El cardenal Wilton Gregory agradeció las numerosas felicitaciones y muestras de cariño a su retorno a la Arquidiócesis de Washington, reiterando su compromiso de seguir con su trabajo pastoral con humildad y escuchando las necesidades de los feligreses.

“Me siento muy cómodo en esta casa, la casa de la Arquidiócesis de Washington que fue construida sobre cimientos sólidos, fundamentada en su fe y en su amor por Cristo Jesús. Doy gracias a Dios por tener un hogar tan seguro y fiel que fortalecen la iglesia local”, manifestó el cardenal  Gregory durante una misa celebra en la capilla Santa Úrsula.

Dijo que durante su participación en la celebración del Consistorio Público Ordinario de Roma, donde fue elevado al Colegio Cardenalicio, sintió la fuerza de las oraciones de sus hermanos obispos, sacerdotes, religiosas y fieles que desde Washington, DC, pedían la bendición de Dios Padre.

“Gracias por sus oraciones, por sus buenos deseos y por el trabajo constante para fortalecer nuestra Iglesia. También felicitó a monseñor Michael Fisher por su reciente designación como obispo en Buffalo, lo cual es un regalo de Dios y una alegría para todos los fieles”, señaló el cardenal Wilton Gregory.

Agregó que la Iglesia tiene bases sólidas, es una roca inamovible, que necesita ser fortalecida de manera permanente por todos sus fieles con trabajo, compromiso y con mucha fe.

El pasado sábado 28 de noviembre el papa Francisco consagró a trece nuevos cardenales, entre ellos el arzobispo de Washington, Wilton Gregory, el primer purpurado afroamericano de la Iglesia de Estados Unidos. 

Con este nuevo consistorio, el papa Francisco continúa su trabajo para diseñar la geografía del colegio cardenalicio con una mirada a aquellos países que no han tenido representación.

Con los nuevos nombramientos el papa Francisco habrá creado un total de 101 cardenales, 73 de los cuales se encuentran actualmente entre los que tienen derecho a participar en un cónclave para la elección del nuevo pontífice.