Restos de soldados estadounidenses muertos en combate regresando al país. (Foto/archivo)
Restos de soldados estadounidenses muertos en combate regresando al país. (Foto/archivo)
Al concluir el primer mes de 2014, año que nos trae muchos y tristes aniversarios, cabe la reflexión del poeta ante la muerte de su padre. Se fue 2013 llevándose muchas personas e historias.

La aventura en Afganistán llegó a su fin. Doce años después del comienzo de la operación Libertad Duradera , habiendo empapado el país con la sangre de 2,301 jóvenes norteamericanos, enterrados miles de millones de dólares, con Osaba Bin Laden pudriéndose en el fondo del mar, las tropas vuelven a casa. Nos preguntamos: ¿Qué fueron a hacer allá?

El 11 de febrero, en una rutinaria reunión de la Curia Romana, el papa Benedicto XVI renunció al pontificado, un hecho inédito en 598 años. Le sucedió un mes después un cardenal “llegado del fin del mundo” un hijo de emigrantes: Jorge Bergoglio, el primer latinoamericano en ocupar la más alta autoridad de la Iglesia Católica,

El mes de marzo Venezuela se vistió de luto. El padre de la revolución bolivariana perdió su batalla contra el cáncer. La historia del país, y de América Latina, ya no será la misma. Se quiso poner los zapatos de su mentor, Fidel Castro. Le quedaban grandes.

Siria acabó el año como lo empezó, empapada de sangre y con lo más valioso de su tierra, sus habitantes, desplazados, masacrados, asustados. La complejidad de un país con una gran historia, con gente trabajadora y audaz lleva a la conclusión de que la paz nunca llegará por las armas, sino por la negociación y las concesiones mutuas. La Primavera Árabe se ha convertido en un invierno. Musulmanes sunníes y chiíes, cristianos maronitas y caldeos, el clan de los alauitas, los yihadistas vinculados a Al Quaeda han llevado al país a un laberinto de difícil salida. Bachar el Asad, el presidente alauita terminó el año contento: sus arsenales de armas químicas no se han vaciado, ha firmado un nuevo acuerdo con Rusia para la explotación de yacimientos de gas y petróleo. Cuenta con el apoyo de Irán y el silencio y poder de China.

Boston volvió a formar parte de la historia americana. Esta vez no fueron los barcos cargados de té que ardieron en el puerto. Una mochila con explosivos nos trajo a la memoria de forma trágica que las guerras y los odios étnicos y religiosos ya no tienen fronteras. Las guerras de religión en la zona del Cáucaso se cobraron sus víctimas en suelo americano, empapándolo con la sangre de sus ciudadanos.

Un oscuro burócrata, Snowden, nos enseñó las cloacas del Estado. El gobierno de Estados Unidos se ha convertido en un Gran Hermano que todo lo ve, todo lo oye, todo lo archiva. ¿Para qué? Supuestamente para que nos sintamos más preparados ante ataques terroristas.

En diciembre, en Johannesburgo, se fue pacíficamente el preso 46664 en su casa junto a sus seres queridos. Nelson Mandela, la última leyenda política del siglo XX, falleció a los 95 años, 27 de los cuales los pasó en la cárcel. “Madiba” obtuvo el respeto y la admiración de su pueblo y del mundo entero por su lucha por la igualdad racial, al igual que por la reconciliación y la convivencia de su pueblo. Se diluyó en la Historia dejándonos huérfanos de líderes.

Recuerde el alma dormida…contemplando cómo se pasa la vida, como se viene la muerte, tan callando.