“Detrás de cada regulación de inmigración está la historia de un ser humano en busca de una vida mejor”, remarcan los obispos católicos de EEUU. En la foto se observa a una madre inmigrante y su hija.
  Foto/CNS
“Detrás de cada regulación de inmigración está la historia de un ser humano en busca de una vida mejor”, remarcan los obispos católicos de EEUU. En la foto se observa a una madre inmigrante y su hija. Foto/CNS
Los obispos estadounidenses, en una reflexión pastoral difundida el 22 de marzo, pidieron a todos los católicos que hagan lo que cada uno pueda para “acompañar a los migrantes y refugiados que buscan una vida mejor en los Estados Unidos”.
La reflexión, titulada “Viviendo como pueblo de Dios en tiempos difíciles”, fue emitida “en solidaridad con aquellos que han sido obligados a abandonar sus hogares debido a la violencia, conflictos o miedo en sus países de origen”, manifestó la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) en un comunicado de prensa.
“Vivir como pueblo de Dios es vivir con la esperanza de la resurrección”, subraya la reflexión, la cual fue aprobada en una reunión del comité administrativo de USCCB en Washington, DC.
El comité de 37 miembros está conformado por los eje-cutivos de USCCB, también presidentes de comités y re-presentantes regionales electos. El grupo opera a nombre de los obispos del país en las reuniones generales de primavera y otoño.
La reflexión dice: “Vivir en Cristo es aprovechar el ilimitado amor de Jesús para fortalecernos contra la tentación del miedo. Recemos para que nuestra participación en el debate sobre el tema de inmigración y los refugiados, traiga paz y consuelo a los más afectados por los vigentes y propuestos cambios en la regulación a nivel nacional”.
Los obispos pidieron a los católicos que recen para que se acaben las causas de la violencia y otras circunstancias que están forzando a las familias a abandonar sus países de origen en busca de una mejor vida; salgan al encuentro de los recién llegados en sus parroquias, “escuchen sus historias y compartan la propia”; y llamen, escriban o visiten a sus representantes electos para pedirles que reparen nuestro obsoleto sistema de inmigración de modo que salvaguarde la seguridad del país y “nuestra humanidad a través de una generosa oportunidad para la inmigración legal”.
La declaración comenzó con un fragmento del capítulo 19 del Libro de Levítico: “La palabra de Dios está verdaderamente viva hoy. Cuando un extranjero vive contigo en tu tierra, no lo maltrates como tal. Debes tratar al forastero que vive contigo igual que a los tuyos, debes amar al extranjero como a ti mismo; porque tú también fuiste una vez extranjero en Egipto”.
Los obispos urgen a los católicos que “no pierdan de vista que detrás de cada re-gulación de inmigración está la historia de un ser humano en busca de una vida mejor. Puede ser un inmigrante o una familia de refugiados sacrificándose para que sus hijos puedan tener un futuro más brillante”.
“Como pastores de una iglesia peregrina”, dijeron, “nosotros no nos cansaremos de decirles a las familias que tengan el coraje de salir de su desesperación hacia el camino de esperanza: Nosotros estamos con ustedes”.
Entre esas familias podría haber “una familia que busca seguridad debido a una amenaza en aumento por parte de la violencia radical”, dijeron a la vez que agregaron que es necesario salvaguardar a los Estados Unidos de una manera que no nos haga perder “nuestra humanidad como país”.
Los obispos manifestaron que “el intenso debate es esencial para una democracia saludable, pero la retórica del miedo no es útil”. “Cuán-do nos vemos los unos a otros, ¿vemos con el corazón de Jesús?”, preguntaron.
Su reflexión pastoral surge en un momento en que la retórica del gobierno de Trump y sus políticas sobre seguridad nacional, refugiados e inmigración encabezan las noticias casi a diario. Esas políticas han encendido protestas casi permanentes en varias partes del país desde la juramentación del presidente Donald Trump el 20 de enero. (CNS)