La celebración de las confirmaciones ya comienza en nuestras 139 parroquias de la Arquidiócesis de Washington. Es un tiempo de gran actividad y profundas satisfacciones en el ministerio episcopal de quienes servimos a todas las comunidades parroquiales en nuestra Iglesia particular. Las cartas de petición que recibimos de los candidatos y candidatas para la recepción de este sacramento, que completa la iniciación cristiana, son muy alentadoras y reflejan un verdadero deseo de recibir el Espíritu Santo y profundizar en el conocimiento de la persona de Jesucristo. Estas cartas no son una despedida de la parroquia, sino más bien el inicio de un nuevo capítulo en la vida adulta en la fe de quienes saben que necesitan muchísimo más tiempo para continuar su crecimiento espiritual y en el encuentro personal con Dios.

La pregunta que muchas veces se hacen los obispos, los párrocos, vicarios parroquiales y directores de educación religiosa es la siguiente: ¿Volverán a la misa dominical y a los grupos juveniles quienes se confirmarán durante este año? Pregunta que constituye un verdadero reto puesto que, desafortunadamente, nuestros adolescentes están bombardeados por actividades extra colegiales, las prioridades de la familia son diferentes y el tiempo para Dios parecería no tener primacía en la vida de los miembros de una familia.

Los padres y padrinos que acompañarán a estos adolescentes el día de su Confirmación, deben tener muy en cuenta el compromiso que ellos adquieren ante Dios: de ser los primeros formadores de la fe de estos jóvenes. Ellos son los instrumentos propicios que Dios utilizará para llamarles al encuentro dominical en la Santa Eucaristía. No podemos seguir a un desconocido, a Jesús se le conoce de manera muy especial en la celebración de la Eucaristía dominical. La palabra de Dios y el banquete Eucarístico son los medios más propicios para integrarse a la vida sacramental de la Iglesia y así poder recibir la gracia que es fuerza infinita de Dios para cumplir la misión a la cual somos llamados.

De esta manera todos debemos pensar que las confirmaciones no pueden ser el día de la graduación de la Iglesia. A la Iglesia no se le puede dejar, puesto que sin ella no podemos decir que tenemos a Jesús con nosotros. La misión de educación en la fe nunca termina para un padre o una madre.

Ustedes son los instrumentos constantes del amor de Dios en la vida de sus hijos e hijas. Por tanto, hoy deseamos pedirles que reafirmen su compromiso de ser los primeros educadores de la fe de su familia, con sus palabras y con el ejemplo de vida. Así quienes se confirman durante este año no serán el futuro de la Iglesia, sino el presente de la misma. Sin ellos, la Iglesia no tendría futuro.

Queridos padres de familia: Cuenten con mi oración para que reafirmando su compromiso ante los ojos de Dios, sea Él mismo quien les dé la fuerza y el ánimo para continuar estimulando y animando a sus hijos e hijas al encuentro con Jesús en la Eucaristía dominical.