El arzobispo de Washington,  Wilton D. Gregory, emitió una declaración sobre la brutal muerte del joven afroamericano Ahmaud Arbery, quien fue abaleado por dos hombres blancos en Georgia mientras practicaba deporte. A continuación la declaración:

“Actualmente, nuestra atención está obsesionada con un mortal virus global. Buscamos, desesperadamente, una vacuna para combatir la pandemia del coronavirus. Todos los días oramos por los muertos, por los que han perdido a sus seres queridos y socorristas cuidando a nuestros enfermos.

El reciente y brutal asesinato de Ahmaud Arbery en el estado de Georgia nos recuerda a otro virus que es mucho más antiguo, pero igual de mortal, el virus del racismo que causa odio, violencia y muerte en nuestra sociedad y en la vida de demasiadas personas. En el caso de Ahmaud Arbery en Georgia, una vez más, la vida de un hombre negro desarmado ha sido violentamente interrumpida. Este ataque asesino, como todos los actos de racismo, nos lastima a todos en el Cuerpo de Cristo, ya que todos estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, y merecemos la dignidad que viene con esa existencia.

Vemos también como el racismo destruye las vidas de judíos, musulmanes y cristianos debido a sus herencias religiosas y étnicas. El racismo genera actitudes divisivas y xenófobas del nacionalismo. También ataca a las personas debido a sus tradiciones culturales o apariencias físicas y amenaza a los inmigrantes que solo buscan la oportunidad de mejorar sus vidas y las de sus hijos.

Ya tenemos el bálsamo que cura el racismo: compasión, misericordia, amor y justicia. Y debemos asegurarnos de aplicar ese bálsamo. El profeta Jeremías nos recuerda que debemos buscar el bálsamo de Gilead y sabemos por la Escritura que el bálsamo es Jesús. Por medio de Jesús, nos volvemos más compasivos, misericordiosos y amorosos para buscar justicia para nuestro prójimo.