Participantes dialogan durante una reunión de coordinación del V Encuentro en noviembre pasado en la parroquia del Sagrado Corazón. Foto/archivo/Javier Díaz
Participantes dialogan durante una reunión de coordinación del V Encuentro en noviembre pasado en la parroquia del Sagrado Corazón. Foto/archivo/Javier Díaz

En el proceso hacia el V Encuentro Nacional del Ministerio Hispano, se están movilizando feligreses, familias, estudiantes universitarios, hasta la comunidad filipina en Washington se ha unido e incluso se ha extendido una invitación a los presos para que participen.

Por ejemplo, en la parroquia San Camilo de Silver Spring, Maryland, han acudido sesenta personas al entrenamiento de líderes y se espera más de mil participantes en el encuentro parroquial.

El llamado es a todos los católicos hispanos para que alcen su voz, aporten ideas, expongan sus preocupaciones, asuman el liderazgo y se hagan presentes.

La meta general del V Encuentro es discernir formas para que la Iglesia en Estados Unidos pueda responder mejor a la presencia de los hispanos y fortalecer aquellas que ayuden a los hispanos a responder como discípulos misioneros al llamado a la Nueva Evangelización sirviendo a toda la Iglesia -explicó Mar Muñoz, directora del Secretariado para la Diversidad Cultural en la Iglesia, de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB).

De hecho, el encuentro ayudará a discernir la mejor respuesta pastoral y evangelizadora de la Iglesia a las parroquias, diócesis, movimientos eclesiales, organizaciones e instituciones a nivel local, regional y nacional.

"La Iglesia reconoce, se da cuenta y se alegra de la creciente presencia de los católicos hispanos y quiere hacer lo posible para servirlos mejor y así que puedan responder mejor como miembros de la Iglesia", dijo Mar hace pocos días en la conferencia telefónica titulada: "Preparando líderes para el V Encuentro en 2018".

Asegura que los católicos latinos, dándonos cuenta del número que representamos en la Iglesia, tenemos que ver qué podemos hacer para responder a esa invitación que nos hace la Iglesia de ser discípulos misioneros. Como tales, dice Mar, estamos llamados a salir, servir y evangelizar en comunidad.

"El V Encuentro es un proceso de reflexión que nos llama a la consulta personal, a reflexionar sobre nuestro proceso de fe, a ser discípulos de Jesús. Es un proceso de discernimiento para nosotros mismos, pero a la vez invita a una intensa llamada a ir a las periferias".

La promoción del liderazgo es parte del proceso, el cual nos llama a consulta, a la actividad misionera y a identificar buenas prácticas. "La presencia de la comunidad hispana es tan grande y no solo nos llama a estar al servicio de los hispanos, sino a poner esos dones que Dios nos ha dado al servicio de la Iglesia entera", subrayó en el marco de la conferencia auspiciada por la Asociación Nacional de Ministros Católicos de la Vida Familiar.

En efecto, el encuentro está impulsado por un Pontífice que nos llama a salir de nosotros mismos y salir al encuentro de los que están alejados. Nos insta a salir a la periferia, lo cual puede ser los pobres al margen de la sociedad, los que se han alejado de la Iglesia y también los jóvenes que no se sienten escuchados o que no encuentran su identidad en medio de dos culturas.

Se invita a la participación activa en el largo proceso del V Encuentro y se insta a familias enteras a participar e incluso ser anfitriones.

La conferencia de obispos está consciente del temor que actualmente tienen las personas indocumentadas, por eso alienta a reunirse en pequeñas comunidades donde se sientan cómodos y de modo discreto.

Las reuniones -dice Mar- no tienen que ser necesariamente en la parroquia. Pueden ser en una casa, un parque o en cualquier lugar. Se puede reunir a un grupo de familias, no solo para reflexionar, sino para entrar en diálogo e invitar a otros.

Como el III encuentro se realizó entre 1982-85 y el IV fue en el año 2000 como una celebración de la diversidad, esta actividad es nueva para la mayoría de los católicos.

Y Mar aclara que 'no se trata de meter la biblia a bibliazos, sino se trata de saber escuchar'.

"Hay que ser partícipes de este diálogo, salir al encuentro del otro para conocerlos,  escucharlos, saber sus inquietudes... y a algunos este diálogo los va a invitar a conectarse de nuevo con la Iglesia".

Es Jesús quien nos sale al encuentro, nos acompaña en silencio, va escuchando lo que nos preocupa -dijo-. "Él escucha ese sufrimiento, esa situación que les ha llevado al desánimo o desesperación. Él ilumina a la luz de la fe".

Todo está descrito en la guía disponible para leer y seguir los pasos. Se les anima a adaptarlo a su realidad local -dice Mar, invitando a los que tengan dudas a hablar con su coordinador parroquial o diocesano.

Para la USCCB, ahora más que nunca necesitamos un encuentro para congregar a la comunidad hispana, animar, fortalecerlos en la esperanza, en la caridad. "En este momento de la historia de la Iglesia de este país, los hispanos tenemos una presencia muy numerosa y a veces no tenemos la formación para ejercer el liderazgo. Por eso, queremos volver a invitarlos, interesarlos, enamorarlos de Jesús para que ellos también sean protagonistas de la nueva evangelización en una comunidad multiculturalmente diversa".

Este proceso es para dialogar, para acercarnos a una comunidad hispana a la que urge energizar para que salga al encuentro del otro.

"El V Encuentro nos da un mandato de no quedarnos sentados, sino hacernos presentes ante la gente en sus comunidades. Queremos que la gente sienta que Dios no los abandona y que la Iglesia va a salir a su encuentro para ayudarlos, abogar por ellos y protegerlos. Y es parte del objetivo, también encontrar a los jóvenes hispanos para recuperarlos, animarlos y fortalecerlos".

Para detalles, visite: vencuentro.org. Allí hallará materiales, diapositivas, la guía, videos, explicaciones, la libreta del peregrino para anotar experiencias y más.

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LOS OBJETIVOS DEL V ENCUENTRO

1. Llamar a todos los católicos en los Estados Unidos a ser misioneros auténticos y alegres que sean testigos del amor de Dios con una voz profética en una Iglesia culturalmente diversa.

2. Proporcionar una visión eclesial renovada que desarrolle vías eficaces para invitar, acompañar y formar jóvenes hispanos católicos y a sus familias a vivir su vocación bautismal.

3. Invitar a todos los líderes católicos a encontrar y acompañar a hispanos

católicos que se encuentran en las periferias de la Iglesia y la sociedad, en especial los que viven en situaciones de riesgo y que no están involucrados activamente en su comunidad de fe.

4. Identificar y promover oportunidades para los líderes pastorales católicos hispanos para servir en todos los niveles ministeriales de la Iglesia y la sociedad en general, y aumentar el número de protagonistas de la Nueva Evangelización.

5. Estimular una nueva ola de formación en la fe y de las iniciativas de desarrollo de liderazgo que preparan a los católicos hispanos para compartir y celebrar la Buena Nueva de Jesucristo y llegar a ser fermento del Reino de Dios en la sociedad.