El padre Moisés Villalta, párroco del santuario Sagrado?Corazón, muestra un cuadro de monseñor Óscar Arnulfo Romero. (Foto/archivo)
El padre Moisés Villalta, párroco del santuario Sagrado?Corazón, muestra un cuadro de monseñor Óscar Arnulfo Romero. (Foto/archivo)

El beato Óscar Arnulfo Romero, arzobispo de San Salvador asesinado en 1980 mientras oficiaba una misa, se convirtió, tras su muerte, en un ícono del pueblo salvadoreño por su defensa de la paz, los derechos humanos y por estar siempre del lado de los pobres. Ahora, 38 años después, será canonizado en Roma por el papa Francisco. 

Moisés Villalta, párroco del Sagrado Corazón de Jesús, dijo al respecto: “La comunidad salvadoreña desde un principio creímos que Óscar Romero era un santo; un santo por la vida de sufrimientos que llevó, por estar siempre del lado de los pobres y por su constante denuncia de las injusticias que se llevaban a cabo en El Salvador durante la crisis política y social de los años 70”. Y es que en la década de los 70, en El Salvador no había ninguna garantía de los derechos humanos, ni libertad de expresión, y una abismal brecha social.

El padre Moisés relató también que monseñor Romero, en las misas dominicales y en sus discursos radiofónicos, divulgaba algunos de los mensajes anónimos amenazantes y ultrajantes que recibía. Aunque Óscar Romero, a pesar de haber sido tildado de “marxista y desequilibrado”, entre otros calificativos injuriosos, y de haber sido amenazado de muerte en varias ocasiones, seguía perdonando públicamente a aquellos que intentaban atentar contra su vida. 

Según Moisés Villalta, “esta predisposición a perdonar, incluso a aquellos que lo amenazaron de muerte, lo acercan aún más a Dios”.
Casi cuatro décadas después de que Óscar Romero muriera asesinado por su defensa de los derechos humanos, por plantar cara a la tiranía de los gobiernos militares, este salvadoreño elevado a los altares va a ser canonizado el próximo 14 de octubre en el Vaticano por el papa Francisco, quien ha reconocido el martirio de Romero, al cual asesinaron por “odio a su fe”. 

“Es el primer santo salvadoreño canonizado y, por lo tanto, un gran motivo de alegría y un ejemplo a seguir tanto por el pueblo cristiano como no cristiano”, señaló el padre Moisés, quien ha animado a todo el mundo a estudiar sus libros y sus escritos, ya que es un santo muy moderno del cual podemos incluso escuchar algunas de sus homilías. “Éstas están llenas de luz y son muy esperanzadoras, sobretodo en momentos de crisis. A través de sus homilías se puede percibir la fe que movía a monseñor Romero”.

Con motivo de la ceremonia de canonización de Óscar Romero el próximo 14 de octubre, en la cual se canonizará también, entre otros, a Pablo VI, treinta y cinco feligreses de la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús de Washington ya viajaron a  Roma.

En la Iglesia de San Gabriel, de Washington DC, predomina la comunidad salvadoreña, y por este motivo se oficiarán dos misas en español el próximo día 14, a las 8:30AM y 8:30PM. El diácono Roberto Salgado oficiará las misas en honor al que se convertirá en santo ese mismo día, y mostrará una reliquia (vestimenta litúrgica) de éste para que los feligreses puedan venerarla. 

María Leiva, asistente administrativa de la Iglesia San Gabriel, ha manifestado sentir una mezcla de alegría y gozo, y la sensación de que por fin se ha hecho justicia, en relación a la canonización de Óscar Romero. 

“Él fue un líder para el pueblo salvadoreño, y desafortunadamente un comando de ultraderecha lo acabó matando, solo dos meses después de que asesinaran a mi marido. Lo asesinaron por no estar de acuerdo con la filosofía ni con las leyes que los ultraderechistas tenían en aquel entonces”, expresó. 

Éstos son días de júbilo para la comunidad salvadoreña y, prueba de ello, son los muchos jóvenes que acuden entusiasmados a las iglesias a orar y a dejar testimonio de que seguirán el ejemplo de monseñor Romero.