Después de décadas de vivir en Estados Unidos y de tener resuelta su situación migratoria, muchos hispanos de la tercera edad se animan a culminar el “sueño americano” -por el que emigraron- y convertirse en ciudadanos estadounidenses.

Este es el caso de la peruana Teo Lévano (81) quien después de vivir 40 años en Estados Unidos, con temporadas cortas viviendo en Europa y América del Sur, decidió vencer los temores y enfrentar el proceso de naturalización. Con la ayuda de voluntarios de la organización CASA presentó su solicitud de ciudadanía y aprobó el examen especial para las personas de la tercera edad.

“Siempre tuve el deseo de adoptar la ciudadanía estadounidense, pero el no poder hablar inglés de manera fluida me hacía desistir de la idea. A mí me ayudó mucho estudiar primero en español y luego poco a poco ir identificando las respuestas correctas en inglés. No fue fácil, pero al final lo logre”, señaló Lévano.     

Doña Teo inició el proceso de naturalización hace casi un año y desde un inicio tenía temor de no poder contestar correctamente el examen o de no conseguir todos los documentos originales solicitados por el Servicio de Inmigración y Naturalización. “Sabía que obtener la ciudadanía me permitiría acceder a otros beneficios esenciales como el derecho al voto o mejores condiciones en el retiro y servicios de salud”, indicó.

“Duran cinco décadas trabaje como chef en varias embajadas del mundo. Mi especialidad en comida internacional me permitió conocer excelentes diplomáticos, recorrer varios países y brindarle una buena educación a mi hija Ysabel, velar por mi nieto Christian y ayudar a varias personas. En un principio no veía la necesidad de hacerme ciudadana, pero al jubilarme comprendí que era mejor cumplir con un deseo postergado por años”, precisó la chef peruana.

Hace unos días, Lévano, quien prefiere vivir sola e independiente, juramentó como nueva ciudadana en medio del aplauso y buenos deseos de los funcionarios federales. “Fue una ceremonia bien sencilla, bonita e imborrable –explicó-. Ya soy ciudadana y llegó la hora que en las próximas elecciones vote en favor de los temas que interesan a los inmigrantes”.

Otro sueño cumplido

El salvadoreño Israel De la Cruz Meléndez (75) logró hacerse ciudadano a pesar de tener ciertas dificultades para escribir y no tener una vivienda estable, donde recibir su correo. Él, que vive con una pensión de 800 dólares, logró hacer realidad su sueño luego de beneficiarse de la exención de pago por derecho a la ciudadanía.

"Había escuchado que existía ayuda financiera para las personas mayores que no podían pagar los costos para hacerse ciudadanos, pero nunca me anime a pedir algún tipo de asistencia. Aunque siempre quise votar, decía que algún día lo haría y mi sueño ahora está muy cerca de cumplirse. Espero con ansias los comicios del 2020”, manifestó De la Cruz. 

En Estados Unidos hay alrededor de 8,6 millones de inmigrantes con residencia permanente y elegibles para ser ciudadanos que no dan el paso para naturalizarse, según datos de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados (NALEO). De esa cifra, los hispanos suman unos 4,4 millones.

Aunque no hay cifras exactas sobre el número de residentes permanentes de la tercera edad habilitados, se estima que aún hay un gran número de inmigrantes que fueron favorecidos por la amnistía de 1986 y se quedaron sólo con la tarjeta verde  de residencia.