Los estudiantes salvadoreños Lucas Hernández (izq.) y su hermano Adrián Hernández (der.) utilizan el microscopio para observar la estructura celular de una hortaliza. Su madre Beatriz apoya con su presencia el aprendizaje durante el verano.  (Foto/cortesía SFIS)
Los estudiantes salvadoreños Lucas Hernández (izq.) y su hermano Adrián Hernández (der.) utilizan el microscopio para observar la estructura celular de una hortaliza. Su madre Beatriz apoya con su presencia el aprendizaje durante el verano. (Foto/cortesía SFIS)
Combinar la diversión con el aprendizaje siempre brinda excelentes resultados académicos entre los menores. Este verano, en la escuela católica St. Francis International School todos se esforzaron por mantener a los estudiantes con una educación de calidad y no dudaron en recurrir al Programa de Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemáticas. (STEAM, siglas en inglés).

Este año, numerosos niños de diferentes edades fueron parte del “Campamento infantil de Verano 2014”, teniendo la oportunidad de desarrollar sus habilidades personales pero orientadas a la ciencia. Con divertidas clases pudieron explorar el maravilloso mundo de la química, la exactitud de las matemáticas y los recursos infinitos que proporciona la tecnología moderna.

Los pequeños comprendieron que pensar en ser un doctor, astronauta, científico e ingeniero no es un “locura” o un simple “sueño”, sino una realidad que exige un trabajo previo desde la escuela elemental.

Tobias Harkleroad, director de la citada escuela, dijo que con la ayuda de maestros, consejeros y estudiantes voluntarios de las escuelas católicas los niños han podido disfrutar de clases relacionadas con el arte, juegos colectivos, matemáticas, ciencias y estudios sociales.

Agregó que “los estudiantes tuvieron la opción de planificar y ejecutar sencillos proyectos, comprobando que uno puede aprender mientras se divierte. La participación de los padres de familia también es clave”.

Para la salvadoreña Beatriz Hernández, madre de Lucas (9) y Adrián (7), el campamento de verano en St. Francis International School ha sido una experiencia muy provechosa para sus pequeños. “Mis hijos estudian en la escuela católica Sagrado Corazón de Wa-shington, pero me hablaron muy bien del programa STEAM que decidí inscribirles. Ahora resulta que Lucas quiere ser astronauta y Adrián doctor”.

Anthony Rivera (9) calificó el campamento de ‘genial’, pues tuvo tiempo para jugar, estudiar e investigar cosas nuevas. “Con la ayuda de mis profesores pude construir un volcán con materiales reciclados, al cual le agregamos movimiento incorporando un pequeño motor. Todo fue sencillo”.

Según Alex Aceves (10) el hecho de contar con la ayuda de profesores jóvenes nos ayudó a entender que la ciencia y la tecnología ya forman parte de nuestra vida diaria. “Yo no sabía seleccionar de manera adecuada los materiales para reciclar, por ejemplo ahora entiendo que los motores de mis juguetes viejos me puede servir para construir un auto o edificar una montaña rusa”.

Juan Hernández (9), quien tiene mucho interés por descubrir el mundo de la química, aprendió algunos “trucos” para purificar el agua almacenada. “Ahora entiendo más sobre los secretos para combinar algunos productos para preservar nuestra salud. Estoy feliz de estar en este campamento”.

En Saint Francis International School, al igual que en el resto de escuelas católicas pertenecientes a la Arquidiócesis de Washington, el objetivo es brindar una educación integral que permita a sus alumnos alcanzar niveles de excelencia.

Los padres interesados en matricular a sus hijos en Saint Francis International School pueden visitar la escuela ubicada en el 1400 de la calle Saint Camillus Drive en Silver Spring, MD 20903. Para mayor información llamar al (301)434-2344 ó (301)422-7440.