Escena de la obra “El viejo, el joven y el mar” en el Teatro Hispano GALA. (Foto/Gala)
Escena de la obra “El viejo, el joven y el mar” en el Teatro Hispano GALA. (Foto/Gala)

Hace unos días el Teatro Hispano GALA estreno la obra “El viejo, el joven y el mar”, sobre el destierro del célebre escritor, poeta y filósofo español Miguel de Unamuno, la cual estará en cartelera hasta el próximo 3 de marzo.

“El viejo, el joven y el mar”, de la dramaturga Irma Correa y dirigida por José Luis Arellano, representa la etapa del exilio forzoso de Miguel de Unamuno, en 1924, a la isla de Fuerteventura por sus críticas al dictador Primo de Rivera. En el albergue donde está recluido coincide con un joven, Cisco, que sueña con llegar a cazar la ballena más grande del océano. Unamuno y el joven entablarán un duelo generacional y planearán una escapada bajo la atenta mirada del General que custodia la isla.

En esta historia, Unamuno y el joven se nos presentan como una metáfora del poder del conocimiento y de la búsqueda de los sueños. Irma Correa ha sabido resaltar el espíritu crítico, la integridad, la honestidad y la empatía que caracterizan al personaje de Unamuno, una actitud de vida que, según la dramaturga, de pertenecernos a todos, haríamos que este fuera un mundo mejor.

El argentino Horacio Peña, como Unamuno, y el español Víctor de la Fuente, como Cisco, lideran el elenco de actores. Luz Nicolás y Derbis Cardona también forman parte del reparto de “El viejo, el joven y el mar”.

La sociedad actual no carece de individuos (como el personaje de Unamuno) que reivindiquen el compromiso de los intelectuales con la inteligencia, con la necesidad de fomentar una opinión pública fuera del Parlamento. Sin embargo, según la dramaturga, esas personas no son ídolos de masas, “ya que por desgracia los referentes de hoy en día lo son por los liques que reciben y no tanto por sus ideales”.

Esta obra sin duda alguna conduce al espectador a la reflexión ¿Por qué aclamamos discursos políticos carentes de honestidad? ¿Estamos ante una sociedad espiritualmente perezosa que huye de la posición crítica? Si los intereses de las personas se basaran en la defensa de cualidades humanas tales como la honestidad, la transparencia y el diálogo, y supiéramos reivindicar esos valores que defendieron con vehemencia intelectuales como Unamuno, tal vez podríamos evitar que la violencia a escala mundial continúe siendo el precio que pagan muchos por el beneficio de unos pocos.