El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Declaración Universal de Derechos Humanos. Este documento histórico detalla en sus 30 artículos los derechos fundamentales civiles, culturales, económicos, políticos y sociales que nos unen como comunidad internacional bajo los mismos ideales y valores.

El año pasado, el papa Francisco envió un mensaje a los participantes de la Conferencia Internacional sobre la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Declaración y el Programa de Acción de Viena. En aquel mensaje el Papa recordó la importancia de atender los derechos de los más desprotegidos, como el de los no nacidos a los que se niega el derecho a venir al mundo, así como de los excluidos privados de una vida digna, a los detenidos injustamente, víctimas de desapariciones forzadas y en sus familias, entre otros.

"Cada uno está llamado a contribuir con coraje y determinación, en la especificidad de su papel, a respetar los derechos fundamentales de cada persona, especialmente de las "invisibles": de los muchos que tienen hambre y sed, que están desnudos, enfermos, son extranjeros o están detenidos (cfr. Mt 25.35-36), que viven en los márgenes de la sociedad o son descartados", expresó el Papa.

Este martes, el Santo Padre ha expresado en su cuenta de twitter que “el ser humano es siempre sagrado e inviolable, en cualquier situación y en cada etapa de su desarrollo. Si esta convicción cae, no quedan fundamentos sólidos y permanentes para defender los #DerechosHumanos”.

Este año, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUDH), ha querido valorizar la participación y liderazgo de los jóvenes en la defensa de los derechos humanos. El objetivo es celebrar “el potencial de los jóvenes como agentes constructivos del cambio, ampliar sus voces e involucrar a una amplia gama de audiencias globales en la promoción y protección de estos derechos”.

Dicha iniciativa “está diseñada para alentar, reactivar y mostrar cómo los jóvenes de todo el mundo defienden los derechos humanos”, y que, al mismo tiempo, muestran su oposición hacia actos que atentan contra la dignidad del ser humano.

La ONU declara que la participación de los jóvenes en la vida pública es esencial “para lograr un desarrollo sostenible para todos”, siendo este un principio fundamental de los DD.HH.: “debemos escuchar sus opiniones para poder tomar decisiones más efectivas y sostenibles para todos”. También los jóvenes pueden desempeñar un papel crucial en el cambio positivo en la política, economía y sociedad, siempre aportando “nuevas ideas y soluciones en la búsqueda de un mundo mejor”. Al mismo tiempo es necesario defenderlos y empoderarlos, para así conocerlos mejor y reclamar sus derechos, lo cual “generará beneficios a nivel mundial”.

La ONU también destaca que hay una interconexión entre los DD.HH. y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). “Sin dignidad humana no podemos impulsar el desarrollo sostenible. Los derechos humanos están impulsados por el progreso de todos los ODS, y los ODS están impulsados por los avances en los derechos humanos”. Vaticano News