Jóvenes suecos dan la bienvenida a los migrantes. (Foto/archivo)
Jóvenes suecos dan la bienvenida a los migrantes. (Foto/archivo)

El papa Francisco citó a Suecia como "un buen ejemplo de integración" aunque ahora registre dificultades en la acogida de inmigrantes, en una entrevista en la revista mensual "Scarp de' tenis" publicada por Cáritas en Milán.

Francisco concedió la entrevista a la publicación gratuita con motivo de su visita el próximo 25 de marzo a Milán, donde acudirá a algunas de las zonas más desfavorecidas de esta ciudad del norte de Italia.

Al ser preguntado sobre la emergencia de la inmigración, Francisco destacó la importancia de la integración y citó el ejemplo de Suecia durante las dictaduras militares en Latinoamérica.

"En Buenos Aires mirábamos a Suecia como un ejemplo positivo. Los suecos son 9 millones, pero de estos 890.000 son nuevos suecos, es decir inmigrantes o hijos de inmigrantes integrados", dijo el papa, quien puso el ejemplo de la ministra de Cultura, Alice Bah Kuhnke, hija de una sueca y de un gambiano.

Aunque reconoció que ahora Suecia atraviesa dificultades "porque tienen muchas peticiones y están intentando ver qué hacer porque no hay sitio para todos".

"Recibir, acoger, consolar e integrar enseguida", señaló el papa, que agregó que "cada país tiene que ver cuantas personas puede acoger. No se puede acoger si no se tiene posibilidad de integrar".

Recordó que en Argentina son "todos emigrantes" y que por ello "allí el diálogo interreligioso es algo normal" pues "en el colegio había judíos, que llegaban de Rusia, pero también musulmanes sirios y libaneses o turcos con el pasaporte del Imperio otomano",

Francisco también explicó que aunque es algo bueno y justo dar limosna a los pobres, no se puede "arrojarle el dinero sin mirarle a los ojos, pues esto no es un gesto de cristiano".

Sobre su experiencia en las "villa miserias" de Buenos Aires, el pontífice aseguró que en estos asentamientos de chabolas "hay mucha más solidaridad que en los barrios del centro (de las ciudades).

"En las villas miserias hay muchos problemas, pero a menudo los pobres son mucho más solidarios entre ellos (...). En estos lugares, por ejemplo, la droga se ve más, pero sólo porque en otros barrios está más tapada y se usa con guante blanco", aseguró. (EFE)