"En este momento difícil, acudimos a la santísima Virgen María, madre de la iglesia y reina de la paz, para pedirle que interceda ante su hijo por todos aquellos afectados de alguna manera por esta pandemia”, dijo el arzobispo de Washington, monseñor Wilton Gregory, en la ceremonia de renovación de la consagración de nuestro país a la santísima Virgen María en la basílica de la Inmaculada Concepción en Washington, DC.

“Cuando renovamos la consagración de nuestro país y de nosotros mismos a la madre de Dios, imploramos su cuidado maternal para sus hijos", señaló durante la ceremonia que se transmitió en vivo el primero de mayo.

El coronavirus le ha arrebatado la vida a 235 mil personas y ha infectado a 3.3 millones en el mundo. Estados Unidos afronta la peor crisis de salud, económica y laboral con 1.1 millón de enfermos y casi 65 mil muertos debido al COVID-19. La Iglesia Católica ha tenido que cerrar las puertas de la mayoría de sus iglesias y también está sintiendo las repercusiones financieras de esta pandemia.

Debido a las restricciones por el coronavirus, se contó con la presencia mínima para el desarrollo de la ceremonia y no hubo público presente. Siguiendo una gran cruz que encabezaba la procesión de cinco sacerdotes, el arzobispo se dirigió hacia el altar de un templo con 3.500 bancas vacías.

El prelado dio el tradicional saludo y antes de proceder a la renovación de la consagración se remitió a las Sagradas Escrituras. "Cuando nuestro Señor resucitado se le apareció a sus discípulos un domingo de pascua, dijo: 'La paz sea con ustedes'. Podemos tener la certeza de que él desea esta misma paz para todos los miembros de su cuerpo, la Iglesia, y para la gente del mundo entero".

Luego de la breve consagración, el arzobispo Gregory le pidió a Dios que con la ayuda amorosa de la Virgen la Iglesia sea más fecunda día tras día. "...y regocijándose en la santidad de sus hijos, ella pueda acoger a todas las familias de los pueblos". 

La ceremonia incluyó la proclamación del evangelio, que estuvo a cargo de monseñor Walter Rossi, rector de la basílica. 

Seguidamente el arzobispo rezó el quinto misterio del rosario, el padrenuestro y diez avemarías.

La ceremonia incluyó una oración de consagración. "Ahora encomendamos nuestro país y a nosotros mismos nuevamente al cuidado de la Virgen María". En este tiempo de pandemia -dijo monseñor Gregory- acudimos a ti, nuestro símbolo de certera esperanza y alivio.

 Al renovar el acto de consagración, el arzobispo, le pidió a la madre de Dios que acoja a nuestra nación, "la cual encomendamos y consagramos nuevamente a ti, junto con nosotros y nuestras familias".

Aprovechó para encomendar a la Virgen, de modo especial, a aquellas personas en necesidad de cuidado maternal. "María, salud del enfermo, signo de salud, de sanación y de divina esperanza para los enfermos; encomendamos a ti a todos los que están infectados con el coronavirus". 

También incluyó en la oración a todos aquellos que han perdido un ser querido en la pandemia.

"María, auxiliadora de los cristianos, que vienes a nuestro rescate en cada tribulación, confiamos a tu amorosa protección a todos los que cuidan a otros", dijo monseñor.

Describió a la Virgen como la reina y madre de misericordia que acoge a todos aquellos que le piden ayuda en medio del sufrimiento. "Te encomendamos a los que están sufriendo de alguna manera por la pandemia".

El prelado también incluyó en su oración y encomendó a la Virgen a los que trabajan para encontrar una cura al coronavirus y a todos los líderes y legisladores. 

"Acepta con la benevolencia de una madre, el acto de consagración que hacemos hoy con confianza y ayúdanos a ser instrumentos de tu hijo para la sanación y salvación de nuestro país y del mundo".

En la oración se pidió la intercesión de María ante las necesidades que hay en el país. "Qué cada deseo de bien pueda ser bendito y fortalecido, que la fe pueda ser revivida y nutrida, que la esperanza sea constante y nos ilumine, que haya activa caridad y sea promovida".

Pidió que ella nos guíe en el camino de la santidad y acoja a todos bajo su manto de protección.

Luego de la bendición final, el arzobispo entonó el Regina Caeli, una oración mariana de la Iglesia católica en honor a la Virgen. 

Para ver la ceremonia completa en inglés, visite: nationalshrine.org/mass/ (abajo, "view past masses", click en "May 1, 2020").


Caption


Archbishop Wilton Gregory reconsecrates the United States to the Blessed Mother on May 1, 2020 at the Basilica of the National Shrine of the Immaculate Conception, joining bishops across the United States and Canada who rededicated their countries to Mary's protection during the coronavirus pandemic. Assisting him is Father Conrad Murphy, the archbishop's priest secretary. (CS photo/Andrew Biraj)