Todos los días niños centroamericanos intentan llegar a Estados Unidos cruzando ilegalmente por México. (Foto/cortesía imagen.com.mx)
Todos los días niños centroamericanos intentan llegar a Estados Unidos cruzando ilegalmente por México. (Foto/cortesía imagen.com.mx)
El crimen organizado ha provocado un alarmante incremento de la violencia tanto en México como en todos los país de América Central, al punto que los agentes de la frontera de Estados Unidos no saben que hacer ante el número elevado de niños y mujeres que solicitan visa de refugiados. La lista la encabezan menores de edad de El Salvador , Honduras y Guatemala.

Hace unos días António Guterres, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, dijo en el Instituto de Política Migratoria de Washington, sobre el que los países de América Latina y del Caribe deben incrementar sus esfuerzos a favor de los refugiados y los desplazados víctimas de la violencia en la región.

Explicó que el gobierno de Estados Unidos estima que durante el presente año fiscal se proyecta el arribo de aproximadamente 60.000 niños con la intención de pedir asilo.

“América Latina debe ampliar más a fondo su fuerte tradición de asilo e innovación fijando altos estándares de protección y encontrando soluciones sostenibles para personas afectadas por años de conflicto, persecución y abusos a sus derechos humanos,” comentó el funcionario de la ONU.

Enfatizó que el número de niños mexicanos, que llegan a la frontera sin compañía de un adulto hoy supera a los tres países de América Central antes mencionados. “Lo preocupante es que la mayoría de los pequeños son devueltos de inmediato a México, lo que hace aún más difícil la obtención de una completa imagen de quién son esos niños y por qué están llegando a los Estados Unidos”.

Para Javier Sagredo, asesor del área de Seguridad Ciudadana para América Latina de la ONU, el movimiento migratorio iniciado por los menores de edad es la respuesta de la persistente desigualdad económica en la región, el abandono familiar y la violencia derivada de la guerra entre pandillas.

“Ante este panorama hostil miles de niños no tiene alternativas que pensar en escapar de una realidad y desde temprana edad comprenden que existe poco respeto a sus derechos y libertades fundamentales. Ante la indiferencia de las autoridades para los niños centroamericanos Estados Unidos es una buena alternativa de salvación”, comentó Sagredo.

Agregó que es hora de exigir el cumplimiento de la leyes en dicha región, pues todos hablan de dar prioridad al desarrollo humano con equidad y la mejora de la calidad de vida para todos, pero en la práctica no sucede. “Los niños son los más vulnerables cuando no se plantean soluciones adecuadas a los fenómenos y prácticas sociales que empobrecen los procesos de desarrollo humano”.

Leslie E. Vélez, funcionaria de Protección a Refugiados de la ONU, opinó que la corrupción y el narcotráfico provocan un severo incremento de la violencia, hechos que terminan alentado la migración de miles de personas, en especial niños y mujeres. “México y Estados Unidos son los principales destinos de los que escapan de la región. Lo tristes es que muchos son maltratados o arrestados sin que nadie vele por sus derechos”.

Manifestó que en la última década se han incrementado el número de casos de niños y mujeres que terminan siendo víctimas del tráfico de personas, hechos que la mayoría de ocasiones quedan ocultos en la impunidad.

“En la región existen leyes que no se aplican de forma adecuada en defensa de los niños. Tampoco existe un seguimiento real de los casos o denuncias ante los sistemas de justicia. Eso nos indica que tenemos que plantear nuevas exigencias para hacer respetar los derechos de los menores. Es tiempo de actuar de forma meas efectiva y responsable si queremos asegurar un buen futuro para eso pequeños”, concluyó.