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Asamblea Sinodal aplaza el documento final y anuncia nuevas enmiendas

Reunión de trabajo en el Aula Pablo VI durante la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos. Foto/VN/archivo

«Un campo de entrenamiento para la sinodalidad, que nos enseñó un estilo a mantener en el futuro». Aunque la publicación del documento final, prevista para la Asamblea General de mayo (aplazada, a su vez, a noviembre), se ha pospuesto a octubre, muchas han sido las enmiendas y modificaciones propuestas, los 1.008 participantes en la segunda Asamblea Sinodal de la CEI escriben al papa Francisco expresando, de algún modo, su satisfacción por el trabajo realizado en el Vaticano desde el 31 de marzo hasta este 3 de abril. "Un campo de entrenamiento para la sinodalidad", como lo define el mensaje enviado al Pontífice por los 168 obispos (siete cardenales), 252 sacerdotes, 34 religiosos, 17 diáconos y 530 laicos (de los cuales 253 hombres y 277 mujeres) reunidos estos días para vivir momentos de testimonio y de peregrinación jubilar, pero sobre todo para dialogar y confrontar las 50 Proposiciones. Es decir, las propuestas que han surgido de las diócesis italianas a lo largo del itinerario de estos últimos cuatro años en los ámbitos de la misión, la formación y la corresponsabilidad en la Iglesia.

La Iglesia no es un Parlamento

“Hemos vivido días de abierto debate y profundización de las Proposiciones, elaboradas en los últimos meses”, escriben los delegados de la CEI ante el Papa, convaleciente en Casa Santa Marta, de quien – dicen – sintieron “cercanía” y “apoyo”. «La Iglesia – subrayan, citando al mismo Pontífice – no es un Parlamento, sino una comunidad de hermanos reunidos en la única fe en el Señor, crucificado y resucitado: cada uno ha traído y propuesto su bagaje de fe, esperanza y caridad».

Los puntos considerados en el Documento

Más concretamente, la segunda parte de este itinerario sinodal, después de la primera celebrada en 2024, ha visto amplias consultas y debates en el Aula Pablo VI, con cerca de 150 solicitudes de intervención sobre los diversos aspectos del documento. Se examinan especialmente dos puntos: la integración de las personas que sufren a causa de sus relaciones afectivas, su orientación sexual o identidad de género y la responsabilidad eclesial de las mujeres. Son cuestiones que, según muchos de los participantes, es necesario abordar con más profundidad. Junto a ellas, las cuestiones de transparencia económica, los presupuestos, la rendición de cuentas, el trabajo, los migrantes, la ecología y la paz. Un guiño también al drama del abuso sexual, que también necesita ser explorado más a fondo.

Numerosas enmiendas propuestas

Los 28 grupos presentes en la Asamblea presentaron "numerosas propuestas de enmiendas", destacando la necesidad de "un replanteamiento global" del documento final. A esto se suma también “la adecuación de algunas de sus partes”, como destacó en el Aula Pablo VI, durante la sesión final, monseñor Erio Castellucci, presidente del Comité Nacional del Camino Sinodal. Todo queda, pues, pospuesto al 25 de octubre, fecha de la próxima Asamblea Sinodal. «Los grupos, en estas dos medias jornadas, trabajaron muy bien, intensamente y de forma creativa» e «integraron y corrigieron el texto; que, sin embargo, aún no parece maduro», explicó el obispo. Por lo tanto, «se retornará el trabajo realizado en los grupos y se presentará una moción para votación, que establecerá la continuación del camino Sinodal». Lo que se pide es «un paso adelante» para avanzar hacia un documento que, «si bien busca la síntesis y se orienta hacia decisiones que puedan votarse (tarde o temprano también tendremos que decidir), sea más discursivo que el texto actual de las Proposiciones, también modificado con el trabajo de estos días, y más rico y profundo».

Un aplazamiento necesario

El aplazamiento "nos pareció necesario dadas las dificultades surgidas", afirmó el cardenal presidente de la CEI, Matteo Maria Zuppi, en la posterior reunión informativa con los periodistas en la Sala Capitular de la Basílica de San Pedro. Es necesario «tener un tiempo adecuado de maduración para poder tomar decisiones. Estamos seguros de que un texto más maduro permitirá tomar decisiones aún más proféticas respecto al futuro». La preocupación del Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal, explicó Zuppi, fue "no 'andar con rodeos' y entrar en el proceso de toma de decisiones" y, desde este punto de vista, hubo "mucho espíritu y participación"; Ahora "debemos traducir esto con la conciencia de que el 'texto perfecto' no existe".

El "clima" que se percibió en la Asamblea Sinodal, coincidió Castellucci, "era vivaz incluso entre los obispos, un clima hermoso. Una actitud transversal para hacer más dinámica nuestra Iglesia". Inicialmente, de las numerosas intervenciones libres en el aula (51 de dos minutos cada una), el 95% — dijo el Obispo — expresó fuertes críticas a las Proposiciones. Ya allí, se percibía un clima de rechazo a muchas partes del texto, algunas ni siquiera en su estructura. Luego, los grupos de trabajo registraron un clima muy constructivo, trabajando para mejorar las Proposiciones.

"La alegría" nunca se perdió, dijeron los oradores, y en temas más delicados como el acompañamiento a las personas homosexuales, Zuppi volvió a subrayar que no hay divisiones en la Cámara sino solo solicitudes de mayor estudio. “Para mí la elección es que todos se sientan parte de esta casa independientemente de sus situaciones emocionales”, remarcó el cardenal. Es normal, añadió, que se discuta con un gran "espíritu sinodal y eclesial", unido a la "preocupación de acoger a todas las personas".




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