ciudad dio a esta situación fue el incremento de las escuelas semiprivadas (charter school) que trabajan con fondos públicos pero tienen su autonomía, su propia dirección, sus programas".

 "Tenemos que retornar a la inversión de más recursos en programas para mejorar el sistema público. Ahora hay una competencia entre las escuelas charter y las públicas, y lo que debemos hacer es mejorar el sistema público", abundó.

 Desde que en 1873 se creó el Concejo Municipal del Distrito de Columbia ha habido otros candidatos latinos que buscaron un puesto en ese cuerpo, "pero no les ha sido posible llegar, en parte por la falta de apoyo y en parte porque no hemos tenido una comunidad organizada", reconoció.

 En 1980 los afroamericanos eran 70 por ciento de la población del Distrito de Columbia, y según la Oficina del Censo son ahora 44 por ciento. Los blancos constituyen ahora 37 por ciento de la población y los hispanos han crecido hasta representar el 11 por ciento en esta ciudad donde el índice de pobreza está en 16,2 por ciento.

 Las perspectivas electorales de García y Cristaldo para los comicios de noviembre no son prometedoras. Pero ambos, que por muchos años han sido demócratas, han decidido postularse como independientes amparados en una estipulación de la ley electoral de Washington, ciudad donde los demócratas regularmente reciben alrededor de 90 por ciento de los votos.

 La ley no permite que un partido tenga dominio completo del Concejo y estipula que al menos dos concejales deben ser elegidos por el partido minoritario o como independientes.

 García reconoce que la diversidad de ingresos, situaciones de inmigración y países de procedencia de los hispanos hacen difícil la campaña, aun dentro de la misma comunidad.

 Y, por otra parte, está resuelto a no aceptar donaciones de grandes empresas y ha prometido que financiará esa campaña con donaciones individuales que no pueden superar los 100 dólares en cada caso. EFE