Las consecuencias económicas provocadas por el COVID-19 parecen no tener fin. Muchos hablan de la crisis global del sector aéreo estadounidense, pero pocos se refieren la devastación que ha provocado en las pequeñas agencias de viajes hispanas dedicadas a la venta de pasajes al menudeo en el área metropolitana. Ellas fueron sorprendidas por la pandemia y hoy muchas agonizan por la falta de liquidez.

Basta con visitar o llamar por teléfono a las agencias de viajes ubicadas en los barrios hispanos de “Chirilagua” y “Culmore” (Virginia), así como las que operan en Langley Park (Maryland) o en el barrio de Mt. Pleasant (Washington DC), para percatarse que sus ventas de pasajes para los próximos meses están en ‘cero’. 

La mayoría de las pequeñas agencias hispanas, con estructura operacional cuasi familiar, siempre han sobrevivido gracias a temporadas muy puntuales como Navidad, Día de las Madres, vacaciones escolares y durante la época de declaración de impuestos. Hoy el COVID-19 se encargó de romper su cadena de ventas y la sombra de la quiebra cada vez está más cerca. 

“La venta esta paralizada. Nadie compra nada y todos piensan en ahorrar. Perdimos la venta de pasajes por el Día de la Madres, ningún padre de familia tiene pensado enviar a sus hijos de El Salvador durante estas vacaciones escolares y mucho menos quieren gastar el dinero del reembolso de los impuestos en comprar boletos de avión”, dijo una empleada de una conocida agencia de viajes ubicada en el cruce de las avenidas New Hampshire y University en Langley Park. 

Algo similar ocurre en una agencia de viajes localizada en el barrio hispano de “Chirilagua” en Alexandria, que en los últimos días se ha convertido en el ‘epicentro’ de los contagios con el nuevo coronavirus. Allí la gran mayoría de sus residentes son de origen centroamericano. 

“Nosotros siempre tuvimos buenas ventas, pero el COVID-19 nos sorprendió en el inicio de un año comercial que tenia buenas perspectivas. Desde que cerraron los aeropuertos no hemos vendido nada y solo atendemos a nuestros clientes que se quedaron varados en sus países de origen. Estamos a la espera que la ciudad de Alexandria o el Estado nos ofrezca algún tipo de ayuda para seguir operando hasta que todo mejore”, manifestó el propietario una agencia de viajes que opera en la zona por más de dos décadas.   

Los esfuerzos por sobrevivir han obligado a una agencia de viajes del barrio de Mt. Pleasant a diversificar sus servicios, reemplazando la tradicional venta de pasajes por brindar asesoría para preparar la declaración de impuestos. También han rebajado sus costos en el envío de remesas familiares y no dudan en vender mascaras quirúrgicas N95, así comogel antibacterial con 70 grados de alcohol para prevenir los contagios con del COVID-19. 

“Estamos en crisis y nos resistimos a quebrar. La pandemia nos golpea a todos, en especial a nuestro núcleo de clientes fieles (en su mayoría personas adultas y jubilados) que prefieren venir a la agencia a adquirir sus pasajes y no aceptan que sus hijos les compren los boletos por internet. Vamos a resistir hasta donde podamos, no queremos tomar el ‘último vuelo’ que implique dejar de operar como agencia”, enfatizó un conocido empresario centroamericano.  

Avianca se acoge a bancarrota

La reciente decisión de la aerolínea colombiana Avianca de acogerse a la ley de bancarrota de Estados Unidos se convirtió en la peor noticia para las agencias de viajes que operan desde EEUU a Centroamérica y Sudamérica. 

Y es que el anuncio de iniciar un proceso de reorganización debido a “la velocidad y el dramático escalamiento del impacto de la crisis del COVID-19” representa limitaciones en la frecuencia de vuelos e incrementos en los precios. La medida adoptada por Avianca limitará las ofertas de pasajes para Centroamérica que tenían como punto de enlace El Salvador. Algo similar sucederá con Colombia y Perú que permitían un flujo ordenado y variado para el resto de países de América del Sur.  

La aerolínea de bandera colombiana, que en el último quinquenio se había convertido en la preferida de la comunidad hispana en EEUU, desde el pasado 23 de marzo tiene sus aviones en tierra por la prohibición de vuelos ordenada por el gobierno estadounidense. 

La compañía, que cumplió 100 años en diciembre pasado, reveló que la paralización de sus operaciones regulares de pasajeros ha reducido sus ingresos consolidados en más de un 80 por ciento.

Cabe mencionar, que Avianca Holdings está integrada por las aerolíneas Avianca y Tampa Cargo (Colombia), Aerogal (Ecuador) y las compañías del Grupo Taca Internacional Airlines basadas en Centroamérica y Perú.

La compañía detalló que, además de acogerse a la bancarrota en EEUU, inició el proceso de liquidación de su filial Avianca Perú, lo que le permitirá enfocarse en otros mercados al salir de su reorganización.

Turbulencia financiera

Los datos con relación a América Latina son preocupantes. La consultora ICF esta semana reveló un informe donde indica que nuestra región será la última del mundo en retornar al volumen de viajes aéreos previos a la pandémica del COVID-19. Eso significa seis años de recuperación. 

El informe indica que las aerolíneas comerciales vivirán su peor momento en el 2021, en donde la venta de pasajes registrará una caída del 62 por ciento provocando la reducción de frecuencias de vuelos y flotas de aviones.

Según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), desde que se inició el cierre de aeropuertos debido a la pandemia del nuevo coronavirus las principales aerolíneas de Estados Unidos admitieron estar perdiendo entre 350 y 400 millones de dólares al día por la disminución de casi el 95 por ciento del tráfico aéreo y por los elevados gastos en salarios o en el mantenimiento técnico de las aeronaves.

Por ejemplo, en el primer trimestre de 2020 American Airlines tuvo pérdidas netas de 2.241 millones de dólares, las mayores entre las principales compañías junto con United, que cosechó 2.114 millones en negativo, mientras que Delta registró un flujo negativo de 534 millones, y SouthWest, la menos damnificada, cerró los tres primeros meses del año con pérdidas de 84 millones de dólares.