El cardenal Donald Wuerl, arzobispo de Washington (centro), comparte con un efectivo policial momentos previos a la misa. Fotos/Jaclyn Lippelmann
El cardenal Donald Wuerl, arzobispo de Washington (centro), comparte con un efectivo policial momentos previos a la misa. Fotos/Jaclyn Lippelmann

Representantes del orden público agradecieron a Dios el servicio que brindan los agentes de la ley al país y oraron por los fallecidos en el cumplimiento del deber en la tradicional Misa Azul realizada, el martes pasado, en la iglesia de San Patricio en el Distrito de Columbia.

La ceremonia comenzó con un desfile de un contingente de agentes del orden público portando las banderas de docenas de agencias locales, estatales y federales, al son de gaitas y tambores. Participaron camiones de bomberos y unidades especiales de seguridad en un despliegue de orden y sincronicidad. 

Como celebrante de la 24º Misa Azul, el cardenal Donald Wuerl, arzobispo de Washington, haciendo referencia al Evangelio, precisó dos clases de paz: paz en nuestro corazón y paz en nuestro entorno, en nuestras calles. 

“Cada momento de cada día, dedicados hombres y mujeres emergen listos para interponerse entre nosotros y el peligro en el camino”, agregó refiriéndose a quienes trabajan para que gocemos de paz en nuestras comunidades. “La paz viene en dos formas: la primera solamente Dios puede darla y la segunda es la que todos ustedes tienen que mantener”.

Mientras Dios es fuente de la paz interior, los servidores públicos que hacen cumplir la ley son los responsables de velar por la paz exterior. El cardenal reconoció el importante servicio que estos funcionarios prestan a la nación y el gran reto que encaran de conservar la libertad y la seguridad. 
“Nos unimos hoy porque reconocemos la meta de vida de permanecer en paz”, dijo Wuerl, subrayando que es una lucha que toma lugar tanto en nuestros corazones como en nuestras calles.
En el 2017, fallecieron 135 oficiales de la ley en el cumplimiento del deber en Estados Unidos. En la misa se ofreció un tributo especial, por su servicio y sacrificio, a once agentes del área metropolitana de Washington que murieron el año pasado y seis que fallecieron en años anteriores. 
El subjefe del Departamento de Policía del condado de Prince William, Virginia, Steven Thompson, leyó los nombres de los que dieron su vida en el servicio. Entre ellos, se mencionó a los agentes de la patrulla fronteriza Isaac Morales y Rogelio Martínez, quienes fallecieron el pasado 24 de mayo y 19 de noviembre, respectivamente. Representantes de sus respectivas agencias se pusieron de pie en honor de los caídos para decir: “Presente”.  

En la ceremonia hicieron acto de presencia algunos familiares de los agentes homenajeados. “Hoy recordamos a tus seres queridos por la manera cómo vivieron y sirvieron”, expresó monseñor Salvatore Criscuolo, párroco de San Patrick y capellán del Departamento de la Policía Metropolitana y otras agencias policiales en el Distrito de Columbia.

Concelebraron la misa el padre Raymond Fecteau y monseñor Karl Chimiak, ambos sirven como capellanes de varias agencias policiales de Maryland.

Los lectores en la misa fueron la jefa Mary Gavin del Departamento de Policía de la ciudad de Falls Church, el jefe Tom Sullivan de la división uniformada del Servicio Secreto y el jefe Henry Stawinski III del Departamento de Policía del condado de Prince George.

La Misa Azul comenzó en 1934, pero terminó varios años después. Fue en 1994 que se retomó la tradición anual de honrar y rezar por los hombres y mujeres que protegen a la ciudad y la nación. Se realiza cada año en el marco de la Semana Nacional de la Policía, que este año se conmemora del 13 al 19 de mayo.

Hay más de 900 mil agentes encargados de la seguridad pública sirviendo a nivel nacional, de los cuales un 12 por ciento son mujeres. Un total de 1.511 oficiales de la ley murieron en el ejercicio de sus funciones durante la última década.