Cardenal Sean O'Malley celebra misa con obispos norteamericanos frente al muro fronterizo en Arizona. (Fotos/CNS/Nancy Wiechec)
Cardenal Sean O'Malley celebra misa con obispos norteamericanos frente al muro fronterizo en Arizona. (Fotos/CNS/Nancy Wiechec)
Los obispos que hicieron la travesía por el desierto y sirvieron cena a los deportados celebraron misa en la frontera México-EEUU y visitaron el depósito lleno de cuerpos, no identificados, con la intención de llamar la atención publica sobre una cruda realidad de lo que repetidamente han calificado como un sistema de inmigración inservible.

Solo falta saber si en Washington alguien recibió el mensaje.

Las noticias de estas actividades, ocurridas del 31 de marzo al primero de abril y que dieron la vuelta al mundo, mostraron a los obispos pasando agachados por debajo de una cercas de púas, en medio de una vegetación de cactus y matorrales espinoso para dar de beber algo de jugo a inmigrantes agotados y para, a través de las rejas de la cerca fronteriza, bendecir a los asistentes a la misa y distribuir la Eucaristía.

Se hicieron inmediatas comparaciones con la visita del papa Francisco a la isla de Lampedusa, el verano pasado, y donde se conserva la memoria de muchos inmigrantes desconocidos que en su intento de llegar a Europa clandestinamente encontraron la muerte en el camino. Como lo hizo el papa en Lampedusa, los obispos de Estados Unidos alertaron en contra de la indiferencia de los que quieren ignorar las circunstancias deplorables de la gente que sufre.

El cardenal de Boston, Sean O'Malley, en su homilía mencionó algunas estadísticas: cada año se encuentran 400 cadávares en la región fronteriza, 25 mil menores llegaron sin compañía de gente adulta a EEUU el año pasado, 30 mil personas sin antecedentes delictivos permanecen en centros de detención de inmigración –lo que cuesta doscientos mil millones de dólares al año– y más de 10 millones de indocumentados viven con temor de ser descubiertos, deportados y separados de sus familias.

"El sistema de inmigración es inservible y causa indecible sufrimiento y pérdida insostenible de recursos humanos y materiales", dijo.

Los obispos hablaron de cómo les afectó escuchar historia tras historia de familias que se han visto desgarradas por la deportación. Y sintieron el dolor de los inmigrantes que relataron todo lo que les ha costado, a nivel físico, económico y emocional, el tratar de llegar a Estados Unidos en busca de una reunificación familiar, de trabajo y de una mejor vida.

Durante la rueda de prensa, una niña de 13 años de edad, Fátima Rojas, subió al estrado y les pidió a los obispos que tomaran el teléfono y le llamaran al presidente Barack Obama, a nombre de su hermana Rosy, que ya pasa su sexto mes detenida por autoridades de inmigración en Eloy, Arizona.

"Ustedes pueden hacerlo", les rogó, diciendo que el papa Francisco había intervenido ante Obama a favor de otra niña. Jersey Vargas, de 10 años de edad, en peregrinaje a Roma con personas de la arquidiócesis de Los Ángeles, pudo rogarle personalmente al Papa, a mediados de marzo, que hablara con el presidente acerca de su papá detenido en un centro de inmigración de Luisiana.

Unos cuantos días después de que el presidente Obama y el papa Francisco se habían reunido en el Vaticano, el 25 de marzo, Mario Vargas, papá de la niña, quedó en libertad bajo fianza y se le permitió reunirse con su familia en Los Ángeles. No quedó claro si hubo o no alguna conexión directa con los eventos del Vaticano.

Sin embargo, alguien creyó que sí la hubo: "Yo sé que ustedes pueden llamarle al presidente Obama", fue lo que Fátima les dijo a los obispos, bañada en lágrimas.

Los obispos quisieran contar con las influencias que Fátima supone que ellos tienen.

Los eventos de la frontera fueron parte de los esfuerzos de la iglesia para persuadir al Congreso a que se apruebe una ley de reforma de inmigración completa y, más de inmediata, a que se suspendan las deportaciones y detenciones policiacas que desgarran a las familias.

Está por verse si estos esfuerzos de la iglesia encuentran eco en donde deben resonar, que es la Cámara de Representantes, en donde la legislación sobre inmigración no se ha tocado desde que el Senado aprobó un proyecto de ley de reforma de inmigración, desde el pasado junio.

En una conferencia a distancia, el 4 de abril, Kevin Appleby, director de inmigración y asuntos públicos de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, dijo que los eventos de la frontera puntualizan la urgencia de darle una solución a los costos humanitarios que causa la presente situación migratoria.

"Fuimos a la frontera para hacer notorios los aspectos humanos, los aspectos morales", dijo Appleby. "Siempre hablamos de los aspectos económicos, sociales y legales; pero, en substancia, se trata de 11 millones de seres humanos que viven en las sombras.

"Las leyes de inmigración deberían de proteger los derechos humanos, en lugar de debilitarlos", añadió.

El representante Luis Gutiérrez, D-Illinois, quien se ha destacado en el Congreso por su voz a favor de una reforma complete de inmigración, dijo en la conferencia a distancia que se siente optimista de que la legislación se apruebe en la Cámara, antes de que el Congreso entre a su receso de verano. Y si no es así, dijo, Obama tiene la autoridad legal de disminuir la amenaza de deportaciones de millones de personas con una orden ejecutiva.

En marzo, Obama dijo que estaba dándole instrucciones al secretario de Seguridad Nacional, Jeh Johnson, para que se revisaran las opciones existentes para dar tal paso. Hace cerca de dos años, Obama decretó el Deferred Action for Childhood Arrivals (DACA) para proteger temporalmente de la deportación a los jóvenes adultos que llegaron al país siendo niños.

Gutiérrez y otras personas enfatizaron durante la conferencia a distancia que sus preferencias son las de alcanzar enmendaduras permanentes, a través de la legislación; pero mientras más nos acercamos a las elecciones de otoño, menos posibilidades hay de que la legislación sobre inmigración se apruebe para su voto final.

Por medio de una petición de aceptación de agenda, la dirigente de la minoría, Nancy Pelosi, D-California, trata de que se ponga la pieza legislativa a consideración dentro de la Cámara. Con la firma de 218 miembros de la Cámara, la petición de aceptación de agenda puede hacer que se considere un proyecto de ley que ha languidecido sin pasarlo a través de un comité.

Mientras tanto, Gutiérrez dijo que busca el apoyo demócrata para un proyecto de ley presentado por el representante republicano Jeff Denham de California mediante el cual se daría residencia permanente en Estados Unidos a cambio de servicio militar a inmigrantes que llegaron al país siendo niños. Denham trata de incluir eso en la autorización del Departamento de Defensa, que lleva el nombre de ENLIST Act.

El proyecto de ley es algo pequeño e insuficiente para lograr metas más grandes en la reforma de inmigración, dijo Gutiérrez, pero les demuestra a los republicanos que es posible trabajar juntos con los demócratas, dijo, "y sirve de base para un trabajo ulterior conjunto".