La alegría desbordante y el agradecimiento por las oportunidades recibidas fueron la constante en la reciente ceremonia de graduación de la escuela secundaria católica Don Bosco Cristo Rey (DBCR), realizada el jueves 30 de abril en la Basílica de la Inmaculada Concepción. Sesentainueve estudiantes recibieron sus certificados, asumiendo el compromiso de seguir siendo fieles a sus creencias religiosas y convertirse en profesionales comprometidos con su comunidad.

La estudiante Yakelin Jennifer Aparicio obtuvo el galardón como Valedictorian, mientras que Tetu Njah logró la distinción de Salutatorian. La primera seguirá estudios de Ciencias Humanas en la Universidad de Georgetown y el segundo quiere graduarse de ingeniero en la misma universidad. Los dos fueron becados por sus altas calificaciones obtenidas durante sus años de secundaria.   

El Arzobispo de Washington, Wilton Gregory, celebró una misa para los graduados de DBCR. (Foto/ Andrew Biraj)

El reverendo Michael Conway, presidente de DBCR, al hacer uso de la palabra les recordó a los estudiantes que durante sus estudios secundarios han sido preparados de manera excelente para seguir avanzando en el campo académico, pero sin olvidar ni ocultar su condición de católicos comprometidos. 

“Ahora tienen nuevos retos que enfrentar en la vida y como hijos de Dios siempre deben ser ejemplo de entrega, dedicación y amor, pero sobre todo deben convertirse en buenos profesionales que tengan como meta fomentar el progreso integral de sus comunidades”, agregó. 

También felicitó a los egresados y a sus padres por el apoyo demostrado durante este proceso de educación y formación en la fe, pues al final todos entendieron que son los responsables de llevar con alegría la Palabra de Dios a los lugares más necesitados.

El padre Michael Conway (izq.) posa al lado de un grupo de estudiantes graduados de DBCR. (Foto/MV)

Elías Blanco, director de la mencionada escuela, dijo sentir satisfecho por el trabajo realizado durante el último año y se comprometió ante los padres de familia a redoblar esfuerzos para seguir elevando el nivel académico del centro educativo. 

“Educar a los jóvenes es una tarea apasionante. Se requiere mucha dedicación, mucho amor fraternal para que los estudiantes comprendan que el futuro se construye poco a poco, paso a paso. Aquí están los frutos, todos están aceptados en buenas universidades y ahora conseguir el éxito profesional y humano está en sus manos”, manifestó Blanco.

Voz del arzobispo

El día previo a la ceremonia de graduación el Arzobispo de Washington, Wilton Gregory, celebró una misa para los graduados en cripta en la basílica en donde los alentó a seguir sus sueños, fortalecer las bases de la Iglesia, trabajar por sus comunidades y ayudar a construir un mundo mejor.

“Es importante que entiendan que la graduación implica dar un paso más en la vida. Al salir de la escuela encontrarán un mundo hostil e indiferente, el cual tendrán que enfrentar como fe, coraje y amor por su prójimo. Yo estaré orando por ustedes y pidiendo que Dios siempre los proteja. Les pido que siga avanzando por el camino del bien, no abandonen la educación, no se queden quietos ni mucho menos retrocedan", dijo el arzobispo en medio de aplausos.

Arzobispo Wilton Gregory. (Foto/Foto/ Andrew Biraj)

Agregó reconoció que todos los egresados de DBCR están llenos de grandes sueños y convencidos que quieren ser parte de una sociedad más humana y más justa, en donde la presencia de Dios no sea ignorada. “Que sus pasos siempre los guíen a Dios mismo”.
Al final de la misa, la escuela DBCR obsequió una Biblia cada uno de los graduados. 

Soñando en grande

Jackeline Guzmán, quien quiere seguir estudios de Odontología, asistirá primero a Prince George Community College, y agradeció a los maestros por su entrega y dijo: “Estoy satisfecha de haber terminado la secundaria y ahora tengo la responsabilidad de demostrar que estoy preparada para sortear con éxito los estudios universitarios. Soy la primera de mi familia, que procede de Honduras, en ir a la universidad y eso me da alegría”.  

Vanesa Thomas, cuyo sueño es ingresar al mundo de las finanzas en la Universidad de Maryland, indicó que el estudiar en DBCR fue lo mejor que le pudo pasar en su vida. “Estoy agradecida con Dios por haberme permitido estudiar en una escuela modelo en donde supimos combinar los estudios con el trabajo. Le he prometido a mis padres, quienes son originarios de Nicaragua, esforzarme al máximo por el bien de toda la familia y la comunidad”.

Estudiantes de DBCR se dan el abrazo de a paz durante la misa. ((Foto/ Andrew Biraj)

El salvadoreño Saúl Viera, quien empezará a estudiar contabilidad en Prince George Community College, se mostró alegre al poder concluir con éxito la etapa escolar. “Siento alegría de terminar la secundaria de forma satisfactoria. Estoy agradecido del apoyo de mi familia, mis maestros y religiosos. Voy a extrañar la escuela, pero entiendo que tengo nuevos retos que cumplir. Soy el primero en mi familia que ira a la universidad y estoy obligado a ser ejemplo para mis hermanos menores”. 

Nata Portillo, quien estudiará Seguridad Cibernética en Montgomery College, también admitió ser el primero en su familia salvadoreña en ir a la universidad en Estados Unidos. “Yo aspiro a vivir en un mundo más seguro y humano. El respeto por la confidencialidad de las comunicaciones me parece fundamental”.   

Saul Viera (der.) y su hermano José
Marlene Campos y su madre Veronica Guzmán


Jackeline Guzmás  (Fotos/MV)

Jonathan Manzano, quién pronto iniciar estudios de Biología en la Universidad Católica, señaló que desde pequeño siempre soñó con convertirse en investigador y pasar sus días en un laboratorio. “En Don Bosco Cristo Rey no sólo aprendí diversas materias, sino que también descubrí que Dios siempre tiene cosas buenas reservadas para nosotros”. 

La peruana Sophia Pardo Figueroa, quien en pocas semanas se incorporará a la facultad de Medicina de la Universidad de Maryland, manifestó sentirse muy agradecida con la vida que Dios le regaló: “Mis padres siempre me apoyaron en todo y ahora debo hacer realidad todos mis sueños. Yo quiero ser una buena doctora e interesarme por mi prójimo”. 

La salvadoreña Karen Ulloa, quien tiene planeado estudiar enfermería en la Universidad Adventista de Washington, se siente afortunada de haber estudiado en DBCR: “Aquí aprendí nuevos conocimientos, me enseñaron a conjugar lo material con lo espiritual y, sobre todo, aprendí que los sueños se pueden hacer realidad. Soy la primera en mi familia en ingresar a la universidad”.