El cardenal Timothy Dolan, 
arzobispo de Nueva York, reflexionó 
en la Universidad de Georgetown 
sobre la importancia de defender la vida. (Foto/CNS)
El cardenal Timothy Dolan, arzobispo de Nueva York, reflexionó en la Universidad de Georgetown sobre la importancia de defender la vida. (Foto/CNS)

Días después de la multitudinaria “Marcha por la Vida 2019” en Washington, el cardenal Timothy Dolan, arzobispo de Nueva York, reflexionó en la Universidad de Georgetown sobre la importancia de defender la vida, del gran daño moral que provoca el aborto y la necesidad que todos entiendan que el fallo de la Corte Suprema (Roe v. Wade) solo ha generado resultados trágicos para la sociedad estadounidense. También destacó la movilización católica en defensa de los no nacidos desde hace cuarenta y seis años.

Dijo que el aborto es un “acto grave” que ofende a Dios, que daña al hombre y que afecta a la sociedad, pues que la mayoría de la población se opone a este tipo de prácticas que atentan contra la vida misma. “Debemos celebrar la libertad humana y elegir el aborto es una decisión que atenta contra el mandato divino”.

El cardenal Dolan, miembro del comité pro-vida de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), señaló que cualquier justificativo legal al aborto no es más que una comprensión errónea de la esencia humana y que los resultados sociales han sido trágicos.
Explicó que las personas que defienden las prácticas abortivas se equivocan al hablar de “libertad de elección”, ignorando los derechos del ser humano que tienen en su vientre. “Existe un contrasentido cuando se apela al argumento legal que exige ‘garantizar el derecho’ de reprimir una vida inocente mientras florece en el útero de una madre, pero a la vez ser un defensor de los derechos civiles o un activista en favor de la paz mundial”.

Aseguró que, así como Martin Luther King Jr. luchó por los derechos civiles cuando fueron negados a un grupo de personas, los defensores pro-vida tienen que pelear con “pasión por la creencia” de que el “bebé pequeño tiene derechos civiles también”.

El cardenal acotó que en muchas universidades modernas se comete el error de ignorar la importancia de la filosofía y los conceptos que defienden la esencia de la naturaleza humana, razón por la cual el papa Francisco ha dicho en repetidas oportunidades que es tiempo de terminar con la denominada “cultura desechable”.

El arzobispo de Nueva York fue claro al manifestar que la lucha pro-vida no se puede ganar únicamente a través del esfuerzo político, sino que requiere ante todo un apostolado espiritual.

“Debemos seguir movilizándonos en defensa de aquellos que aún no pueden hablar o caminar con nosotros. El feto, que, por obra divina, se forma en el vientre de una madre necesita ser defendido en nombre de Dios”, concluyó el cardenal Dolan.

Una jornada de reflexión

Cerca de un millar de adultos y jóvenes católicos, varios en compañía de sus hijos pequeños, se reunieron el viernes 18 en la Catedral de San Mateo para reiterar su rechazo al aborto y su defensa de la vida. A la convocatoria anual de la Arquidiócesis de Washington respondieron delegaciones parroquiales de diversas ciudades del país, así como estudiantes de colegios religiosos. Una vez más, la presencia hispana fue notoria durante el evento que conmemora el cuadragésimo sexto aniversario de la legalización del aborto (Roe v. Wade).

A pesar de las bajas temperaturas, los participantes llegaron desde tempranas horas a la catedral para orar y cantar alabanzas con Mike Tenney, así como el testimonio de vida de Melissa Ohden.

Ohden compartió con los presentes que ella era sobreviviente de un aborto, que su abuela obligó a su madre biológica de tan solo 19 años a inyectarse solución para provocar la muerte del bebé. Gracias a Dios y la bondad de una enfermera ella no murió a las pocas horas de nacer y, sin que nadie lo supiera, ordenó su traslado de urgencia a un hospital.

“Yo soy una prueba viva de la existencia de Dios. Sobreviví a un aborto, a pesar de estar indefensa y condenada a no vivir por mi abuela. Ahora tengo la misión de advertir a los jóvenes de actuar según los mandatos del Evangelio, de defender la vida y privilegiar a la familia”, puntualizó Melissa Ohden, quien vive con sus padres adoptivos.  

Voces hispanas
José Mendoza, miembro de la parroquia Sagrado Corazón (DC), tuvo la oportunidad de escuchar el testimonio de vida de varios invitados y compartir con otros adultos las distintas maneras de combatir el aborto entre los jóvenes. “Dios siempre tiene una forma especial de hablarnos. Su mensaje de amor es único y transformador. El ver cantar y tocar a Tony me hace entender que Dios sabe cómo llegar a nuestros corazones”.

Elena Peralta, Luisa Villatoro y Pedro Soto, activistas de la parroquia San Martín de Tours (Maryland), se mostraron muy emocionados por la cantidad de adultos y jóvenes que defienden la vida. “Es gratificante ver que los adultos no estamos solos en la defensa de la vida. Dios también toca a los jóvenes y nos llama a estar unidos”, comentaron.