El papa Francisco llega a su primer 
encuentro con los jóvenes dediferentes partes del mundo reunidos en la JMJ 2019.  (Foto/Jaclyn Lippelmann)
El papa Francisco llega a su primer encuentro con los jóvenes dediferentes partes del mundo reunidos en la JMJ 2019. (Foto/Jaclyn Lippelmann)

Para el papa Francisco la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) fue el momento ideal para recordarle a los miles de jóvenes presentes, la importancia de estar unidos en torno a la Iglesia. Con voz firme les dijo que “Pedro hoy está con ustedes para celebrar y renovar la fe y la esperanza”. Fue la exhortación central de su viaje pastoral a Panamá, en donde también abordó diversos temas de fe.   

Seguidamente, animó a los jóvenes a ir adelante, a ser “testigos del Evangelio” y, a caminar y escucharnos juntos, “complementándonos, testimoniando al Señor en el servicio a los hermanos”.

En relación con las dificultades que los jóvenes han tenido para el viaje, el Santo Padre les dijo: “Sé que llegar hasta aquí no ha sido nada fácil.

Conozco el esfuerzo, el sacrificio que realizaron para poder participar en esta Jornada. Muchos días de trabajo y dedicación, encuentros de reflexión y oración hacen que el camino sea en gran medida la recompensa. El discípulo no es solamente el que llega a un lugar sino el que empieza con decisión, el que no tiene miedo de arriesgar y ponerse a caminar”.

Francisco recordó que los primeros en llegar fueron los indígenas y los descendientes de africanos, pues tuvieron su encuentro, días antes de la JMJ, y ahora son parte de esta gran celebración.

El Papa invitó a los jóvenes: “Con sus gestos y actitudes, con sus miradas, sus deseos y especialmente con su sensibilidad desmienten y desautorizan todos esos discursos que se concentran y se empeñan en sembrar división, en excluir o expulsar a los que “no son como nosotros”.

Para el Santo Padre, “la cultura del encuentro es un llamado e invitación a atreverse a mantener vivo un sueño en común. Sí, un sueño grande y capaz de cobijar a todos. Ese sueño por el que Jesús dio la vida en la cruz y el Espíritu Santo se desparramó y tatuó a fuego el día de Pentecostés en el corazón de cada hombre y cada mujer, en el tuyo y en el mío”.  

El papa Francisco insistió: “A un santo de estas tierras le gustaba decir: «el cristianismo no es un conjunto de verdades que hay que creer, de leyes que hay que cumplir, o de prohibiciones. Así resulta muy repugnante. El cristianismo es una Persona que me amó tanto, que reclama y pide mi amor.

El cristianismo es Cristo, es desarrollar el sueño por el que dio la vida: amar con el mismo amor que nos ha amado”.

Su Santidad, dirigiéndose a los jóvenes les preguntó: “María se animó a decir “sí”. Se animó a darle vida al sueño de Dios. Y es lo mismo que el ángel te quiere preguntar a vos, a vos, a mí: ¿Querés que este sueño tenga vida? ¿Querés darle carne con tus manos, con tus pies, con tu mirada, con tu corazón?”.

El mensaje papal terminó diciendo: “Qué Panamá sea un canal donde el Señor se irradie a todos los lugares de la tierra. Qué Santa María la Antigua los acompañe y los cuide a todos".