La pandemia del coronavirus derrumbó los planes de boda de Santiago y Melissa, pero les ensenó que lo más valioso es el sacramento del matrimonio, el compromiso de estar juntos y de que el amor es a prueba de todo. Aprendieron a avanzar en medio de la adversidad y a reconocer que lo esencial es la salud de sus seres queridos, no la fiesta ni los regalos ni la luna de miel. Una boda diferente, única e inolvidable en la cual Dios estuvo presente.

"La nuestra fue una boda sencilla que se redujo a lo esencial", dijeron los recién casados Santiago Martínez González (36) y Melissa Carrera (30). Y seguidamente le contaron a El Pregonero qué es lo esencial en sus vidas.

"Conforme íbamos siendo retados, Dios más nos enfocaba en el sacramento del matrimonio, mostrándonos que lo más importante no era la celebración ni los invitados sino nosotros tres", dijo ella.

"Lo importante era que Melissa y yo aceptáramos este llamado y unirnos a pesar de las dificultades, con o sin música, pero que Dios estuviera presente acompañándonos y haciendo posible esta unión", dijo él.

Su enlace nupcial se llevó a cabo el sábado 16 de mayo en la parroquia San Andrés El Apostol de Silver Spring, Maryland, contra viento, marea y coronavirus. 

Esta pareja ya había hecho reservaciones y enviado las invitaciones, cuando de repente surgió el brote del Covid-19 en el área metropolitana. 

"El coronavirus nos cambió los planes completamente. El clima de desesperanza nos afectó al principio y estábamos indecisos. Pasaban los días y no mejoraba la situación. Pensábamos en posponer la boda hasta mejores tiempos, cuando pase el miedo al contagio. Pensábamos en la salud de los invitados, en cómo hacer para reunirlos a todos pero no exponerlos. Entonces, la lista de invitados se redujo de 200 a 10", contaron. 

Desde mediados de marzo las misas y actividades religiosas como las bodas, fueron suspendidas. Recién el viernes pasado la Arquidiócesis de Washington anunció que el 25 de mayo se reanudarán los servicios religiosos en Maryland, con bastantes restricciones aún en esta primera fase de reapertura. Pero el Distrito de Columbia, el Norte de Virginia y los condados de Prince George y Montgomery en Maryland, no están en condiciones de reabrir debido al elevado número de contagios y fallecidos. Estas zonas planean reabrir parcialmente los negocios a inicios de junio. Pero no hay fecha segura, el riesgo sigue latente y la gente sigue con temor a participar en eventos masivos. Por eso, esta pareja no quiso postergar su boda y siguieron el plan previsto.

Los novios tuvieron que llamar uno a uno a sus invitados para avisarles que no fueran a la ceremonia (no está permitido el acceso de más de 10 personas a la iglesia) y que la recepción fue cancelada. Optaron por transmitir la boda en vivo por YouTube y ya 1.300 familiares y amigos pudieron ver el importante momento. En medio de esta crisis sanitaria, era la única manera de que sus seres queridos fueran testigos. 

Acompañaron el video con un mensaje a sus invitados: "Queremos agradecerles por unirse a nosotros en este momento tan especial en nuestras vidas. Estamos más que felices de compartir este día con ustedes. Ustedes están presentes en nuestra mente y corazones. Gracias por sus incontables oraciones y apoyo durante estos momentos. Esperamos que disfruten de nuestra ceremonia de boda en la que nos convertimos en marido y mujer".

Ante diez espectadores, Melissa lució un hermoso vestido blanco en una ceremonia liderada por el padre Dan Leary. Hubo lágrimas y sonrisas. "Fueron muchas emociones al mismo tiempo. Fue un momento único, en el cual se sintió la alegría y el regocijo", confesó el martes vía telefónica. "Fue una boda muy sencilla, pequeña, íntima. Ver a Dios en esa sencillez, verdaderamente llena el espíritu. No tuvimos la boda que habíamos imaginado, pero sí tenemos mucha felicidad", dijo agradecida de haberse podido casar a pesar de todo lo que está ocurriendo en el país.

La reservación para la luna de miel de ensueño en Italia, tuvo que ser cancelada. Iban a pasar tres semanas visitando el Vaticano y santuarios en Europa. Incluso ya tenían los pasajes y los pases para una audiencia especial del papa Francisco con recién casados.

Una segunda reservación se hizo para la playa y también fue cancelada. 

En medio de tantos imprevistos, pues emerge lo que es esencial. "Sabemos que nuestra fe es lo más importante, es el centro de nuestra relación. Lo importante es que pudimos dar el sí aun cuando la situación sea difícil", dijeron los recién casados.    

"El coronavirus fue inesperado, paralizó al mundo y puso en perspectiva muchas cosas", según Santiago. "En medio de un clima de miedo, nos pone a pensar qué es lo verdaderamente necesario".

Su esposa dice que es un llamado a reflexionar, a encontrar a Dios en estos momentos, a aferrarnos a nuestra fe aun cuando hay tanta incertidumbre a nivel mundial. "Nos insta a buscarlo en lo más sencillo".


Así unidos en la adversidad, están empezando un nuevo camino.

Santiago es colombiano y parroquiano de la Iglesia Santa Rosa de Lima de Gaithersburg, MD. Estudió medicina y en algún momento contempló la posibilidad de convertirse en sacerdote. "Tenía deseos de formar un hogar, siguiendo el ejemplo de mis padres que tienen 38 años de matrimonio. Por eso le pedía a Dios en mis oraciones que me mostrara el camino para discernir si era el sacerdocio o la vida matrimonial. Buscando al Señor, encontré a Melissa. Le había pedido que me la pusiera en el camino y ahora siento que Él nos escogió. Es increíble cómo Dios permitió todo esto. ¡Todavía no me lo creo! Las emociones son tan fuertes. Dios nos quiere mucho para darnos esta tremenda alegría. Nos sentimos contentos y privilegiados".
El joven reconoce que al principio dudaron, pero se dieron cuenta de que lo más importante es la boda. "Entonces dimos un paso clave en medio de esta situación difícil. Las circunstancias en el mundo no son las mejores en este momento, pero estamos unidos en nuestros proyectos y con ayuda de Dios saldremos adelante a pesar de las dificultades". 

Santiago está convencido de que haber tenido la boda en tiempos tan difíciles, les hizo aprender que el amor que se tienen les fortalece en medio de las dificultades. "Dios siempre va a proveer. Él va a mostrarnos el camino y bendecir el camino".

Melissa tiene raíces ecuatorianas y es parroquiana de San Juan Neumann de Gaithersburg, MD. Tiene una maestría en trabajo social y trabaja como terapeuta de salud mental en el sistema escolar del condado de Montgomery.

"Sabemos que los planes de Dios son más grandes, nos aferramos a esa esperanza. No todos los días serán perfectos, pero hemos tenido la dicha de recibir el sacramento del matrimonio en medio de una pandemia y vamos a seguir teniendo esa esperanza viva, aun a pesar de las dificultades", dijo Melissa con la convicción de que Dios está en el centro de su matrimonio.

"No somos dos, somos tres", agregó su flamante esposo. "El Señor está incluido en el medio, Él hizo esta unión posible y así cada uno nos entregamos totalmente para servirle". 

Después de haber pasado 15 meses de noviazgo, para Melissa ahora comienza una misión conjunta. "Siempre vamos a estar atentos para identificar cómo Dios nos llama a servir dentro de la misión del matrimonio".

 Santiago es un hombre convencido de que hay que aferrarse a Dios en estos momentos y el tiempo que podamos hay que compartirlo con nuestros seres queridos. "Queremos crecer en este amor a Dios porque Él es la felicidad verdadera".