Nadadora siria Yusra Mardini, refugiada en Alemania, es una auténtica heroína y ganadora, pese a que de su cuello no cuelgue una medalla. Ella es la encarnación del espíritu olímpico. (Foto/EFE)
Nadadora siria Yusra Mardini, refugiada en Alemania, es una auténtica heroína y ganadora, pese a que de su cuello no cuelgue una medalla. Ella es la encarnación del espíritu olímpico. (Foto/EFE)

La ovación que recibió en la inauguración de los Juegos de Río de Janeiro y las palabras de ánimo de personalidades como el Papa y el secretario general de la ONU garantizaron los triunfos esperados por el primer Equipo Olímpico de Refugiados del mundo sin aún haber competido.

Como ellos mismos admiten, más que medallas o finales olímpicas, lo que busca en Río el equipo de diez atletas que compite bajo la bandera del Comité Olímpico Internacional (COI) es que el mundo se conciencie de las condiciones en que viven millones de personas que perdieron sus hogares y hasta su nacionalidad.

"Estamos representando a 60 millones de refugiados en el mundo y queremos demostrar que, como cualquier otro, también podemos dar lo máximo como atletas, cumplir nuestros sueños y ser personas de bien", dijo la nadadora siria Yusra Mardini, refugiada en Alemania, en la presentación del equipo en el Parque Olímpico de Río.

"Millones de personas, incluso refugiados, nos están mirando. Y vamos a poder mostrar que podemos cambiar nuestras vidas", señaló Yiech Pur Biel, un mediofondista natural de Sudán del Sur que disputará la prueba de los 800 metros en Río de Janeiro.

Biel, que vive en un campo de refugiados en Kenia junto con otros cuatro miembros del equipo, admite que las posibilidades de medallas para el grupo son difíciles pero todos están dispuestos a entregarse totalmente, en especial tras el reconocimiento obtenido.

La jefa de misión del equipo, la ex maratonista keniana Tegla Loroupe, relató que la idea nació cuando identificó algunos talentos en uno de los mayores campos de refugiados sudaneses en Kenia.

Agregó que inicialmente pidió el apoyo de Kenia para que los atletas pudiesen entrenar con el equipo keniano y después acudió al COI en busca de apoyo para crear un equipo olímpico de refugiados.

"Los comités nacionales y ACNUR (Alto Comisariado de la ONU para los Refugiados) ayudaron a buscar atletas refugiados en todo el mundo hasta que llegamos a una lista de 43 con posibilidades, de la que fueron seleccionados los diez", explicó.

El director general adjunto del COI, el español Pere Miró, apuntó que la entidad llegó a recibir más de mil solicitudes de refugiados que querían participar en los Juegos.

Los elegidos, que competirán en tres modalidades (atletismo, judo y natación), proceden de cuatro países, República Democrática del Congo, Etiopía, Sudán del Sur y Siria; y fueron acogidos como refugiados en cinco países, Bélgica, Brasil, Alemania, Kenia y Luxemburgo.

Además de Mardini y Biel, componen el equipo los sudaneses James Nyang Chiengjiek, que disputará los 400 metros; Paolo Amotun Lokoro, los 1.500; Anjelina Nada Lohalith, los 1.500 femeninos; y Rose Nathike Lokonyen, los 800 metros femeninos.

Otros dos son el nadador sirio Rami Anis, que huyó a Bélgica, y el maratonista etíope Yonas Kinde, que vive en Luxemburgo desde 2015 y logró este año en Fráncfort el tiempo mínimo para competir en Río.

Los últimos son dos judocas congoleños que pidieron refugio en Brasil cuando disputaron un Mundial en Río en 2013: Yolande Bukasa Mabika y Popole Misenga.

"Ya no recuerdo el rostro de algunos de mis familiares. Tal vez sólo el de mi hermano mayor. Por eso, si me está viendo por televisión quiero que sepa que estoy aquí luchando por él, para pagar su pasaje y que pueda estar aquí conmigo", afirma Misenga, que se vio forzado a dejar atrás a su familia cuando tenía 9 años debido a la guerra civil en su país.

El reconocimiento mundial a los refugiados, la presea más deseada por el equipo, ya la conquistaron.

"Quiero haceros llegar mi saludo y mis deseos de éxito en estas Olimpiadas. Que el coraje y la fuerza que lleváis dentro pueda expresar a través de estos Juegos Olímpicos un grito de fraternidad y de paz", dijo el papa Francisco en una carta que les envió.

El pontífice manifestó su deseo de que la humanidad, con el ejemplo de estos deportistas refugiados, pueda "comprender que la paz es posible, que con a paz se puede ganar todo".

"Por medio de los Olímpicos mostramos que los refugiados pueden tener mucha dignidad", afirmó el secretario general de la ONU para los Refugiados Jóvenes y los Deportes, el belga Jacques Rogge.

"Ustedes le están mandado un mensaje de esperanza a los millones de refugiados del mundo", agregó el presidente del COI, Thomas Bach, en el discurso que pronunció anoche en la inauguración de los Olímpicos en un Maracaná, que ovacionó de pie a los diez atletas que desfilaron como penúltima delegación, justo antes de la brasileña. (EFE)