El ministerio parroquial dirigido por inmigrantes de la Arquidiócesis de Chicago, popularmente conocido como Pastoral Migratoria, celebró el 30 de julio un debate virtual sobre el beneficio de la acción diferida (DACA) y el proceso para crear un cambio sistémico.

Siddiqui Sumbul, estudiante de medicina de segundo año de la Universidad Loyola de Chicago, relató las dificultades que ella y su familia siguen enfrentando como inmigrantes, sus padres de Pakistán y ella de Arabia Saudí ella. 

Miedo e inquietud son dos adjetivos que describen el día a día de Sumbul: miedo a ser deportada e inquietud debido al futuro incierto del programa DACA. 

“Espero algún día poder llegar a servir a los más necesitados y a la población más vulnerable. Soy consciente del privilegio que tengo al ser una de las beneficiarias del DACA y por haber tenido unos padres que se han sacrificado tanto por mí. Sin embargo, creo que como nación podemos hacer mejor las cosas; sobre todo si tenemos unos sistemas educativo y sanitario adecuados”, agregó.

Otra de las panelistas, Dona Carroll –presidenta de la Universidad Dominican, de Chicago–, expuso que como educadora católica trabajó por lograr cambios que beneficiasen a los jóvenes indocumentados. 

Según Carroll: “Las aspiraciones de los estudiantes indocumentados por labrarse un futuro mejor, las historias de todos y cada uno de ellos, su coraje y su incansable determinación, fue lo que me motivó a ayudar a estos jóvenes. Tenemos la responsabilidad moral de hacer algo por todos ellos y de cambiar la situación”.

Mark Kuczewski, profesor de bioética de la Universidad Loyola de Chicago y consultor clínico en el hospital universitario, se percató de la situación de desamparo en la que se encontraban sus pacientes inmigrantes indocumentados, ya que estos no disponían de seguro médico. A partir de entonces se convirtió en un defensor de estos pacientes. “Pensé: ¡Estas son las nuevas Leyes Jim Crow!

Tenemos muchos pacientes que no pueden acceder al sistema convencional y necesitamos gente que cree un sistema paralelo para ellos. En junio de 2012 nos convertimos en la primera facultad de medicina del país en anunciar públicamente que aceptábamos solicitudes de beneficiarios de DACA.

Para Guillermo Campuzano, vicepresidente de la Universidad DePaul de Chicago, los estudiantes son la esencia de la institución académica: “Nos pertenecemos los unos a los otros, nuestra dignidad está conectada y estamos conectados entre nosotros; por eso trabajamos muy de cerca con nuestros estudiantes para que sean ellos los que reflejen el tipo de sociedad que queremos como institución”. 

Ashley Feasley, directora de política migratoria y servicios para refugiados de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, expuso que DACA fue aprobado el 2012 por el presidente Barack Obama para permitir que todos aquellos niños que entraron al territorio estadounidense sin autorizacion estuviesen amparados por la ley y así evitar su deportación. Si bien dicha situación inmigratoria no otorga a los jóvenes inmigrantes beneficiarios la residencia o la ciudadanía estadounidense, sí que les permite trabajar y estudiar de forma legal. 

En el 2017, el presidente Trump intentó acabar con el DACA, lo cual dejó al programa en litigio, cerrando la puerta a nuevos beneficiarios aunque permitiendo a los existentes poder renovar sus solicitudes. En junio de 2018, la Corte Suprema desestimó el pedido del Gobierno por la manera ‘caprichosa’ en que Trump decidió acabar con el programa. 

Sin embargo, según Ashley, la decisión del alto tribunal es solo una victoria temporal, ya que la resolución no ha sido tomada sobre la base de la legalidad del programa DACA, sino de una serie de factores que la actual administración no tuvo en cuenta. 

El pasado 28 de julio, el Departamento de Seguridad Nacional emitió una circular que, aunque no cancela el DACA, sí que lo limita. El trámite de renovación que hasta ahora había que hacer cada dos años, tendrá que hacerse anualmente, lo cual se traduce en una mayor carga económica para los beneficiarios del programa. 

Si bien la Cámara de Representantes aprobó, el año pasado, un proyecto de ley que busca otorgar protección permanente a los soñadores, el Senado aún no se ha pronunciado al respeto. 

“Le pedimos al Senado que apruebe el proyecto de ley conocido como Dream Act, aunque no creo que esto vaya a suceder ahora mismo, ya que las elecciones están a la vuelta de la esquina y el Senado tiene demasiadas cosas pendientes, tales como finalizar los paquetes de ayuda económica por la COVID-19”, señaló Feasley.

Ashley Feasley instó a los participantes a inscribirse en la Campaña de justicia para inmigrantes para recibir las últimas actualizaciones del DACA, a través de la página web: https://justiceforimmigrants.org/take-action/join-us/, así como para involucrar a los senadores de cada estado. Dicha página tiene un apartado dedicado a los recursos disponibles. Se puede obtener más información en el enlace https://justiceforimmigrants.org/daca-resource-page/.

Los interesados pueden contactarse con el equipo nacional de la Pastoral Migratoria dirigiéndose a: Elena Segura, coordinadora nacional, correo electrónico [email protected] o llamar al (312)534 5333; Yohan Garcia, coordinador de formación nacional, correo electrónico [email protected] o (312)534 8371; Raymundo Valdez, coordinador nacional de relaciones comunitarias, correo electrónico [email protected], o (312)534 8503.