Fieles cargan la imagen de la Virgen de Guadalupe para que ingrese a la basílica de la Inmaculada Concepción de Washington. (Foto/Jaclyn Lippelmann)
Fieles cargan la imagen de la Virgen de Guadalupe para que ingrese a la basílica de la Inmaculada Concepción de Washington. (Foto/Jaclyn Lippelmann)

La profunda fe del pueblo hispano por la madre de Dios se evidenció el sábado primero de diciembre cuando dos mil creyentes colmaron la basílica de la Inmaculada Concepción de Washington para rendirle un homenaje a nuestra señora de Guadalupe, quien desde que seapareció en 1531 a un humilde indígena en el cerro del Tepeyac, en México, sigue viva en el corazón de los creyentes.

"Para nosotros, los mexicanos, es la reina de nuestra patria, nuestra patrona. Hemos pasado situaciones difíciles, pero de la mano de la virgen hemos salido adelante", expresó Graciela Ripoll (75), residente de ciudad de México que vino especialmente a Washington para la celebración arquidiocesana llamada "Caminemos con María".

Llegó acompañada de su nieta Mariana y su familia, todos portando ponchos traídos de México para la ocasión, y confesó que la virgen la inspira a ayudar y evangelizar.

Esta devota dirige el grupo "Manto de María", que recauda fondos para repartir cobijas en las zonas más pobres de la capital mexicana.

Contó que en los últimos años ha repartido 17 mil estampitas de la Virgen de Guadalupe, a todo lugar que va, a quienes son católicos y no lo son. "Es una forma de evangelizar y enviar el mensaje de que la virgen nos acompaña y nos va a dar fortaleza para lo que nos toque vivir", dijo con la convicción de que la guadalupana la ha acompañado en sus 52 años de matrimonio.

Graciela ha sembrado su amor por María en su nieta Mariana (29). "Mi abuela ha sido un gran ejemplo de fe y ha sabido transmitir el mensaje, por eso estoy muy cercana a la virgen", dijo antes de comenzar la misa.

"Creemos en ella"

La veneración a la virgen es fuerte entre los más jóvenes también y no es exclusiva de los mexicanos, se extiende más allá de sus fronteras.

Unos quince jóvenes del grupo juvenil de la iglesia San Marcos de Hyattsville, Maryland, estuvieron en la celebración mariana para darle gracias y hacerle peticiones a María. "Ella ha intercedido por mi familia y siempre le pido por mi hermana que es religiosa y vive en El Salvador, para que la mantenga firme en la fe", según Ronald Quinteros.

Contó que los jóvenes le oraron a la Virgen de Guadalupe pidiendo sanación para el padre de la coordinadora del grupo. "Ella intercedió ante Dios y lo sanó de una enfermedad grave", contó.

Los jóvenes organizan tardes marianas en mayo, octubre y diciembre, y han podido ver el producto de sus rezos. Algunos miembros del grupo han ido aumentando su amor por María y enderezando sus vidas, otros han podido resolver sus problemas de inmigración -dijo el joven salvadoreño.

Las reuniones del grupo son los domingos, cuando unos 25 jóvenes adultos se dan cita a las 2PM y unos 15 adolescentes a las 4PM. Para detalles, llame a la parroquia al (301) 422-8300.

Manuel, hermano de Ronald, del grupo de oración "El amor de Dios" de San Marcos, reconoce que la Virgen de Guadalupe es una advocación muy especial y por eso escogió su día (el 12 de diciembre) para casarse. "Tengo un especial cariño por la virgen ya que ha intercedido siempre por mi matrimonio", agregó quien lleva siete años en Estados Unidos y sigue con la tradición que le inculcaron sus padres en El Salvador, de participar en las celebraciones parroquiales en honor a la morenita del Tepeyac.

Ilario Cuxil (19) llegó hace cuatro años a este país cruzando ilegalmente la frontera. Antes de salir de Guatemala se encomendó a la protección de la virgen por la peligrosa travesía de un mes que emprendió solo. "Le pedí que en el camino no me pase nada, y así fue. Aunque no soy de México, la considero nuestra madre, tal como me lo inculcaron en mi familia".

Unos sesenta jóvenes del grupo juvenil "Tira la red" de la renovación carismática de Washington, colaboraron en la organización de la misa y portaron las banderas latinoamericanas en el desfile inicial.

"Caminemos con María"

La Virgen María representa la diversidad de la arquidiócesis, las muchas culturas que conforman la Iglesia Católica, subrayó la oficina de diversidad cultural y alcance comunitario de la Arquidiócesis de Washington que organiza esta fiesta de fe.

Los presentes recitaron el rosario en múltiples lenguas, también pudieron disfrutar de un baile folklórico del grupo de danza azteca “De Colores” con impresionantes trajes indígenas. Fueron cincuenta bailarines, bajo la dirección de Rocío Bermúdez, los que danzaron hacia el altar en honor a la virgen.

Hubo una representación de la historia de san Juan Diego y quien lo personificó hizo un recorrido mostrando una tilma bordada con la imagen de la guadalupana, emulando el milagro de las rosas.

"Le pedimos a Dios que nos ayude a tener una fe llena de gozo y que nos ayude a ser santos", expresó monseñor Walter Rossi, rector de la basílica en sus palabras de bienvenida.

La misa fue celebrada por el cardenal Donald Wuerl, quien aprovechó para subrayar que la madre de Jesús es la madre de la Iglesia y nos acompaña con su cuidado maternal. "Dios, concédenos por la siempre Virgen de Guadalupe, madre de tu hijo, profundizar nuestra fe y buscar a través de los pueblos, caminos de justicia y paz".

Por su parte, el obispo auxiliar Mario Dorsonville hizo hincapié en lo que significa 'caminar con María': "En el peregrinar, María nos enseña que tener fe en Dios y tener esperanza de que las cosas van a ir mejor, es muy importante; pero ante todo tener ese amor de Dios para continuar dándolo por donde caminamos".