Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

Siento una gran alegría en el corazón, una alegría que muchos de ustedes igualmente comparten ahora que pueden volver a reunirse con sus sacerdotes y párrocos para la celebración pública de la santa misa. ¡Estoy consciente de lo mucho que han extrañado la sagrada Eucaristía! Por favor, sepan que sus sacerdotes, párrocos y yo también les hemos echado de menos sobremanera, y cuánto hemos anhelado celebrar la Eucaristía con ustedes en persona en estos meses pasados. Hemos añorado su presencia en misa, su amistad y las diversas formas en que ustedes contribuyen a iluminar nuestras parroquias y vecindarios. Sin embargo, todos hemos extrañado más que nada ver que nuestro Señor Jesucristo los alimenta y los fortalece con su propio Cuerpo y Sangre en estos tiempos de tanta dificultad.

En el Evangelio según San Juan, Jesús nos dice: “Yo soy la vid y ustedes las ramas. El que permanece en mí y yo en él, ese da mucho fruto (Juan 15, 5).” Sabemos que para nosotros los cristianos es esencial permanecer unidos a la vid de Jesucristo, especialmente si queremos crecer en santidad y caridad. Para prosperar y dar buenos frutos, debemos estar afianzados en la vid, que es el Señor. Esta es la razón por la cual el haber estado ausentes de la celebración comunitaria de la santa misa —la fuente y cumbre de nuestra fe— ha sido tan doloroso. Por eso, aun cuando me siento gozoso por la reapertura de la misa pública, aún tengo pesar en el corazón porque sé que la pandemia actual exige que muchos de ustedes permanezcan en casa para su propia protección.

Si bien la Arquidiócesis de Washington ha adoptado buenas prácticas y procedimientos para que las parroquias puedan dar seguridades de que es posible reunirse en forma segura, estoy consciente de que algunos de ustedes decidirán esperar algo más para unirse en persona, especialmente aquellos que son vulnerables a un mayor riesgo por razones de edad o condiciones médicas preexistentes, o quienes cuidan a familiares vulnerables. Por esta razón, la dispensa de asistir a la misa dominical continuará vigente para todos los fieles. Para tales personas seguiremos ofreciendo la transmisión de la misa en directo por Internet. Para más información sobre las precauciones que deben tenerse en misa, o para encontrar la transmisión de una misa en Internet, por favor, visite nuestro sitio web arquidiocesano en www.adw.org o consulte con su parroquia local.

El arzobispo de Washington, Wilton Gregory, celebra misa pública de Pentecostés. Foto/Andrew Biraj

Durante este tiempo de distanciamiento social, hemos encontrado nuevos hábitos de oración y acción. Por mi parte, rezo para que, al volver a la misa pública, continuemos nutriendo nuestra vida de la manera como lo hemos hecho en los últimos meses, adoptando nuevos hábitos de oración privada más intensa, pasando más tiempo con la familia y realizando obras de servicio y bondad para con nuestros vecinos. Cada uno de estos nuevos hábitos nos acerca más a Cristo Jesús y nos prepara para recibirlo en la santa Comunión y, al igual que las ramas, somos alimentados por la vid de Jesucristo, que está realmente presente en la sagrada Eucaristía, que nos fortalece para dar fruto en la vida cotidiana.

Con suma alegría, le pido a Dios que los bendiga a ustedes, a toda nuestra familia en Cristo, a nuestra comunidad y a nuestra nación en el momento actual y siempre.

Devotamente suyo en Cristo,

Wilton D. Gregory

Arzobispo de Washington