El mexicano Julio Frenk, presidente de la Universidad de Miami (UM). (Foto/archivo)
El mexicano Julio Frenk, presidente de la Universidad de Miami (UM). (Foto/archivo)

El mexicano Julio Frenk, presidente de la Universidad de Miami (UM), invocó este viernes a fortalecer los intercambios que existen entre la comunidad científica de México y EEUU para hacer frente a la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

"No es el momento de abandonar nuestros ámbitos de colaboración, es el momento de fortalecerlos", dijo a EFE el también exministro de Salud mexicano durante la conmemoración del 30 aniversario del Instituto Nacional de Salud Pública de México (INSP), que él dirigió entre 1987 y 1992.

La reunión celebrada en la ciudad de Cuernavaca (a unos 60 kilómetros de la capital del país) congregó a los expertos más destacados en el ámbito de la investigación en materia de salud pública de un lado y otro de la frontera.

"Tenemos que evitar que las diferencias en el ámbito político invadan áreas donde no hay razón para suspender la colaboración que ha sido fructífera y provechosa", puntualizó Frenk.

En la UM, Frenk ha impulsado políticas de protección de datos de los estudiantes y acaba de anunciar ayuda adicional financiera para que más "dreamers" (soñadores), jóvenes indocumentados que llegaron a EE.UU. siendo niños y son amenazados con ser deportados, puedan estudiar allí.

En Cuernavaca el estadounidense Jonathan Michael Samet, una eminencia en el impacto que tiene para la salud el tabaco y la contaminación medioambiental, manifestó su preocupación por el cambio de gobierno en su país.

Al aceptar el doctorado honoris causa del INSP denunció que aunque "la ciencia nos habla de la contundencia del cambio climático" esa idea "ya ha sido rechazada por la administración" de Trump.

"Además la persona que va a dirigir la Agencia de Protección Ambiental (EPA) parece querer debilitarla", ahondó Samet, que denunció también la amenaza creciente a la financiación de la ciencia.

El INSP, pionero en fomentar el intercambio académico y científico regional, cuenta con programas de intercambio con 365 instituciones de alcance mundial, impulsa 244 proyectos de investigación y ha formado a más de 3.200 profesionales de la salud pública.

Para el director del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) mexicano, Enrique Cabrero, en su país no basta con aumentar los recursos, dado el panorama que la era Trump augura.

"La inversión en ciencia es necesaria pero no es una condición suficiente. Tenemos que tejer una red científica que sea la base de la toma de decisiones en nuestro país", sugirió.

Stefano Bertozzi, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de California Berkeley, abogó por "lograr que el tiempo pase sin dañar las relaciones que existen (entre los dos países) y mantener la colaboración entre las instituciones".

En definitiva, "no permitir que la política las quiebre", matizó Bertozzi, que se congratuló porque no todo EEUU tiene "la actitud de su presidente".

Carlos del Río, de la Escuela de Medicina de la Universidad Emory (EEUU), dijo que el "reto es recordar a los políticos que no podemos entrar a ese mundo del proteccionismo y el aislamiento, así regresaríamos a la Edad Media en materia de salud ".

"Cada millón de dólares que viene a la universidad es responsable de 16 a 20 empleos", agregó.

Frenk recordó que la academia debe "servir de ejemplo" y "los valores de la sociedad mexicana y estadounidense son el entendimiento y el respeto mutuo".

El 25 por ciento de los 15.000 alumnos de la Universidad de Miami son de origen latino, ya se con nacionalidad estadounidense o provenientes de otros países de habla hispana. (EFE)