Los estudiantes de la escuela católica Don Bosco Cristo Rey (DBCR) muestran orgullosos los escudos de las universidades en las que fueron aceptados para continuar sus estudios superiores en los próximos cuatro años. Fotos/Jaclyn Lippelmann
Los estudiantes de la escuela católica Don Bosco Cristo Rey (DBCR) muestran orgullosos los escudos de las universidades en las que fueron aceptados para continuar sus estudios superiores en los próximos cuatro años. Fotos/Jaclyn Lippelmann

La escuela católica Don Bosco Cristo Rey (DBCR) está de fiesta: la totalidad de sus alumnos del grado doce fueron aceptados en importantes universidades del país, varios de los cuales obtuvieron becas completas. 

El éxito académico alcanzado por los estudiantes no es producto de la improvisación o la buena suerte, sino el resultado del estudio perseverante y la entrega de sus profesores. Lo más relevante del caso es que todos proceden de familias con limitados ingresos económicos. 

Este año los alumnos hispanos se destacaron de manera superlativa, alcanzado puntajes (Grade Point Average-GPA) por encima del promedio nacional (3.1 GPA). En conjunto los muchachos superaron la barrera de los 3.50 GPA y eso representa un logro significativo rumbo a la excelencia académica.   

Los estudiantes egresados del DBCR se encuentran en capacidad de postular a cualquier universidad del país, solicitar becas integrales y competir de igual a igual con los jóvenes procedentes de exclusivos colegios privados.  

Para medir el importante alcance académico logrado por los estudiantes de DBCR, de la Arquidiócesis de Washington,  basta con compararlo con el promedio de calificaciones exigido por la Universidad de Harvard para admitir a nuevos alumnos. La prestigiosa universidad pide 4.00 GPA, promedio que ha sido superado largamente por los integrantes de promoción 2018 de DBCR.

Para muestra un botón. Salomón Rodríguez (4.01 GPA- Universidad Católica de América), Ada González (4.01 GPA- Universidad Loyola), Víctor Cardozo (4.3 GPA- Universidad de Maryland), Katherine Dunkley (4.14- Universidad de Pittsburgh), Ashely Alfaro (4.16 GPA- Universidad Loyola), Elvis Aguilar (4.17 GPA- Universidad de Maryland), Justin Gómez (4.17 GPA- Marymount) y Esthefhama Perdomo (4.25 GPA- Universidad de Maryland).

Le siguen, Kimberly Letran (4.34 GPA- Universidad de Maryland), Julio Salmerón (4.38 GPA- Universidad Georgetown), Elieser Moreira (4.46 GPA- Universidad Católica de América), Claudia Canales (4.49 GPA- Universidad Georgetown), Jazmín Pineda (4.49 GPA- Universidad de Maryland), Diana Méndez (4.64 GPA- Universidad de Maryland), y Juliana Ramos (4.65 GPA- Universidad Notre Dame). 
La lista se completa con alumnos que obtuvieron un GPA entre 3.54 y 3.95. 

Compromiso
Larry Savoy, director de la mencionada escuela, dijo que es una satisfacción única el haber logrado que el cien por ciento de los alumnos hayan sido aceptados en las universidades y que más del 80 por ciento se puedan beneficiar con becas superando largamente la barrera de 3.5 GPA. 

“Lograr los objetivos trazados demuestra que todos cumplimos con el compromiso de dar lo mejor de cada uno en búsqueda de la pregonada excelencia académica –indicó–. Debemos dar gracias a Dios por permitirnos alcanzar un triunfo escolar que beneficia a toda la comunidad”.
Agregó que el nuevo reto que enfrentan los alumnos que egresan de DBCR será rendir al máximo durante su formación universitaria, para lo cual han sido preparados de forma adecuada. A ellos les dijo: “El futuro está en sus manos. Ustedes están capacitados con los conocimientos básicos para responder positivamente durante los próximos cuatro años. Sigan siendo excelentes alumnos, buenos cristianos y nunca se olviden de contribuir al desarrollo de sus comunidades”.    

La estudiante Juliana Ramos, quien obtuvo el galardón como Valedictorian 2018, expresó que el haber superado con éxito todas las expectativas académicas durante la etapa escolar es una satisfacción personal, pero a la vez un compromiso de honor con DBCR en donde esperan que nos convirtamos en profesionales de bien. 

“Estoy feliz de haber obtenido una beca completa en la Universidad Notre Dame –señaló Ramos–. Les doy las gracias a mis padres por haberme matriculado en esta escuela y sé que mis maestros se sentirán orgullosos el día que retorne con mi título de ingeniera de sistemas”. 
Diana Méndez, quien logró la distinción de Salutatorian, manifestó su alegría por ser la primera en su familia que podrá asistir como alumna becada a la Universidad de Maryland: “Todo parece un sueño. Después de tanto esfuerzo, malas noches y privaciones juveniles, ahora me encuentro lista para ir a la universidad gracias a una beca. Dios siempre ha sido mi guía y agradezco a mis profesores por su paciencia. Los voy a extrañar”.      

Visión de futuro 

Las Escuelas Don Bosco Cristo Rey (DBCR), fundadas en el 2002, brindan educación de calidad a estudiantes de bajos recursos esconómicos a través de un modelo que combina estudio pre-universitario y trabajo.

Los alumnos de DBCR, por la experiencia de trabajar en una oficina cinco veces al mes, gracias a un programa que les permite pagar sus estudios, tienen mucha motivación para estudiar. Aprenden que las matemáticas son importantes y que el trabajo es una oportunidad para aplicar lo que han estudiado en clase.

La red está conformada por unos 30 planteles en varios estados, entre ellos, la escuela secundaria Don Bosco Cristo Rey en la jurisdicción de la Arquidiócesis de Washington.

Los padres son pieza clave del éxito de los estudiantes inscritos en el programa. Se les entrevista durante el proceso de admisión, se comprometen a pagar algo de la matrícula escolar y a darle a su hijo/a el tiempo necesario para cumplir con las clases y con la tarea. 
Se motiva a los padres a involucrarse en el éxito escolar de sus hijos, a que asistan a las reuniones de padres de familia, a reunirse con los maestros, a monitorear el progreso de sus hijos y a cooperar con el colegio.

DBCR se esfuerza para que los alumnos salgan mejor preparados para la educación superior y tiene programas para nivelar a los que van un poco rezagados. Trabajan de la mano con el estudiante que necesita ayuda, lo que es clave para el éxito académico.
Todos los estudiantes de Don Bosco Cristo Rey participan en el programa de estudio-trabajo a través del cual ellos financian la mayoría de los costos de su educación, obtienen experiencia en el mundo laboral, aumentan su autoestima y se dan cuenta de la relevancia de su educación.