Inmigrantes detenidos después de cruzar la frontera de forma ilegal. Foto/CNS
Inmigrantes detenidos después de cruzar la frontera de forma ilegal. Foto/CNS

El arzobispo de Tijuana realiza un llamado a comunidad internacional a promover mejores condiciones de vida para los propios ciudadanos "de modo de evitar las salidas masivas y desordenadas a otros países, con las consecuencias de sufrimiento que ya conocemos". Aquí la entrevista:

 “Hago un llamado a la comunidad internacional para abrir la mente y el corazón a esta realidad migrante que se hace presente en diferentes lugares del mundo, de manera que sean las autoridades de las naciones quienes promuevan para sus propios ciudadanos mejores condiciones de vida, de modo de evitar las salidas masivas y desordenadas a otros países, con las consecuencias de sufrimiento que ya conocemos, y a veces sin lograr sus objetivos”: es el apremiante apelo que realiza el Arzobispo de Tijuana, México, Monseñor Francisco Moreno Barrón ante los micrófonos de Vatican News, dando a conocer la situación de la ciudad.

Tijuana, ciudad que se encuentra al este del país en la frontera con Estados Unidos, en los últimos meses ha sido meta de numerosos migrantes llegados en las caravanas desde Honduras, El Salvador y Guatemala. La situación fue crítica cuando se llegó a contar hasta 8500 migrantes en arribo desde el mes de octubre, lo que condujo a abrir albergues para afrontar la emergencia, como el de Benito Juárez, primero, y luego el de El Barretal. El Arzobispo de Tijuana explicó que, en relación al año pasado, ha disminuido el número de migrantes, si bien algunas informaciones – dice - cada año aproximadamente más de 400 mil migrantes cruzan desde la frontera sur de México, intentando llegar a los Estados Unidos por diferentes fronteras.

Los albergues que se abrieron temporáneamente para afrontar la emergencia fueron cerrados a finales del mes de enero, el último en cerrar fue el de El Barretal, por lo que los migrantes – unos 1800 según monseñor Moreno Barrón – están concentrados en los diferentes albergues de la comunidad social, siete de los cuales son de la Iglesia Católica, y también en comunidades religiosas. Algunos de ellos consiguieron trabajo y logran rentar alguna casa, incorporándose a la sociedad, y otros “muchos", "cientos”, han regresado a sus países. El obispo señala, asimismo, que “Tijuana está constantemente recibiendo migrantes, connacionales, del centro y del sur de México”. A lo largo de la “compleja geografía” de la ciudad, añade, “hay un buen número que sin duda alguna está todavía intentando cruzar la frontera”.

“Tijuana es un monstruo humano que tiene mucha movilidad. La gente está en un lugar hoy, mañana en otro, hoy está habitado, mañana está deshabitado. Es muy movible la población, por eso se habla de alrededor de 3 millones, pero la verdad es que no podemos poner una cifra exacta porque todos los días cambia”, explica.

¿Cuáles son las problemáticas que se presentan en la ciudad y cómo están viviendo las personas en la frontera?

Tijuana sigue siendo una ciudad con rostro migrante que acoge a todos. Como frontera tiene su propio dinamismo, problemas y desafíos, me refiero por ejemplo al crecimiento de la población, a la movilidad a la que hacía referencia. Esto propicia frecuentemente un clima de inseguridad, de violencia, de tráfico de drogas, y por ahí van, sin duda alguna, los problemas principales. De hecho, puedo afirmar que la droga es la causa principal de la violencia e inseguridad que se vive en esta ciudad. Sin embargo, también es una ciudad de oportunidades. A través de los años ha sabido acoger a muchas personas que se han ido integrando en los diferentes ámbitos de la sociedad. Es notable caminar por la ciudad y ver los rostros de toda esa gente que recientemente se ha establecido en medio de nosotros. El clima de inseguridad y de violencia y el tráfico de drogas es muy notable, pero en condiciones normales se puede percibir un clima de tranquilidad. No es la comunidad la que está envuelta en todo esto, casi siempre las expresiones de violencia que se están dando surgen entre grupos organizados, y no es propiamente la ciudadanía la que está envuelta, aunque sí a veces paga también las consecuencias.

¿Hay captación de los migrantes por parte de grupos criminales?

Los migrantes son personas vulnerables por la situación en que se encuentran. Así, sabemos que, por ejemplo, se habla de que el 70 por ciento de ellos padecen, en el paso por territorio nacional, diversos tipos de agresiones y violaciones, y por eso mismo ellos han recurrido a viajar juntos en caravana, como forma para defenderse. Son vulnerables de muchas maneras, y son vulnerables en el hecho de que en ellos ponen sus ojos los grupos criminales, y se acercan a veces para explotarlos económicamente, para obligarlos a delinquir, para involucrarlos en la droga. Ellos, por necesidad, en algunos casos ceden; de manera que los grupos criminales han visto en los migrantes como una tierra de cultivo para sus propósitos, y los explotan hasta donde les es posible, incluso prometiéndoles cruzar hasta los Estados Unidos, pero sobretodo involucrándonos en relación a las drogas. Esto se da, ciertamente, en un porcentaje pequeño de personas en relación al numeroso contingente de migrantes que están entre nosotros.

¿Los niños que llegaron en las caravanas y que están en la frontera tienen acceso a la educación?

Desde la llegada de la última caravana migrante, la más numerosa, las autoridades del sistema educativo estatal se han mantenido atentas para apoyar a los estudiantes en la medida en que ellos lo quieran y lo permitan. Muchos de ellos no traen documentos, sin embargo, las autoridades han estado dispuestas para que realicen un examen de diagnóstico para acreditar su grado escolar a fin de que puedan seguir estudiando. Sin embargo, sabemos que las familias de migrantes centroamericanos están más empeñadas en arreglar su situación migratoria, lo que implica el descuido de la educación de los niños.

La Iglesia y las ONG están empeñadas en la acogida y la asistencia. ¿Cuáles son las necesidades más urgentes para seguir afrontando esta emergencia?

Entre las principales necesidades podríamos destacar la apertura de más centros para la atención de los migrantes. Luego, el acondicionamiento de los espacios donde se los recibe, que en general están bien, pero que hay que seguir acondicionando de manera permanente. Y el recurso material y económico para responder el día a día: la alimentación, los gastos de personal, en fin, todos los gastos que implica tener siempre llenas estas casas de migrantes. Finalmente, una necesidad es seguir trabajando en los proyectos integrales de ayuda a los migrantes, de modo que no sólo los tengamos y acojamos por unos días y les ayudemos materialmente, sino que se siga buscando, - como ya lo están haciendo los albergues e instituciones - la forma de darles una ayuda más integral a sus necesidades de acuerdo a su condición y en la medida en que ellos también colaboren.

En relación a noticias sobre la diversificación de los países de proveniencia de los migrantes, que contaría con la llegada de personas de los países caribeños que realizarían recorridos inclusive a través de la frondosa selva del Darién en Panamá, Mons. Moreno Barrón dice no tener registro en la ciudad de grupos de personas provenientes de El Caribe, sí en cambio hay cerca de 2500 haitianos que ya están “totalmente integrados a la vida de la sociedad”. Sin embargo, señala que sí tienen conocimiento de que el gobierno panameño informó de un albergue con capacidad para 400 personas en la frontera con Colombia, justamente para una caravana de cubanos, y que se cree que hay un buen número de migrantes que quedaron varados en esa zona selvática. “Pero no tenemos información si vienen hacia Tijuana, si van a otra frontera, o si no van a llegar a México”, precisa. “Lo que sí sabemos es que hay mucha inquietud en los países centroamericanos, en el sentido de que más gente está queriendo unirse a las caravanas anteriores, aunque es más difícil por la experiencia vivida”, añade.

En el llamado realizado a la Comunidad Internacional, monseñor Moreno Barrón pide también “a los países en condiciones económicas de bonanza y prosperidad unir esfuerzos de manera que se dé una solución de fondo a la realidad migrante, no para cancelarla, sino para promoverla de manera ordenada para bien de todos los pueblos”.

“Tijuana seguirá siendo una comunidad migrante que tiene abierto su corazón a todos, consciente de que la presencia de estas personas acaba por ser también una bendición para nosotros, y pidiendo que todos los migrantes que vienen a esta frontera colaboren también para construir una comunidad humana, una sociedad donde se viva de manera organizada y en paz” concluye. Vaticano News