En el Día Mundial de la Diabetes 2019 la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) se une a la comunidad de salud pública de todo el mundo para promover que la diabetes puede ser prevenida y controlada. El tema de este año es La Familia y La Diabetes.

Hoy se estima que cerca de 62 millones de personas tienen Diabetes tipo 2 en las Américas y necesitan del apoyo de sus familias. Muchas personas con diabetes tipo 2 ni siquiera saben que la tienen. 

La OPS y la OMS exhortan a la familia a comprender los factores de riesgo, signos y síntomas, así como la necesidad de buscar atención de emergencia oportuna si hay sospecha de diabetes.

 Se puede prevenir la diabetes mediante políticas de salud pública y cambios de estilo de vida saludable que promueven una dieta sana, actividad física y un peso corporal saludable. También, se puede controlarla para prevenir complicaciones futuras y lamentables.

No se puede ignorar que la diabetes es una grave enfermedad crónica que se desencadena cuando el páncreas no produce suficiente insulina (una hormona que regula el nivel de azúcar, o glucosa, en la sangre), o cuando el organismo no puede utilizar con eficacia la insulina que produce. 

Según las estimaciones, 422 millones de adultos en todo el mundo tenían diabetes en 2014, frente a los 108 millones de 1980. La prevalencia mundial (normalizada por edades) de la diabetes casi se ha duplicado desde ese año, pues ha pasado del 4,7 por ciento al 8,5 por ciento en la población adulta. 

En Estados Unidos la prevalencia de diabetes entre los hispanos llega al 17 por ciento, es casi el doble que la de los blancos no hispanos (10%). Y, mientras más tiempo lleva un inmigrante latino en suelo estadounidense, las probabilidades de que haya un descontrol en los niveles de azúcar aumentan todavía más.

Además, estudios como el Hispanic Community Health Study/Study of Latinos (HCHS/SOL) han encontrado que la incidencia de diabetes no es igual para todos los latinos: los inmigrantes de origen puertorriqueño, centroamericano y mexicano tienen tasas más elevadas de la enfermedad que los sudamericanos y cubanos: 18%, 17%, 18%, 13% y 10% respectivamente.