Monseñor Gustavo García-Siller, arzobispo de San Antonio, habla a un grupo de delagos que asistieron al V Encuentro. Foto/archivo
Monseñor Gustavo García-Siller, arzobispo de San Antonio, habla a un grupo de delagos que asistieron al V Encuentro. Foto/archivo

El arzobispo Gustavo García-Siller, arzobispo de San Antonio y presidente del comité para la Diversidad Cultural en la Iglesia de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) emitió un comunicado con motivo de la conclusión del V Encuentro Nacional de la Pastoral Hispana/Latina realizado en Grapevine, Texas, del 20 al 23 de septiembre.

El texto completo del comunicado del arzobispo García-Siller es el siguiente:

Hermanos y Hermanas,

¡Qué maravilloso V Encuentro Nacional de la Pastoral Hispana/Latina el que tuvimos en Grapevine, Texas! Para nosotros los obispos fue al mismo tiempo una experiencia que nos llena de humildad y fue inspirador presenciar y participar en este evento lleno de gracia que culminó un proceso de varios años. Cuatro días de oración, intercambio y aprendizaje revelaron a un pueblo de Dios vivo en el amor de Jesús. El proceso ahora continúa con la misión de llevar a nuestras comunidades y diócesis lo que experimentamos en el V Encuentro Nacional.

Construir “una cultura de encuentro que reviva la esperanza”. Con este llamado, el papa Francisco dio la bienvenida al V Encuentro a unas 3.200 personas provenientes de más de 160 diócesis y unas 200 organizaciones católicas de todo el país. Después de transmitirse el video con el mensaje del Santo Padre, el Nuncio Apostólico para Estados Unidos, arzobispo Christophe Pierre, nos invitó a salir de nuestra zona de confort y a convertirnos en fermento de comunión. Nosotros, los delegados al V Encuentro, obispos y pueblo caminando juntos, agradecidos llevamos este encargo a nuestras comunidades llenos de un espíritu misionero.

El proceso del V Encuentro, y especialmente la reunión nacional, pasará a la historia como un momento especial de gracia para la Iglesia en Estados Unidos en estos tiempos turbulentos y difíciles. Como el cardenal Daniel DiNardo, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, acertadamente expresó en sus palabras de bienvenida: "En medio de esta oscuridad, el Encuentro es una luz que brilla e ilumina el camino a seguir. El entusiasmo, la pasión, el amor y la alegría del proceso de Encuentro es un medio de gracia, un regalo para nosotros mientras nos esforzamos por reconstruir la Iglesia”.

Un momento especial del V Encuentro Nacional fue la participación de cientos de jóvenes adultos que nos brindaron esperanza con su entusiasmo y coraje, testimonio de fe y compromiso con la Iglesia. A medida que el proceso de Encuentro continúa, esperamos que se dé la bienvenida a su energía, sus dones y talentos para el servicio de toda la Iglesia.

Esta experiencia en la cima de la montaña de la Providencia de Dios, del amor de Cristo por su Iglesia, nos motiva, y ahora estamos más dispuestos a ser la Iglesia que Cristo quiere que seamos. Miles de católicos han regresado a casa llenos de fe para compartir sus experiencias con aquellos cuyas voces representaban y con todos los que no pudieron asistir. De esta manera, el Espíritu Santo multiplicará las gracias de renovación y conversión.

Estoy agradecido con todos aquellos que hicieron posible este V Encuentro, desde los pastores y coordinadores parroquiales hasta los equipos diocesanos y regionales. Agradezco a todas las organizaciones nacionales y patrocinadores que nos acompañaron y apoyaron hasta aquí. Estoy agradecido con mis hermanos obispos, quienes han acompañado a su pueblo en este proceso a nivel local y en el V Encuentro Nacional. Les pido su continuo apoyo y oraciones ahora que el proceso del V Encuentro entra en una nueva fase de implementación.

Al reunirse las diversas culturas y regiones geográficas, el Cuerpo de Cristo se fortalece con los diferentes dones de sus miembros individuales. En fidelidad a Cristo y en comunión con el sucesor de Pedro, abierto a los impulsos del Espíritu y bajo la mirada misericordiosa de la Santísima Virgen María, Nuestra Señora de Guadalupe, Madre de las Américas, usemos esa fuerza para compartir la alegría del Evangelio con todos los que necesitan del amor y la misericordia de Dios.