Ser profesor voluntario durante la pandemia del COVID-19 se ha convertido en una tarea muy difícil, pero necesaria si los alumnos son adultos mayores que no hablan inglés y solo anhelan aprender a leer y escribir en español en la capital de Estados Unidos. 

Desde el mes de marzo, en el Centro de Alfabetización en Español (CENAES) se han visto obligado a dictar clases por teléfonos debido a que los ancianos no saben usar los teléfonos inteligentes, ni mucho menos acceder a las diferentes plataformas educativas disponibles “on line”.

Mario Gamboa, director de dicho centro, dijo que los estudiantes del primer nivel fueron los más afectados, pues al no poder usar la tecnología amenazaban con abandonar el curso de alfabetización. La cuarentena obligatoria a insistencia de las autoridades para mantener el distanciamiento social aplacó la motivación por aprender las primeras letras del abecedario. 

Algo parecido, pero en menor grado, se registraba con los estudiantes adultos del segundo y tercer nivel, quienes querían recibir clases virtuales, pero necesitaban que se les enseñe a usar de manera correcta la plataforma digital Zoom.

“El COVID-19 se convirtió en un gran desafío para los profesores y el cierre de las parroquias y centros comunitarios nos dejaron sin aulas para el dictado de clases, por lo que rápidamente adecuamos nuestros materiales educativos para que los estudiantes sigan el proceso de aprendizaje en casa de manera virtual”, comentó el director de CENAES. 

“Hoy –agregó- tenemos clases virtuales en vivo, clases grabadas, audios y hasta fotografías para que los alumnos puedan ejercitar tanto la escritura como la lectura de textos durante las clases por teléfono”.

Señaló que el trabajo de alfabetización de personas adultas exige una mayor dedicación de los profesores voluntarios, al punto que desde que se inició la pandemia se formaron varios grupos de estudio en los tres niveles (6 alumnos por grupo) y eso obligó a que un maestro pase de dictar una o dos clases por semana a seis o siete.

En el caso de los alumnos del primer grado, teniendo en cuenta que eran personas de la tercera edad, fue necesaria una visita a sus domicilios para saber como se encontraban de estado de salud y pedir la colaboración de algún familiar para que este atento a ayudarlo mientras reciban clases vía telefónica.  

“Las tareas de alfabetización en español no se van a detener. En CENAES estamos utilizando todas las herramientas tradicionales y virtuales a nuestra disposición para cumplir con nuestra misión de educar gratuitamente. Todos nos estamos reinventando para enseñar a leer y escribir a nuestros hermanos hispanos”, apuntó Gamboa. 

En CENAES todo está dispuesto para que el primero de octubre se inicie un nuevo ciclo de clases gratuitas de alfabetización con el sistema híbrido, es decir clases virtuales y también presenciales. Para inscripciones o donaciones pueden llamar a Mario Gamboa al (202)607-3901.

Todavía no se conoce el listado oficial de lugares donde se dictarán las clases presenciales, pero es muy probable que sean en la “Escuela Internacional Carlos Rosario”, el Centro Multicultural de la Juventud de Maryland y la parroquia San Marcos El Evangelista de Adephi (Maryland). 

A finales de 2002, Mario Gamboa creó el programa de alfabetización para hispanos en Washington, DC. Sus primeras clases las dictó en la sala de su casa con cinco alumnos, cuyas edades variaban entre los 17 y 38 años. Ante la llegada masiva de nuevos estudiantes sus operaciones se extendieron a varios locales y beneficiaron a centenares de inmigrantes del área metropolitana.

Trabajo comunitario

Tan pronto se inició la pandemia, el personal docente y voluntarios de CENAES se involucraron en tareas de asistencia social a las familias hispanas de Maryland y el Distrito de Columbia. La repartición gratuita de alimentos, distribución de mascarillas, guantes y desinfectantes entre sus alumnos desempleados o carentes de transporte fue una prioridad.

También se unieron a la Asociación Cívica Nicaragüense para distribuir alimentos en hogares donde residen personas con enfermedades crónicas y de la tercera edad. Gracias a una certificación otorgada por la Universidad Johns Hopkins varios docentes de CENAES pudieron unirse a la campaña a nacional para prevenir contagios con el COVID-19.

Actualmente, siguen colaborando con la campaña informativa a favor del Censo 2020 que lidera la Oficina de Asuntos Latinos del Distrito de Columbia y la Oficina de Enlace Comunitario de Montgomery College.