María Bovich, directora de la escuela parroquial Holy Redeemer, recibe el saludo de sus estudiantes.  (Foto/Jaclyn Lippelmann)
María Bovich, directora de la escuela parroquial Holy Redeemer, recibe el saludo de sus estudiantes. (Foto/Jaclyn Lippelmann)

Por su dedicación y compromiso con la excelencia educativa, María Bovich, directora de la escuela parroquial Holy Redeemer, se ha hecho acreedora del premio "Lead. Learn. Proclaim." de la Asociación Nacional de Educación Católica (NCEA).

Le caracterizan el amor por su trabajo y su visión. "Amo a los niños y me encanta trabajar con ellos y sus padres", dijo el martes pasado quien lleva tres décadas dedicadas a la educación. "Es muy importante reconocer hacia dónde quieres que vaya la escuela y la misión a seguir. En nuestra escuela buscamos la excelencia en educación con el poder de la fe", dijo haciendo eco del slogan del plantel.

El enfoque principal que mantienen es el desarrollo académico apoyado en la fe, pero reconoce que para cumplir la misión se necesita un esfuerzo mancomunado. Por eso faculta a sus maestros, les alienta para que alcancen su potencial. "Mis maestros reciben capacitación para su desarrollo profesional y son expertos en sus clases. Son maravillosos", dijo la directora.

Los padres también son claves para lograr la excelencia académica y en esta escuela participan casi todos como voluntarios.

Bovich también fue nombrada en septiembre como directora del año en la Arquidiócesis de Washington. Reconoce que ese anuncio le tomó por sorpresa y que la misa para la ocasión estuvo cargada de muchas emociones con la presencia de su familia y del superintendente.

Ahora, al enterarse de que va a recibir un galardón nacional, pues la alegría se desborda. "Es increíble. Es un honor que recibo con mucha modestia", dijo quien ha recibido muchas felicitaciones de los estudiantes, los padres, su equipo de trabajo y miembros de la parroquia. Está contenta y sorprendida por el apoyo en las redes sociales.

Esta educadora tiene una trayectoria de dos décadas en la arquidiócesis y se viene desempeñando como directora desde el 2008. Empezó trabajando como maestra de educación especial em 1977 y actualmente cuenta en su escuela con un programa educativo para 22 estudiantes con condiciones especiales como autismo y discapacidad intelectual.

Bajo su liderazgo, la escuela ha incrementado las inscripciones y dos maestros han recibido el premio arquidiocesano Golden Apple.

Holy Redeemer, fundada en 1931, está ubicada en College Park, Maryland. Cuenta con 258 estudiantes desde preescolar hasta el octavo grado. Inf: http://school.holy-redeemer.org.

Bovich, viene de una familia inmigrante -sus abuelos eran de Líbano, Italia e Irlanda- y por eso reconoce la importancia y los beneficios del multiculturalismo.  "Un 15 por ciento de nuestros estudiantes son de Latinoamérica. También tenemos estudiantes de India, China, Japón, Vietnam, de diferentes partes de África, Asia y Europa", detalló la directora.

Un 80 por ciento del alumnado profesa la religión católica, 18 por ciento tiene origen racial mixto, 8 por ciento son asiáticos, 16 por ciento afroamericanos y 58 por ciento blancos.

Para celebrar esta diversidad, la escuela organiza cada mes de marzo el Día Internacional con música, danza, trajes típicos y comida de diferentes partes del mundo.

Bovich cuenta que su madre le ha enseñado que es una bendición compartir la comida y abrir el hogar a los demás. Ese concepto que ha heredado lo pone en práctica en su escuela. "Queremos que todos los niños de las familias puedan venir a la escuela y se sientan bienvenidos".

Holy Redeemer es una escuela pequeña en un vecindario pequeño y es una escuela parroquial única -dice quien la dirige.

Bovich recibirá la distinción nacional durante la convención y exposición de NCEA 2017 que se llevará a cabo del 18 al 20 de abril en St. Louis, Missouri. Otros cuarenta y un profesionales de la educación católica serán galardonados porque consistentemente han demostrado sobresalientes esfuerzos, contribuciones y logros en pro de la educación católica. Se les premia porque han demostrado una fuerte filosofía educacional católica y una excepcional habilidad, dedicación y resultados.

La organización fue fundada en 1904 y es la más grande asociación de profesionales de educación privada en el mundo. La conforman más de 150 mil profesionales, líderes diocesanos y organizaciones que educan a 1.9 millones de estudiantes en el sistema educativo católico.

NCEA trabaja con educadores católicos para apoyar la formación en la fe y la misión de enseñanza de la Iglesia Católica. Este premio lleva como nombre precisamente el slogan de NCEA: Lidera, aprende y proclama. Esos son los tres enfoques principales de la asociación: desarrollar el liderazgo, proveer recursos educativos y expandir las oportunidades de desarrollo profesional de educadores católicos y servir como la voz nacional de las escuelas parroquiales.

NCEA otorga otros tres premios vinculados a la educación católica: Elizabeth Ann Seton, premios del presidente y Visión, Valor y Virtudes de la Juventud. Para información, visite: ncea.org.