Cuatro hermanos mexicanos de la parroquia Nuestra Señora de los Dolores de Takoma Park, Maryland, comprometidos en el camino neocatecumenal, viajarán en enero a Panamá para participar en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). Foto/Javier Diaz
Cuatro hermanos mexicanos de la parroquia Nuestra Señora de los Dolores de Takoma Park, Maryland, comprometidos en el camino neocatecumenal, viajarán en enero a Panamá para participar en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). Foto/Javier Diaz

Cuatro hermanos están listos para viajar en enero a Panamá –a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ)– e ir al encuentro con el papa Francisco, a compartir con jóvenes de todo el mundo para hallar su camino vocacional y crecer espiritualmente.

Estos jóvenes mexicanos residentes de Maryland, están emocionados porque saben que será una experiencia única, cargada de hermandad, mensajes transformadores e intensas emociones.

"Voy con el corazón abierto y las expectativas muy altas porque sé que Dios tiene algo para mí en este peregrinaje", expresó Cecilia Villanueva (28) dispuesta a encontrarse a sí misma y con Dios.

Esta será la segunda vez que Cecilia participa en una jornada de este tipo con sus tres hermanos –María, Jessica y Javier– y sabe que las jornadas serán largas, que tendrán que caminar mucho, pasar algunos inconvenientes, pero la recompensa es grande.

Jessica tuvo un ataque de asma en la jornada en Polonia y María terminó en silla de ruedas por tanto caminar en la jornada en Madrid. "Cada jornada ha sido un poco difícil, pero cada vez aprendemos algo nuevo", admitió Cecilia, para quien este tipo de experiencias le han servido para encontrar su vocación y enfocarse en la misma.

Estos chicos van a ser parte de un evento multitudinario liderado por el papa Francisco. En un encuentro preparatorio asistieron unos 128 delegados de unos 83 países de cinco continentes. Los datos indican que un 62 por ciento de los peregrinos vendrán de América, liderados por Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica y México.

Durante la JMJ Panamá 2019, que se extiende del 22 al 27 de enero, estos hermanos podrán cantar, conocer gente nueva impulsada por una fe común, aprender a convivir, sentir la energía de la juventud y compartir su experiencia de cómo Dios les ha ayudado.

Por lo vivido en ocasiones anteriores, les complace la oportunidad de poder experimentar la cálida acogida de los jóvenes y familias anfitrionas. "La gente te ayuda, te hace regalos, y uno se siente bienvenido", dijo Cecilia reconociendo que 'no es algo que se vive en el día a día'.

Con un Papa hispano y en un país donde se habla español, por lo menos esta jornada que se avecina no se les hará difícil con el idioma.

En una reciente actividad preliminar, obtuvieron información de funcionarios de la Embajada de Panamá en Washington. "Nos contaron que es un país muy rico en cultura y tiene mucho que ofrecer a los turistas. Sin duda, el centro principal de atracción es el Canal de Panamá, el cual me parece muy interesante. Igualmente supimos que la culinaria se basa en los mariscos y tiene influencia de platillos criollos, de África y España", detalló Cecilia.

Buscando el camino

Con frecuencia se escuchan testimonios de participantes en las JMJ que sintieron el llamado, su corazón fue tocado por una frase en particular y de allí surgió su vocación a la vida religiosa o sacerdotal.

Esta será la cuarta vez que María (26) participa en este peregrinaje católico juvenil y presiente que será crucial para marcarle el rumbo en su vida.

Estudió administración de negocios, como su hermana mayor, pero se siente inclinada a servir en la vida religiosa, dijo durante una entrevista en su parroquia Nuestra Señora de los Dolores de Takoma Park, Maryland.

"Estoy muy emocionada por el viaje, tengo muchas expectativas, miedo y un poco de nervios ante lo que voy a recibir y lo que va a pasar", confesó.

Reconoce que será una oportunidad para conectarse con Dios, entrar completamente en oración, conocerse bien, descubrir sus carencias como su falta de paciencia, aprender a convivir con la gente y llenarse espiritualmente.

"Y lo más importante, voy a poder definirme en cuanto a mi vocación a la vida religiosa", dijo quien ha sentido el llamado antes, pero lo evade.

Durante las tres jornadas mundiales (Brasil, España y Polonia) en las que ha participado, específicos mensajes le han conmovido hasta las lágrimas. "He llorado de alegría, empiezo a correr de tanta emoción, siento que quiero estar cerca de Dios y caminar ese camino".

Ahora -dijo- me estoy preparando para ir con mente y corazón abiertos a lo que Dios me quiere decir, así saber lo que va a hacer con mi vida y trabajar en eso.

Javier también ha sentido el llamado a servir a Dios, pero a sus 18 años aún no tiene claro si ha de hacerlo como sacerdote o misionero. Espera que esta JMJ en Panamá le ayude a clarificarse.

"Estas experiencias siempre son buenas, en especial cuando eres joven y estás buscando tu vocación", subrayó quien anteriormente ha sentido el llamado a ingresar al seminario.

"Lo sientes como algo que quieres hacer, pero te niegas y tú mismo te pones barreras porque tienes tus planes para el futuro", dijo indeciso quien se inclina por las artes escénicas y la kinesiología. "Quiero descubrir si el sacerdocio es mi vocación porque para ser el pastor de la iglesia y tienes que ser concreto con tu fe", dijo confiado en que la próxima JMJ le ayudará a aclarar sus dudas vocacionales o tal vez encontrar 'su media naranja'.

Más seguro está de que quiere ser misionero y así servir a la Iglesia evangelizando en alguna parte del mundo.

Javier está estudiando el último año de la escuela secundaria mientras su hermana Jessica (22) estudia medicina y planea ser cirujana ortopédica.

Quien es miembro del grupo juvenil de su iglesia, confiesa que ante la proximidad del viaje, está nerviosa, emocionada y con muchas ganas de ver de cerca al papa Francisco.

El Papa de los jóvenes

"El Papa sí sabe cómo hablarles a los jóvenes. Es que nosotros somos el futuro y atrayéndonos es que la Iglesia se puede hacer más fuerte y más grande", comentó Javier.

Cecilia tuvo al Papa enfrente y le agrada que es muy amoroso, protector, sincero, insistente en que todos somos hermanos incluso si tenemos distinta religión.

"Tantos jóvenes unidos en Panamá para recibir el mensaje del Papa y dispuestos a seguir adelante con su fe, va a mostrar al mundo que la Iglesia Católica sigue viva y más fuerte que nunca", puntualizó.

María se ha tomado muy en serio las palabras de Francisco a la juventud en Brasil. "Nos dijo que seamos discípulos de Dios, ayudemos en la iglesia y transmitamos la fe a los demás. A mi regreso, busqué algo que me llamara la atención en mi parroquia, empecé a servir y trato de no alejarme".

Considera que los jóvenes tienen la responsabilidad de fortalecer a la Iglesia y lo están mostrando. "Más chicos están involucrados, colaborando en las iglesias,  ayudando y trabajando. Se ve que nuestros padres no nos están obligando a ir, lo hacemos porque queremos y lo buscamos porque sabemos que allí está la felicidad para seguir adelante".

Estos hermanos les aconsejan a los peregrinos que van a ir por primera vez a la JMJ, que vayan con mente abierta, dispuestos a escuchar y que se mantengan unidos a su grupo.

"No vas de turismo, sino de peregrinaje. Habrá momentos de disfrute y otros con poca comodidad, pero te vas a encontrar con Dios. Prepárate espiritualmente, ve a misa y ora porque puedes encontrarte con algo diferente a lo que esperas. Y en el trayecto, sigue comunicándote con Dios, así podrás traer más cosas de regreso".