Charito Hoyos se prepara para convertirse en ciudadana próximamente. (Foto/Jaclyn Lippelmann)
Charito Hoyos se prepara para convertirse en ciudadana próximamente. (Foto/Jaclyn Lippelmann)

Ante el clima antiinmigrante que se vive en Estados Unidos y el panorama poco alentador para los indocumentados, las historias positivas que muestran los sacrificios y avances de los hispanos son un impulso para los recién llegados y siembran esperanza.

Charito Hoyos (48) llegó de Perú en el 2011 con sus tres hijos. A pesar de las ba-rreras que encontró para superarse, los problemas que surgieron y la falta de recursos, se fue abriendo camino en este país. Su secreto es trabajar fuerte y servir a los demás por medio del voluntariado.

Llegó para reunirse con su esposo, un peruano con ciudadanía  estadounidense a quien conocía desde la adolescencia. El proceso para obtener la residencia permanente duró cinco meses y todos sus hijos ya son ciudadanos.

Aunque tener documentos migratorios es una gran ventaja, estos no garantizan un camino fácil para los extranjeros en este país.

“Al llegar fue muy duro por el frío, no sabía dónde estaba parada, mis hijos se enfermaron y no sabía inglés ni conducir un auto”, dijo recientemente en su apartamento de Gaithersburg, Maryland. “Me costó mucho adaptarme al clima y al nuevo ritmo de vida. Es difícil lidiar con un nuevo país cuando desconoces el sistema”.

Al año siguiente de llegar, se separó de su esposo y se quedó a cargo de los tres niños, por los cuales no recibe manutención. “Vivíamos los cuatro en un pequeño cuartito y trabajaba casi las 24 horas para salir adelante”. De día limpiaba casas y era asistente de pintores, durante la  noche         trabajaba en una tienda/imprenta.

Feliz de ser voluntaria

A pesar de que no disponía de mucho tiempo libre y encaraba diversas dificultades, Charito encontró tiempo para ser voluntaria desde que llegó al área. Empezó dando clases de español, ahora coopera en la escuela de sus hijos, visita una residencia de ancianos para conversar con ellos y cuidarlos, cuida niños en el centro comunitario mientras los padres inmigrantes reci-ben clases de inglés y se capacitan, les da apoyo a víctimas de

violencia doméstica y reparte alimentos a los pobres.

“Ser voluntaria es una forma de aprender y de socializar”, reconoció.

En su afán por ayudar a otros, creó hace tres años con otras cuatro inmigrantes en dificultades, el portal de internet llamado ‘Mujeres: fuerza y coraje” para dar apoyo a las familias. Ahora hay 105 mujeres acopladas, informándose y beneficiándose.

Lista para ser ciudadana

Preocupada por los cambios en las leyes de inmigración, uno de los deseos de Charito es convertirse en ciudadana estadounidense y ha de hacerlo por medio de New American Workforce.

“Voy a poder votar y tener un estatus más estable y seguro para mis hijos”, afirmó quien acudirá a su primer taller de preparación para la ciudadanía el 24 de febrero bajo el auspicio de Asbury Methodist Village, una organización sin fines de lucro donde trabaja y es voluntaria. Asbury ofrece servicios de salud y residencial a personas mayores en Gaithersburg, Maryland y cuenta con más de 1.300 residentes y 800 empleados.

Como parte principal de su misión, esta entidad está comprometida con el desarrollo continuo de una fuerza de trabajo bien capacitada.  
“Asbury apoya el proceso legal para que las personas puedan pasar de ser un trabajador a un ciudadano integral. Estamos contentos de que muchos de nuestros empleados y voluntarios han participado en el proceso de ciudadanía y se están volviendo más comprometidos empleados, miembros de la comunidad y ciudadanos de nuestra gran nación”, declaró Tim Leiter, director de recursos humanos de Asbury Methodist Village.

Actualmente, Charito trabaja cuidando niños y en labores de limpieza, y tiene planes de seguir cursos avanzados de inglés. Se siente contenta de ver crecer sanos a sus hijos de 10, 12 y 14 años. “Es una de las cosas que me hace sentir feliz, orgullosa y satisfecha. Ellos son mi orgullo, mi fuerza y mi empuje para salir adelante”, dijo convencida de que ‘el día de mañana tiene que ser mejor que hoy’.