Refugiados del Medio Oriente y áfrica buscan empleo en el país. FOTO/EFE
Refugiados del Medio Oriente y áfrica buscan empleo en el país. FOTO/EFE
Apreciados hermanos sacerdotes,

Hoy, les escribo con respecto a la reciente orden ejecutiva de la Casa Blanca que suspende por 120 días la  entrada al país de los extranjeros de Siria, Irak, Irán, Sudán, Libia, Somalia y Yemen, reduce el número de refugiados que serían admitidos a Estados Unidos, suspende indefinidamente el reasentamiento de los refugiados de Siria, y pide procedimientos más exhaustivos de revisión de personas de estos países.
En este momento, la situación legal es todavía fluida y las noticias a veces son confusas, mientras tanto, personas específicas y preocupaciones humanitarias reales están siendo afectadas. La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos emitió una declaración sobre el particular, que puede revisarse en su página web (www.usccb.org/news/2017)
Ojalá que encuentren útiles estos pensamientos adicionales. Como he señalado recientemente, estamos llamados a cuidar unos a los otros, ya sea nuestro vecino en la calle donde vivimos, o a un recién llegado a nuestro país en busca de un alivio por la brutal persecución religiosa y política. Fue a principios de este mes que nuestro Santo Padre nos recordó: "La revela-ción bíblica anima a la acogida del extranjero, motivándola con la certeza de que haciendo eso se abren las puertas a Dios, y en el rostro del otro se manifiestan los rasgos de Jesucristo” .
Aquí en nuestra Iglesia de Washington nos esforzamos por hacerlo cada día, a través de nuestra atención pastoral, a través de nuestros servicios a nivel parroquial y en Caridades Católicas y en algunos casos, simplemente levantando nuestras voces para confirmar la dignidad de cada vida humana. El viernes pasado en nuestras concentraciones y misas en favor de la vida y en la Marcha por la Vida, nuestras voces –nuestra presencia– no podían ser ignorados en la defensa del no nacido y la vida en cada una de sus etapas. Ahora, también, elevamos nuestras voces en apoyo a todos los refugiados, especialmente por los que huyen de la persecución religiosa.
Esperamos que cuando el Gobierno federal siga cualquier legítima preocupación de seguridad nacional no lo haga a costa de personas inocentes necesitadas, y que tomará todas las acciones necesarias para garantizar la protección a estas personas y su seguridad y que agilizará todos los procesos para hacer frente a la necesidad de ayuda humanitaria.
A través de organizaciones como los Caballeros de Colón y En Defensa de los Cristianos, debemos hacer que nuestras voces sigan siendo escuchadas, ins-tando al Gobierno de Estados Unidos a dar la bienvenida de manera particular a los refugiados cristianos, que han sido objeto de genocidio y a todos los hombres, mujeres y niños que huyen de la persecución, que sean protegidos y se les dé la bienvenida después de una  rápida y pertinente investigación. A través de nuestros programas de extensión de inmigrantes y refugiados, debemos continuar sirviendo como un signo visible de la misericordia de Dios y nuestra solidaridad con nuestros hermanos y hermanas sin importar de cuán lejos vengan.
El debate político, complejo y emocionalmente cargado, continuará, pero debemos hacer nuestro mejor esfuerzo para permanecer enfocados en el trabajo pastoral y muy real que emprendemos todos los días por los más vulnerables y necesitados,  por los extranjeros en nuestras puertas.
Pidiendo la bendición de Dios sobre su ministerio y con mis mejores deseos, quedo

          Fielmente en Cristo,

          Cardenal Donald Wuerl
         Arzobispo de Washington

* Carta enviada el domingo 29 de enero a los sacerdotes de la Arquidiócesis de Washington.