El cardenal Donald Wuerl, arzobispo de Washington, agradece a los fieles que los acompañaron en la celebración litúrgica por sus 50 años de sacerdocio. ( Fotos/ Jaclyn Lippelmann)
El cardenal Donald Wuerl, arzobispo de Washington, agradece a los fieles que los acompañaron en la celebración litúrgica por sus 50 años de sacerdocio. ( Fotos/ Jaclyn Lippelmann)

El cardenal Donald Wuerl, arzobispo de Washington, cumplió medio siglo de sacerdocio y lo celebró con la fiesta de fe que realiza cada día -una misa-, con la alegría de compartir el banquete de la Eucaristía.

"Tratar de aproximarse lo más cerca a Cristo como sea posible es el reto de toda una vida de cada sacerdote y es el reto de cada creyente, también.  Pero todo esto empieza con el llamado...", expresó el cardenal durante la liturgia del domingo pasado en la catedral de San Mateo Apóstol de Washington.

"Reconocer la voz con la cual Dios nos habla es una característica propia de un discípulo de Cristo. Puedo sentir que Dios habla a mi corazón y reconozco la llamada, escucho su voz y sé que es Dios quien me habla."

Fue ordenado como sacerdote el 17 de diciembre de 1966 en la basílica de San Pedro y describe la ocasión como un momento especial de gracia.

Afirma que el sacerdocio es sinónimo de compartir y que él lo hace dando los sacramentos, así "continuando la presencia de Cristo en el mundo".

El homenajeado se mostró agradecido por el llamado que recibió a caminar con Jesucristo y aprovechó, también, para agradecer a sus obispos auxiliares Barry Knestout y Mario Dorsonville.

Los fieles oraron por el arzobispo y su ministerio sacerdotal y le aplaudieron varias veces durante la misa.

Para el arzobispo, fue un servicio religioso muy significativo que incluyó un himno encargado por la diócesis de Pittsburgh en marzo de 1988, especialmente para la ceremonia de instalación del entonces monseñor Wuerl como el undécimo obispo de Pittsburgh.

Wuerl vistió para esta misa aniversario la misma vestimenta púrpura que usó en su primera misa como sacerdote, hace cincuenta años, y el cáliz que sus padres le habían dado para esa ocasión. Dijo que ello le recuerda el amor de su familia para él.

"Durante estos años de ministerio sacerdotal, su eminencia compartió abundantemente ese regalo perfecto recibido de Jesucristo (regalo de amor) en su servicio pastoral, caridad, enseñanzas, celebración de los misterios sagrados y en su servicio a la nueva evangelización", expresó el obispo Knestout.

A nombre de la Iglesia de Washington, el obispo le hizo entrega de un regalo especial al cardenal: una cruz pectoral similar a la que utiliza el papa Francisco.

"La cruz pectoral se usa cercana al corazón, así como el amor de Jesús está en nuestros corazones. De nuestro corazón al suyo, le entregamos este regalo", expresó Knestout.

El cardenal cumplió treinta años como obispo el 6 de enero. Fue ordenado como obispo por el papa San Juan Pablo II en Roma en 1986 y fue obispo auxiliar en Seattle antes de ser nombrado obispo de su ciudad natal de Pittsburgh. Además, este año también celebró una década como arzobispo de Washington.