Niños disfrazados piden dulces en Avondale Estates, Georgia (EEUU). En este fecha, niños disfrazados van de casa en casa pidiendo dulces mientras cantan “triqui-triqui Halloween” (Foto/EFE/Erik S. Lesser)
Niños disfrazados piden dulces en Avondale Estates, Georgia (EEUU). En este fecha, niños disfrazados van de casa en casa pidiendo dulces mientras cantan “triqui-triqui Halloween” (Foto/EFE/Erik S. Lesser)
Chicles, bollería, chuches, caramelos, refrescos. Los dulces son unos de los protagonistas de esta festividad. Unas expertas explican a los padres cómo conseguir que sus hijos elijan los más convenientes y algunas opciones igual de apetecibles, pero más saludables.

¿Dulce o travesura? La mayoría de los niños que disfrutan de la fiesta de Halloween prefieren la primera opción. Los expertos en nutrición la respetan, aunque sugieren a los padres que sigan ciertas recomendaciones para que los dulces no terminen por “amargar” la salud de sus hijos.

“El aumento en el consumo de caramelos no debiera ser tomado en menos, en especial si se considera que un estudio de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), reveló que en Chile el 27.8 por ciento de la población de entre 5 y 17 años tiene problemas de obesidad o sobrepeso”, según Mónica Jiménez , directora de la Carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad de Talca, UTALCA, (www.utalca.cl).

Para aquellos padres que no pueden “escapar” de Halloween, existen alternativas para tratar de que los menores consuman alimentos más sanos, como los frutos secos, trozos de frutas y bebidas y zumos sin azúcar, que también se pueden disfrazar para que sean más atractivos, explica en un comunicado de la UTALCA, Jiménez, quien lamenta que esta festividad foránea esté ganando terreno en Chile, “en vez de masificarse otras que se identifican más con la riqueza natural de ese país”.

Para esta experta chilena “se pueden preparar bolsitas con frutos secos como maní, almendras o nueces, cascaritas de naranja o avellanas bañadas con chocolate, merenguitos horneados, sustancias o “marshmallows”, todo de tamaño muy pequeño, así como figuritas de avena y miel, decoradas con chispas de chocolate, entre otros”.

Otra posibilidad, según la nutricionista de UTALCA, consiste en cortar trozos de frutas como plátanos, frutillas, kiwis, etcétera, y bañarlos en chocolate, o bien recurrir a las clásicas manzanas confitadas cortadas en cascos, para que no consuman azúcar en exceso.

Además, esta profesional recomienda que, en vez de potenciar el consumo de bebidas gaseosas, se opte por jugos sin azúcar, leches desnatadas y saborizadas no azucaradas.

"Partiendo de la base de que las denominadas chucherías tienen calorías varías, grasas y azucares artificiales, “estas deben consumirse ocasionalmente y no darse atracones como puede suceder en Halloween y otras fiestas infantiles similares, como los cumpleaños", explica la doctora Luz García Juan, directora del equipo médico del centro médico-estético Orel (www.clinicaorel.com).

Consultada sobre el impacto de los chicles, bollería, chucherías, caramelos, refrescos y otros dulces consumidos en abundancia en estas fechas, esta experta señala que "el efecto inmediato es el depósito de estos azúcares en los dientes con la posible formación de caries, que pueden ser evitadas con un buen cepillado dental inmediato, algo que no siempre se hace..."

DENTADURA PERJUDICADA

Aunque "quizás el efecto secundario más importante en niños y adolescentes es el producido por los colorantes que, para hacer más atractivas las golosinas, se emplean en cantidades elevadas como la tartracina (E112), la curcumina (E100) o el amarillo-naranja (E 110)", explica la doctora García Juan.

Según la directora médica de Orel "se trata de aditivos que, en cantidades elevadas, pueden ser perjudiciales, además de potenciar el dulzor, lo que hace que el niño no pare de comerlos”.

Los síntomas más frecuentes de este tipo de consumo son, según la especialista, dolor de estómago, náuseas e incluso vómitos y, con menos frecuencia, reacciones alérgicas que en ocasiones llevan al niño 'empachado' a las consultas del médico.

La especialista agrega que "por otro lado, la elevación momentánea del dulce en sangre produce la inapetencia de otros alimentos que el niño deja de comer, con lo que estará mal alimentado".

Según esta profesional, "entre los jóvenes y adolescentes es más frecuentes la toma de refrescos y de “snacks” variados, que también son ricos en edulcorantes y azúcares artificiales y, en los últimos años, en la noche de Halloween, estos alimentos se combinan con alcohol y otras sustancias nocivas, lo que agrava la situación en algunos casos".

Según García Juan "los dulces más empleados en estas fechas tienen formas llamativas con formas monstruosas: calabazas a las que se le hacen ojos y boca, ojos ensangrentados, dentaduras, momias, garras , brujas o escobas. Todo ello de colores vistosos y atrayentes para los niños".

Consultada sobre qué tipos de dulces tienen efectos más perjudiciales, la experta de Orel indica que son "todos aquellos productos y golosinas que se vendan a granel y en los que no se puedan comprobar su fecha de caducidad, composición real y registro sanitario, así como los conservantes, espesantes y edulcorantes que puedan llevar".

¡CUIDADO! CON LOS ATRACONES

“Si el pequeño se las come rápidamente, porque no sabe administrarlas o por miedo a que se las quiten los amigos o sus padres, pueden provocarle un alteración", explica la doctora.

Además, explica esta experta, hay algunos productos en apariencia "no dulces" que pueden contener azúcares escondidos y que, por lo tanto, también conviene restringir en Halloween, como "las mascaras o maquillajes que se fabrican para ser utilizados en estas fechas y que también son dulces, buscando hacerlos más agradables al niño, que en algunos casos termina comiéndolos".

¿Qué alimentos o bebidas dulces alternativas pueden ofrecerles los padres a los niños o jóvenes "dulceros" para que satisfagan sus ansias de dulce de manera saludable? Luz García responde: "todos los zumos naturales y postres que puedan ser hechos en casa, donde estaremos seguros de su composición. Para esta época también existen multitud de recetas y moldes adecuados a la festividad que se pueden realizar, si se dispone de tiempo".

Según la directora médica de Orel, los padres deben vigilar lo que consumen sus hijos y educarlos para que se auto-controlen y no se atiborren de dulces a escondidas, en casa o fuera del hogar.

Por ejemplo, "es buena idea prepararles en el hogar un bol con dulces de Halloween y permitirles que coman esos días una pequeña cantidad, con la recomendación inmediata de lavarse los dientes, para que así asuman los efectos no deseables que puede producirle tomar dulces y comprendan lo importante de su salud oral".

Además, "es conveniente acostumbrar a los pequeños a que beban agua inmediatamente después de comer dulces para que los azúcares no se adhieran a sus dientes. Este líquido también ayudar a reducir algunos de los efectos de los dulces que consuman", señala la experta.

Aunque los productos consumidos en América pueden diferir de los que se toman en España, Luz García Juan deja un consejo válido para que lo apliquen con sus hijos los padres de ambas regiones: "en Halloween hace falta vigilar a los niños continuamente, recordarles lo que les puede ocurrir si se exceden en las cantidades de bebidas y comidas dulces, y advertirles que no coman nada antes de que sus padres lo supervisen".