La inmigrante salvadoreña Roselia González, con sus dos hijos de 11 y 9 años, consiguió apoyo de DC Doors y ha podido transformar su vida. Fotos/ Jaclyn Lippelmann
La inmigrante salvadoreña Roselia González, con sus dos hijos de 11 y 9 años, consiguió apoyo de DC Doors y ha podido transformar su vida. Fotos/ Jaclyn Lippelmann

'DC Doors' es una agencia comunitaria que abre las puertas de las oportunidades a madres solteras y familias inmigrantes y las impulsa hacia una nueva vida.

La inmigrante salvadoreña Roselia González (36), con sus dos hijos de 11 y 9 años, consiguió apoyo en esta organización y ha podido transformar su vida.

En el 2011, esta madre hispana se vio obligada a abandonar su casa porque no toleraba más los abusos de su esposo. "Me trataba mal, me decía que era una vaca, que no servía para nada y buscaba la manera de bajarme la autoestima. Yo sabía que estaba en un círculo de violencia doméstica, pero él me chantajeaba y me amenazaba con matarme".

Su marido la echaba de la casa, pero le advertía que no podía llevarse a los niños.

Un día Roselia se armó de valor, lo denunció en la corte y ya no pudo regresar a su hogar. Ya tenía cuatro meses viviendo con sus pequeños en un refugio en Washington, cuando una trabajadora social la refirió a DC Doors. "Era una situación muy difícil... Yo estaba muy mal, super deprimida, no tenía adonde ir, no tenía nada".

Cuando ingresó al programa de asistencia, su vida empezó a ser distinta: tenía su propio espacio para vivir, hizo un curso para ser educadora a nivel de preescolar, aprendió sobre finanzas y tenía apoyo.

Como trabajaba en mantenimiento, pudo ahorrar durante dos años para luego mudarse y vivir independientemente. "Hace más de un año que me mantengo sola, rento un apartamento para vivir con mis hijos, me siento segura y capaz de hacer todo", dijo Roselia la semana pasada.  

Se divorció, logró la custodia total de sus hijos y ahora trabaja en una escuela católica como maestra asistente. "DC Doors ha sido como un ángel que me ayudó a salir adelante", exclamó.

 

Loable misión

"Ayudamos a la mujer inmigrante a que quiebre la barrera de la pobreza y el desamparo", expresó Janethe Peña, fundadora y directora de DC Doors.

Unas ochenta personas se benefician anualmente del programa en las ocho viviendas que tienen rentadas en el noreste y noroeste de Washington. Tienen capacidad para alojar a 12 familias y 5 madres solteras con sus hijos.

Aceptan a desamparados referidos por una trabajadora social de una agencia comunitaria (Clínica del Pueblo, Clínica Cardozo, Ayuda o Mary's Center) y les dan apoyo constante e integral durante un lapso de año y medio.

Generalmente acuden víctimas de violencia doméstica, jóvenes madres que son echadas de la casa de sus padres, personas de escasos recursos, desempleados, quienes viven bajo un puente o en su auto, recién llegados al país u otras personas que son desalojadas por cualquier razón. Llegan mujeres muy jóvenes que necesitan madurar en la vida, otras emocionalmente afectadas o simplemente que no saben ser autosuficientes.

Quienes ingresan al programa pagan un treinta por ciento de su salario como renta, pero si no tienen trabajo DC Doors les ayuda a conseguirlo.

Es un proceso muy difícil, incluso para el inmigrante que tiene vivienda, pero avanza con el claro propósito de que la persona aprenda a valerse por si sola y tenga un ingreso constante -según la directora-. "Deben comprender cuál es su realidad para poder quebrar el ciclo de la pobreza y aprender a salir adelante".

En DC Doors aprenden sobre finanzas, a elevar su ingreso, también a mejorar su autoestima y autosuficiencia, cómo destacarse en el trabajo, derechos de los inmigrantes y cómo vivir saludablemente.

Oneily Báez (21) venía rodando de casa en casa con su bebé Charlee (2) y llegó a DC Doors literalmente sin nada. Esta mamá soltera, de origen dominicano, lleva siete meses recibiendo ayuda de DC Doors. Ha encontrado por primera vez un hogar estable donde tiene su propio espacio y sin preocupaciones de que tiene que irse. "Me ayudan mucho, le dan juguetes y ropa a mi niña. Estoy buscando trabajo y mi plan es ir a la universidad para ser una trabajadora social".

Los resultados del programa son alentadores: un 80 por ciento de los que participan logra mudarse a una vivienda permanente y un 70 por ciento incrementa su ingreso. Al salir del programa, los participantes continúan recibiendo apoyo y guía.

Esta agencia funciona desde el año 2011 y opera gracias a fondos de HUD, OLA, FMI y BID. Donaciones y voluntarios son bienvenidos.