El trabajo en equipo ayuda a las empresas a aumentar las habilidades de los trabajadores y crear estabilidad financiera. Foto/cortesía Convergence
El trabajo en equipo ayuda a las empresas a aumentar las habilidades de los trabajadores y crear estabilidad financiera. Foto/cortesía Convergence
Es necesaria una mayor colaboración entre el sector público y privado para aumentar las habilidades, ampliar el acceso a trabajo, mejorar la calidad del trabajo, crear estabilidad financiera y oportunidades para los trabajadores de bajo ingreso.
Ese es el llamado que hace una coalición de gigantes corporativos como Microsoft e IBM, organizaciones comunitarias, defensores de los trabajadores y centros de investigación en un reciente reporte de Convergence Center.
La iniciativa “Working up” busca mejorar la calidad del trabajo, propiciar una economía estable y crear oportunidades para lidiar con las barreras.
Incluyen innovadores propuestas como expandir el acceso a cuidado infantil, reconstruir los caminos vocacionales para desempleados o ex-presidiarios. 
Propone un permiso por enfermedad pagado a nivel nacional, también crear una red regional de empleadores para dar entrenamiento, educación y apoyo a los trabajadores.
El grupo de investigación busca revertir la preocupante tendencia actual: un 50 por ciento de los jóvenes de 30 años gana más que lo que ganaban sus padres, un descenso del 80 por ciento comparado con datos de 1980. 
Después de dos años de estudios, establecieron seis principios para guiar las acciones en cuanto a trabajo, como motor económico. Su propuesta se basa en un trabajo con dignidad para un ingreso decente. Consideran que hay que dar oportunidades y apoyo para mejorar la capacidad, habilidad, ingreso y bienes del empleado. Es necesario un trabajo con apoyo y beneficios (seguridad, ingreso y estabilidad para vivir con dignidad). Dicen que las políticas públicas, las prácticas de la empresa privada y las normas sociales deben eliminar las trabas en el trabajo creadas por el lugar, raza, género, discapacidad, edad y otras circunstancias.
Afirman que las empresas son claves para crear oportunidades, promover la expansión económica y construir capacidades en la fuerza laboral. Consideran que las responsabilidades sobre el trabajo deben ser compartidas entre trabajadores, empleadores, gobierno y sociedad.
Las recomendaciones de este y otros recientes estudios de Brookings Institution y American Enterprise Institute, Convergence Center for Policy Resolution y Bread for the World, fueron la base de un debate esta semana en la Universidad Georgetown de Washington. 
Varios expertos en el tema ahondaron en las conclusiones de tres investigaciones, que proponen políticas públicas y acciones del sector privado que ponen tanto el trabajo como el trabajador en el centro de una economía dividida y políticas polarizadas.
Analizaron el sector laboral desde diferentes perspectivas y cómo promover la dignidad del trabajo y de los trabajadores en Estados Unidos. Hablaron sobre inequidad, salarios, pobreza, economía nacional y el futuro, durante el debate “La dignidad en el trabajo: Poniendo a los trabajadores en el centro de una economía dividida”.
“Por más de 125 años, la dignidad del trabajo ha sido el centro de la enseñanza social católica. Ahora el tema hay que ponerlo al centro del debate nacional”, dicen las organizaciones que auspiciaron esta actividad.
“Combatir la pobreza en Estados Unidos, depende de mejorar las oportunidades para la gente de bajo ingreso”, afirmó David Beckmann, presidente de la organización Bread for the World, en sus palabras de apertura.
“Si quieres eliminar la hambruna, tienes que enfocarte en los trabajos”, agregó el moderador John Carr, para quien es clave el diálogo, las legislaciones al respecto y la participación del empresariado en el proceso.
Fue una oportunidad para ahondar en las prioridades del mundo de los negocios y del sector laboral, conocer visiones conservadoras y progresistas. Voces diversas se unieron buscando un campo común para alcanzar lo que el Evangelio subraya: proteger y promover la dignidad del trabajador. 
Se trata de una tarea difícil en un país dividido por marcadas corrientes políticas con visiones opuestas sobre lo que es más conveniente para la economía nacional. 
Uno de los mayores retos en el mercado laboral es que a todo nivel, los trabajadores necesitan dominio de la tecnología, la computación, robótica o cibernética. Incluso agregó que están siendo desplazados por las máquinas (robots o computadoras) en los trabajos. A ellos se refirió Romanita Hairston-Overstreet, directora de “21st Century Jobs, Skills, and Employability” en Microsoft y quien participó en el diálogo “Working Up”.
Aseguró que las mejores oportunidades emergen de la explotación real del potencial humano. “Tenemos que invertir en capacitar a la gente”, dijo quien lo califica como un esfuerzo mancomunado. “Hay que fomentar la capacidad de los trabajadores para desempeñar los puestos de trabajo del futuro”.
Afirmó que la educación es la que abre caminos para salir de la pobreza. También subrayó que “hay que eliminar las barreras en el trabajo y crear acceso a oportunidades”.
Ashley McSwain es directora de “Community Family Life Services”, entidad nacional líder en impulsar el empleo entre personas que salen de las cárceles, y asegura que las personas a quienes sirven buscan espacios para tener una vida estable y feliz, pero no tienen dirección ni guía para lograrlo.
Katie Corrigan, subjefe del equipo de trabajo en la mayor  red sindical AFL-CIO, sostiene que si bien el índice de desempleo en el país va en descenso, la inequidad es notable y se hace necesario trabajar juntos por buen cuidado de salud para los trabajadores y su dignidad laboral.
También dijo que “es un reto incluir a los trabajadores en la toma de decisiones, incluir su voz en el proceso de cambio”.
Ante la desconexión entre empleado y empleador, instó a mejorar el diálogo entre los dos sectores.
Este panel fue presentado por Bread for the World, Convergence Center for Policy Resolution y la “Iniciativa sobre Pensamiento Social Católico y Vida Pública” de la universidad Georgetown, la cual promueve el entendimiento y diálogo sobre la visión positiva del pensamiento social católico.
La charla fue moderada por John Carr, director de la iniciativa la cual trabaja para educar y alentar a nuevos líderes para compartir su contribución al bien común mediante una serie de actividades. Inf: www.georgetown.edu (Initiative on Catholic Social Thought and Public Life).