A pesar de las bajas temperaturas y una torrencial lluvia, más de un centenar de familias hispanas acudieron al llamado del Centro Católico Hispano para recibir bolsas con regalos para los niños que fueron distribuidos en el auditorio de la escuela Sagrado Corazón.

Decenas de voluntarios entregaron a los padres de familias cajas repletas de juguetes, ropa, golosinas y útiles escolares. Cada regalo llevaba el nombre del niño beneficiado, quien previamente había sido inscrito en las parroquias de la Arquidiócesis de Washington. 

La tradicional actividad, previo a la Noche Buena, despertó mucha alegría en los niños, agradecimiento en los padres y satisfacción en los organizadores. El Centro Católico Hispano cumplió con su objetivo de mantener un vínculo solidario con las familias de bajos ingresos económicos que residen en el Distrito de Columbia.

“Cubrimos varios propósitos, desde alegrar a los niños con un regalo en Navidad hasta ayudar a los padres de familia en hacer realidad el sueño de sus hijos. Nuestra labor social está orientada a ayudar al necesitado y sembrar esperanza en los niños”, dijo Alexandra Schauffler, representante de Caridades Católicas de Washington. 

Las palabras de agradecimiento por parte de los padres de familia no se hicieron esperar. La hondureña Jenny Hueso, quien llegó en compañía de su hija Sofía, expresó su alegría por la ayuda recibida: “Los presentes donados demuestran que hay muchas personas buenas que quieren hacer llegar el amor de Dios a los niños pobres a través de un regalito”. 

La salvadoreña Roxy Turcios, madre de tres pequeños, quien no pudo ocultar su alegría al recibir los regalos para sus hijos. Ella se encuentra desempleada desde hace varios meses y no tenía los recursos económicos para cumplir con los inocentes pedidos de sus hijos.

“Gracias a la ayuda del Centro Católico Hispano ahora podré darles un regalo a mis hijos. La ilusión de los niños en Navidad siempre debe mantenerse viva”, comentó Turcios.  

La hondureña Daysy Montes señaló que era la primera vez que recibía presentes para sus dos hijos por Navidad, lo cual le permitía comprobar la generosidad de las personas y la preocupación de las parroquias por los niños de familias pobres que asisten a misa.  

“Todos los regalos son nuevos y sé que les van a gustar a mis chicos. Me gustó que todo estuvo bien organizado y doy gracias a Dios porque aún existen personas buenas en el mundo”, apuntó Montes.  

La guatemalteca Edith Montes, madre de cuatro niños en edad escolar, reconoció que era la tercera vez que recibía regalos de parte del Centro Católico Hispano: “Mi esposo y yo por más que tratamos de ahorrar durante el año para poder regalarle a mis hijos lo que quieran en Navidad, simplemente el dinero nunca me alcanza. Esta ayuda es invalorable”. 

No hay duda de que la repartición de regalos navideños del Centro Católico Hispano de Washington hace eco del pedido del papa Francisco para ayudar a los más pobres y necesitados, exhortando a los que más tienen a que vean en los desposeídos y hambrientos el rostro de Cristo. 

Es importante recordar las reiteradas críticas del papa Francisco sobre la alegría consumista e individualista tan presente en algunas experiencias culturales de hoy y donde subrayó que “el consumismo solo empacha el corazón; puede brindar placeres ocasionales y pasajeros, pero no gozo”.