El arzobispo de Washington, Wilton Gregory, sigue visitando las diferentes parroquias de nuestra arquidiócesis. El último domingo bautizó a un niño, hijo de inmigrantes africanos, en la parroquia San Juan Bautista de Silver Spring (Maryland). Allí destacó la importancia que los pequeños reciban el primer Sacramento en sus primeros años de vida y crezcan bajo el amparo espiritual de la Iglesia Católica.


Desde muy temprano los padrinos Ogechi Onyewu y Adedamola Olawoye llegaron al templo para cumplir con el compromiso de velar por la formación cristiana del pequeño Abel. Una vez iniciada la misa bautismal, se leyeron las lecturas del Evangelio. En su homilía, monseñor Gregory dijo que el bautizo representa un camino de fe, que también es el reflejo de la fe de los padres.

Agregó que el bautismo es sinónimo de tener confianza en el Espíritu Santo, porque cuando bautizamos a un pequeño, en ese niño entra el Espíritu Santo y eso hace que las virtudes cristianas que florecerán durante toda su vida. “El bautizo permite que el Espíritu Santo esté presente en nuestra vida”.

Luego exhortó a los padres de familia que no dejen de bautizar a sus niños, pues es un regalo de Dios que permite estar unidos a la Iglesia, vivir como cristianos, seguir los mandamientos de Cristo y crecer en la fe.