En los próximos días tendremos entre nosotros a Benedicto XVI, quien se encontrará con el pueblo católico norteamericano, comunidad católica que tiene un indudable rostro hispano.

Son varios los motivos para esta visita pastoral. Uno de ellos es la celebración del bicentenario de la creación de cuatro importantes diócesis, desmembradas de Baltimore, la primera diócesis bajo bandera norteamericana. La revuelta que llevó a la creación de las 13 colonias condujo a la ruptura de muchas instituciones con Inglaterra. La Iglesia fue una de ellas.

En 1808 se erigen por decreto de Roma las diócesis de New York, Philadelphia, Boston y Bardstown . Como primer obispo de Nueva York va a ser preconizado el fraile irlandés Richard L. Concanen, quien desarrolló toda su vida profesional en el gobierno central de la Iglesia en Roma. En ruta hacia New York fallece en Nápoles.

Después de este dominico irlandés van a ser elegidos para dirigir la comunidad católica de New York doce obispos contando el actual. De todos estos tan sólo uno no ha sido irlandés, ya sea de nacimiento o de ascendencia.

El único titular de la sede no irlandés lo fue el francés John Dubois, miembro de la Orden de los Sulpicianos y quien gobernara la diócesis entre 1826 y 1842. Durante su mandato aumentó considerablemente la feligresía católica, teniéndose que enfrentar a grandes problemas y luchas con grupos protestantes.

Pero a pesar de que han sido prácticamente irlandeses los que han controlado la Iglesia Católica en diversas diócesis, sin embargo los hispanos han tenido un papel destacado en la vida y crecimiento del catolicismo norteamericano. Son varios los hechos que podemos señalar de esta presencia e importancia.

Tomando como ejemplo la Arquidiócesis de New York podemos presentar lo siguiente: El primer templo católico romano que se construye en Manhattan lo es la Iglesia de San Pedro, en el Bajo Manhattan, junto a la Zona Cero. Dicho templo se construyó en 1785 bajo los auspicios y la defensa del Cónsul de España en la ciudad, gozando de status diplomático de extraterritorialidad. En lo eclesiástico dependía del Obispo de Puebla, México, ya que el primer párroco y el obispo fueron compañeros de estudios en Bolonia.

El Vicario General de la Diócesis durante el gobierno del obispo Dubois fue el sacerdote cubano venerable P. Félix Varela, editor pionero de varias publicaciones religiosas y culturales, padre de la prensa católica estadounidenses, polemista religioso apologético, fundador de escuelas para inmigrantes irlandeses, de hospicios para niños pobres. La mayoría de los historiadores eclesiásticos americanos considera al Padre Varela como uno de los pilares de la Iglesia Católica de Estados Unidos de América.

Durante el mandato del noveno arzobispo de Nueva York, el cardenal Francis Spellman, se reconoce por primera vez el peso y la presencia de la comunidad hispana en New York. Se funda el primer Ministerio para hispanos en 1952 y se establece un Programa de Estudio de Idioma y Cultura para los sacerdotes.

El cardenal Terence Cook nombra el primer obispo que habla español, Francisco Garmendia. El siguiente arzobispo, el cardenal O´Connor, potenciará el ministerio hispano, sobre todo cuando la comunidad hispana empieza a ser diversa. Ya no son tan solo los puertorriqueños la mayoría de los católicos hispanos. De México a Argentina empiezan a oírse todos los acentos en los templos de la arquidiócesis.

Este es el ejemplo de una de las dos grandes arquidiócesis que visitará Benedicto XVI. Una comunidad multicultural construida sobre unos cimientos profundamente hispanos. La primera misa celebrada en este país fue en una comunidad hispana. El primer Padre Nuestro que se rezó fue también en español. Siempre estuvimos aquí. Nuestro reto es que sigamos sembrando y creciendo. La bendición de Benedicto XVI esperemos que nos acompañe.