Carlos Schickendantz, teólogo e investigador de la Universidad Alberto Hurtado, analiza la actualidad que vive una sociedad a causa de la desigualdad reinante.  

“Hay que distinguir dos cosas en la crisis de Chile. Una, la explosión de violencia, que es puntual, aunque ha durado varios días. Ha sido muy violenta, con muchos destrozos, ha comprometido principalmente a jóvenes. Ha sido una explosión, dicen la mayoría de los comentaristas, inesperada, no leída ni prevista por nadie, ni políticos, ni politólogos ni sociólogos, ni por el gobierno, ni la oposición”, explicó el teólogo chileno. 

La segunda, “es verdad que Chile tiene en el contexto de América Latina números, esos números grandes de la economía bastante mejores que otros países, pero conserva la desigualdad que no puede corregir económicamente. No la mejora, pero no la empeora, y la no mejora amplía el malestar ciudadano”.

Para Schickendantz el tema de la desigualdad es el dato primero para analizar. Y en Chile es una desigualdad económica, social, cultural, hay algo de aristocracia profunda que divide a las clases, hay alguien que dice: Chile todavía tiene dueños económicamente. Pocas familias con una gran propiedad sobre Chile. Este es un país de una economía extremadamente liberal.

“En Chile todo privatizado: la electricidad, el agua y la verdad que la vida es cara y a eso se suma otro fenómeno que uno puede ver en todas las grandes ciudades europeas, en Madrid, en Barcelona, pienso por los debates de estos días, que es el encarecimiento de la tierra, de las compras de viviendas, de alquileres. Es una suma de malestares”, indicó el investigador de la Universidad Alberto Hurtad.

Los jóvenes y el desgaste social

Los jóvenes en buena medida han marcado la agenda política chilena. “Si se piensa en el levantamiento de 2011, puso la calidad de la educación y por otra parte el costo de la educación en agenda. La educación es muy cara en Chile. Las familias tienen que endeudarse y, endeudarse de una manera importante. Eso determina que todos quedan endeudados de por vida por haber estudiado y eso es una idea muy corrosiva que hace daño”.

Schickendantz señaló que, al revisar los números, vemos que Chile viene reduciendo la pobreza de manera constante desde hace treinta años y eso no lo niega nadie. “Claro, tú dices: ¿Y por qué la explosión? Una respuesta clara es la del malestar vinculado a la desigualdad, a la desigualdad de oportunidades”.

Eso, dice el investigador, probablemente tiene que ver con las manifestaciones en todo el mundo, en todos los países, donde la gente se está sintiendo maltratada. “Las clases medias están siendo exigidas terriblemente para llevar adelante solo la vida cotidiana. Yo vivo en Santiago, pero es igual aquí en Roma. La vida cotidiana produce un enorme desgaste. Con estos ritmos de vida las personas están sometidas a una presión importante, y por eso, todo ese conjunto explica estas explosiones sociales e indignación generalizada”. Vaticano News