La vida de "Junior", un adulto con autismo, quedó en el limbo cuando su madre, con la que vivía en Nueva York, el estado más afectado por el coronavirus en Estados Unidos, sucumbió a la COVID-19, enfermedad que ha puesto sobre la mesa la realidad de los discapacitados como él que dependen de un solo familiar para su cuidado.

Daisy Díaz, de 65 años, sucumbió en su hogar a la COVID-19 después de varios días en que su condición fue agravando.

A pesar de que su fiebre no desaparecía, Díaz tenía miedo de ir a un médico y dejar solo a su hijo, de 31 años. Si le diagnosticaban el coronavirus podría tener que quedarse en un hospital y entonces "¿quién cuidaría de Junior?", señala esta semana el diario The New York Times.

La hondureña prefirió quedarse en casa, donde su familia le llamaba con frecuencia para saber de ella, pero el pasado marzo el virus acabó con su vida, como con la de miles de otros neoyorquinos, y su hijo, con un futuro incierto ahora, fue hospitalizado y enviado a una institución para una cuarentena.

"Ella creía que viviría para cuidarlo", comentó al Times su cuñada Carmen González.

Desde la muerte de su madre, el tartamudeo de "Junior" ha empeorado, ha tenido problemas para percatarse de que falleció y se pregunta si ella está en el cielo, indicó González.

"A medida que la COVID-19 recorre nuestra ciudad y nación, muchos padres se están dando cuenta de que no van a estar aquí para siempre y que necesitan un plan", indicó al diario Jonathan Novick, de la Oficina del Alcalde para Personas con Discapacidades.

Los adultos con discapacidades intelectuales y del desarrollo se han visto particularmente afectados por el coronavirus, que ha desecho hogares. El virus también representa una amenaza para los adultos con estas discapacidades que aún viven con sus padres ancianos, destaca el rotativo.

Indica además que el azote de la pandemia ha hecho que muchas familias se hayan tenido que enfrentar a algo que tal vez no se habían planteado antes de la pandemia: si un cuidador muere, ¿quién cuidará a los familiares adultos discapacitados?. EFE