En el día de la solemnidad del “Bautismo del Señor”, el cardenal Wilton Gregory, arzobispo de Washington, recordó que el sacramento del bautizo marca el inicio de una era de paz, donde nuestras vidas quedan marcadas por la misericordia de Dios y nos remonta hasta los orígenes de nuestra fe.

Explicó que Jesús al bautizarse mostró el camino de amor, paz, humildad y hermandad que deben seguir las nuevas generaciones, pues es momento de la manifestación viva de la Santísima Trinidad, instante en que Dios nos reconoce como sus hijos, Jesucristo nos incorpora a su Iglesia y el Espíritu Santo empieza a vivir en nosotros.

“El Bautismo es un sacramento muy importante porque marca el inicio a una nueva vida, de una nueva era de paz, de paulatina transformación espiritual y todos debemos recordar siempre nuestro propio bautismo. Los invito a reflexionar sobre ese evento en sus vidas que es su tesoro y su herencia espiritual”, manifestó el cardenal Gregory durante una misa celebrada el domingo 10 en la parroquia Nativity de Washington.

También pidió a los fieles que busquen en sus casas sus certificados de bautismo, que miran la fecha en que sus padres los llevaron ante la pila bautismal y recuerden que en el pasado Jesús hizo lo mismo en las orillas del río Jordán.  

“Es una alegría ser hijos de Dios gracias al bautizo. Jesucristo nos regaló la posibilidad de vivir con la fuerza del Espíritu en nuestro interior, una fuerza que nos ayudará a ser hombres nuevos toda la vida”, puntualizó el arzobispo.   

Asimismo, les dijo a los fieles presentes que den gracias a Dios por el bautizo, por haber recibido la fuerza del Espíritu Santo gracias a la fe de sus padres y de ser parte de una misión universal de amor, justicia e igualdad.

Al concluir la misa el padre Pawel Sass, párroco de la mencionada parroquia, agradeció la presencia del cardenal Wilton Gregory y le pidió que aceptara un pequeño presente de manos de un grupo de fieles. El arzobispo de Washington agradeció la deferencia felicitando a todos por el trabajo parroquial. 

El Bautismo es -para la Iglesia Católica- el fundamento de toda la vida cristiana, el pórtico de la vida en el espíritu y la puerta que abre el acceso a los otros sacramentos. Por el Bautismo somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos a ser miembros de Cristo y somos incorporados a la Iglesia y hechos partícipes de su misión.